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¿ELLOS VAN AL CIELO?

domingo, 29 de abril de 2012


TRIBUNA LIBRE
(4-27-12-5:00PM)
¿ELLOS VAN AL CIELO?
Por, Esteban Casañas Lostal
Ya han visto ustedes todo el tira y encoge formado entre cubanos con relación a la visita del Papa, los viajes a
Cuba de esos inocentes peregrinos y otros no tan inocentes. La peor nota ocurrió cuando la toma de una iglesia por parte de un grupo de opositores al gobierno, no fue necesaria una pronta declaración del régimen y su subordinada iglesia. Nosotros mismos, bueno, algunos de nosotros entre los que no me cuento, nos encargamos de desacreditar aquella valiente y desesperada acción, atacando incluso a quienes de una manera muy sencilla nos demostraban que aún quedan algunos pantalones en la isla además de numerosos ovarios.
Todo se convierte en un campo de batalla entre nosotros, y mientras nos destrozamos sin piedad alguna, olvidamos al verdadero enemigo, mejor dicho, nuestros verdaderos enemigos, porque no quedan dudas que puedan descartar entre ellos a la iglesia católica cubana con Papa incluido.
Todos los argumentos y teorías expuestas por esos, hoy más complacientes, piadosos, compasivos, generosos, serviciales, creyentes, amantes del perdón y la rancia “reconciliación”. Yo agregaría también en esta nasa a una basta multitud de pendejos de un mimetismo sin par en nuestra historia, ¿y por qué, no?, una amplia representación de maricones de alma modernos. Todo lo que hablaron y escribieron se fue a la mierda porque no dejó de ser eso, pura mierda. Todas las lágrimas derramadas por esos llorones que una vez esperaron el Papa se reuniera con ellos un minuto, solo sirvieron para convertir nuestra tierra en mucho más infértil de lo que ha sido hasta ahora y, demuestra una vez más que las libertades no se alcanzan ‘llorando” o mendigando una entrevista. Está demostrado y nos han dado demasiadas lecciones sobre esto. Necesita su dosis de violencia, sangre, víctimas, pasión, rebeldía, y por sobre todas estas cosas, mucha valentía, algo de lo que carecemos todos y tratamos de justificar de mil maneras.
¡Qué Cuba se abra al mundo! Dijo el anterior violando su senilidad y Cuba se abrió, pero lo hizo de patas y a ella acuden miles o millones desde aquella visita a depositar sus viejos y putrefacto semen. La isla ha sido más puta desde aquella famosa visita que, solo sirvió para reconocer internacionalmente a un tirano y su oprobioso régimen. ¿Y hoy? Regresa nuevamente un Papa en calidad de peregrino para celebrar no sé qué de una virgen prostituida en manos de la iglesia local y su gobierno. Pero allí están los nuestros del lado de acá exponiendo sus ideas, no solo lo hacen, defienden a rajatabla su “derecho” a ese encuentro y lo hacen descalificando a quienes, envueltos en un aura de resentimientos, pasiones y verticalidad, se niegan a rendirse. Que no son muchos tampoco los que hoy nos dan lecciones de lo que representa ser rebelde, la mayoría de esos ejemplares han muerto por ley natural de la vida, que pena la escasez de “cojones” en estos tiempos.
La abuelita, la tía, mi hermana, los zapatos para los quince de mi sobrina. El kotex, la aspirina, los zapaticos, los pampers para el viejito que se caga en la cama. Las vitaminas para el desarrollo de las teticas, la leche en polvo, la mesada para resistir, la visa o la balsa. La raspadura, el turrón de maní, los tamales (porque aquí el maíz es muy dulce), el meprobramato (porque no me adapto a la medicina de la
yuma y puedo buscarme unos varos). El tabaco, el café “Cubitas” (porque aquí no los hay mejores que esa porquería. ¡Ah! Una latica de “Bucanero”, la Heineken o la Stella Artois son infinitamente superiores, ¡pero si supieras!, me siento tan feliz cuando bebo algunas de aquellas. No sé, al hacerlo borra de mi mente todos aquellos años que me prohibieron entrar a un hotel. Tal vez la pena sentida cuando escuchaba a mi hija templando en el cuarto con un extranjero para ayudarnos a sobrevivir, me siento muy cómodo, aliviado. ¿Cuántas no serán las justificaciones que sirvan para ocultar nuestras cobardías?
El Papa fue a la isla y no se reunió con nadie, bueno, con ninguno de los que lloraron a viva voz a través de la prensa. Eso era sabido, sin embargo, abrigaron esperanzas. No acaban de aprender los muy cabrones. ¡Rectifico!, sí se reunió con alguien, lo hizo con el verdugo de todos esos infelices que se desgastan en demostrar el valor de sus verdades, inciertas, pero muy suyas y permitidas cuando se vive en democracia.
Viéndolo al lado del dinosaurio cubano no puedo explicar cuáles fueron mis sentimientos, no me sentí asombrado. Nada ha variado mucho desde los primeros papados, no me he detenido tanto en el estudio sobre ellos. Creo, el mayor tiempo fue gastado en la preparación de un examen sobre derecho canónico cuando aspiraba culminar la carrera de Derecho. Después, cuando me negaron la posibilidad de continuar, no fueron los curas, fueron precisamente los representantes de a pie del régimen que hoy representa la iglesia cubana, me olvidé de ellos. Mis posteriores contactos han sido posibles gracias a la televisión, la prensa y los libros. ¿Cuál es la diferencia entre los actuales y los Borgia? Por solo citar un ejemplo, ¿no fue aquella iglesia la creadora de la tortura, tormentos físicos y dolor? Los tiempos han cambiado, pero en el fondo siguen siendo lo mismo, una mafia poderosa que se gasta millones en atuendos y disfraces muy distanciadas de la doctrina de Cristo. Una misa es una comedia teatral o baile de máscaras. Amén de enviar a tu hijo a una escuela católica sin un cinturón de castidad, no todas, pero los escándalos y demandas apuntan sobre ellos. ¡De culo pa’la pared! Gritarán horrorizados muchos de aquellos padres, los tiempos han cambiado. ¡Claro! No debo ser injusto, no deben pagar todos por una manga de pecadores.
El Papa fue a la isla y no se reunió con ningún llorón, tampoco lo hizo con quienes atacaron a un pequeño grupo de “locos” que tomó uno de sus cuarteles, lo hizo con el impronunciable. ¿Qué justificación nos dará ahora ese ejército de llorones? ¿De qué sirvió la visita del Papa? No creo que de mucho, no llena una cazuela o estómago vacío, no abre espacio a la palabra molesta, no cierra una vagina hambrienta. Allí estuvo, dijeron que como peregrino de una virgen prostituida por el tiempo.
Monseñora Ortega viaja a los EE.UU y hace declaraciones en contra de aquel grupito de “locos” que tomaron una de sus iglesias. No solo habla de ellos, se expresa en contra de un verdadero sacerdote, lo hace mal de Monseñor Román. Ortega utiliza el mismo lenguaje del gobierno que representa, solo que al expresarlo se les escapan muchas plumas, es maricón en el sentido peyorativo de esta palabra, debe ser atendido con urgencia por Mariela Castro, no solo él, muchos de nosotros.
¿Ellos van al cielo? Yo prefiero ser quemado en la hoguera como el indio Hatuey. ¡Ojo! Esto no es un artículo. Palabra de un cubano de a pie.

EL PLAN B (marino fugado)

miércoles, 7 de marzo de 2012


LA HISTORIA EN LA MEMORIA
EL PLAN B
(3-4-12-5:00PM)
Motonave "Viñales"
Por Esteban Casañas Lostal
Toda acción a ejecutar y planificada con antelación, debe contar con un plan “B”. Eso lo había aprendido a través de todas las películas consumidas los sábados en la noche. Poco importa si se trataran de una batalla importante, asalto a un banco, fuga de una cárcel, bombardeo, etc. ¿Lo merecía una simple deserción? Simple digo por tratarse de un común marino mercante y puede resultar sin importancia para muchos, no así para los cubanos. A nosotros nos persiguencomo vulgares criminales o asesinos, no es cuento. Un marino de cualquier nacionalidad no debe esconderse cuando decida abandonar su barco, no está cometiendo un delito. Deben existir millones de razones que empujen a un marino a tomar esa decisión, pero en el caso particular de los cubanos, el solo hecho de no presentarse a bordo a la hora de la salida, te convierte inmediatamente en un traidor a la patria.
La primera vez que tuve contacto con una situación similar, ocurrió en el año 68. Ese día salí a la calle con un agregado de telegrafista llamado Humberto Seguí, fue en uno de esos viajes realizados en la motonave “Habana” al puerto de Santa Cruz de Tenerife. Era joven como yo, creo me aventajara en unos dos años. Seguí me invitó a salir el mismo día que el buque tenía puesta en tablilla su partida hacia otro puerto de Europa, solo disponíamos de unas cuatro horas para pasear o realizar nuestras compras. No compramos nada y nos detuvimos en varios bares donde, una botella de cerveza vacía sustituía a la otra constantemente. No éramos pacotilleros y la bebida en aquellos tiempos era muy barata. Una cerveza San Miguel costaba entonces alrededor de doce pesetas y el cambio eran setenta y cinco por dólar. No recuerdo lo que hablábamos, tuvo que ser algo sin importancia, propio de la gente de nuestra edad que no se preocupa tanto por el futuro y le presta más atención al presente. Una hora antes de la hora de salida leída en la pizarrita que siempre cuelgan en el portalón de cualquier buque, le propuse a Seguí regresar para evitar problemas. Debo confesar que ya me encontraba algo mareado. Llegamos al barco y alguno de los marineros presentes en el portalón me recomendó un baño para que refrescara y estuviera listo a la hora de la maniobra. No dudé en la credibilidad de aquellos consejos, fui al camarote y me desvestí, minutos después estaba debajo de la ducha. Humberto llegó y me pidió prestado un suéter y las gafas de sol que yo usaba en aquellos tiempos. Era su primer viaje y estaba cojo de ropa. Tampoco le pregunté nada, se suponía que el buque partiera dentro de un rato y los efectos del alcohol impidió me percatara de ese detalle. Dijo que iría hasta un bar cercano a comprar cigarros, todavía lo estoy esperando. Muy próximo a la salida y cuando realizan un conteo de los tripulantes a bordo, detectan su ausencia y comienzan las averiguaciones. Cuando llegaron hasta mí les dije lo que sabía y luego fuera confirmado por el guardia de portalón. –Él vino conmigo y salió a comprar cigarros. No tenía otra información que brindarles. Inmediatamente soltaron a los perros, no puede llamarse de otra manera, eran perros rastreadores muy dispuestos a localizar una presa extraviada. La comitiva estaba encabezada por el Jefe de Máquinas llamado Roberto Arche Flores, muy seguido de cerca por uno de sus más fieles sabuesos, el engrasador de nombre Fabelo. Su lealtad desmedida hacia Arche, lo hizo merecedor de un ascenso constante en las listas de enrolos de varios buques. Fue transformado de la noche a la mañana en maquinista y su progreso no se detuvo hasta alcanzar la charretera de Jefe de Máquinas. Tal fue el trauma sufrido con la escapada de una oveja descarriada, que me montaron en el auto del agente que atendía a nuestro buque y me pidieron un recorrido por todos los bares visitados. Por si fuera poco, se bajaban y preguntaban a los propietarios por cualquier información útil sobre el muchacho que estuvo conmigo unas horas antes en aquel bar.
Unos años más tarde y encontrándome estudiando en el buque escuela “Viet Nam Heroico”, el director del curso era precisamente Roberto Arche Flores. Incompetente, inculto, incapacitado para dirigir una escuela pero, incondicional al régimen y uno de los más extremistas conocidos en la historia de la marina mercante cubana. Deserta en el puerto de Santander un muchacho llamado Jesús, yo lo conocía desde su infancia en el reparto Párraga, conocía a toda su familia. Jesús ocupaba un alto cargo en el comité de dirección de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) y como es de suponer, una deserción de esa índole resultaba en una dolorosa espina clavada en el seno de aquella organización. El buque estuvo detenido varias horas posteriores a la señalada para su partida y a tierra viajaron varios grupos en su búsqueda.
Fue un viaje de mala suerte para Arche, ese mismo viaje desertó en Rótterdam otro miembro de la juventud comunista. No recuerdo su nombre, todos lo llamábamos Nixon por su parecido con el ex presidente norteamericano. Igualmente, se organizaron brigadas de búsqueda que recorrieron diferentes partes de aquella ciudad infructuosamente. Han pasado muchos años y los recuerdos comienzan a mezclarse. Yo creo que Nixon había desertado el viaje anterior, eso es, lo recuerdo ahora con más lucidez. Jesús ocupó su cama cuando Arche dispuso mudar a los estudiantes de cubierta para una cubierta inferior en el buque, yo creo que él siempre detestó al personal de cubierta.
Un viaje antes de que yo decidiera escapar en Canadá, lo hizo en el puerto de Castellón de la Plana el Capitán Enrique López Sánchez con su esposa. No hubo tiempo o interés en su búsqueda, se estaba escapando un viejo con más de setenta años en las costillas. Sin embargo, aquel desinterés no despertó en mí la confianza de que no fuera a repetirse esa persecución en mi caso. Me preparé mentalmente para enfrentar cualquier tipo de eventualidad, tenía elaborado un “plan B”.

Como las comunicaciones entre buques surtos en el puerto habanero se realizaban por el canal 10 del VHF, siempre tenía mi walky-talky encendido y sintonizado en ese canal. Razón por la que me enterara involuntariamente de todos los problemas presentados por los buques en la bahía. Fue así como supe del viaje de un agente de la seguridad cubana hacia el puerto de St. Stephen en Canadá, acompañado de un Capitán de la marina mercante cubana que en esos tiempos se encontraba sancionado, me refiero al mulato Alfredo Vázquez. Su sanción tuvo orígenes en el triste papel desarrollado por él al mando del buque San Mamés “Bahía de Puerto Padre”, uno de los que más sufrió de aquel lote adquirido por la marina mercante cubana por culpa directa del hombre. En una de esas comunicaciones, se le solicita a un buque con salida hacia ese puerto canadiense, tuviera dispuesto dos camarotes para recibir a ese individuo de la inteligencia cubana y al Capitán Vázquez, alegando entre otras cosas, serían los encargados de atender el embarque de semillas de papa hacia La Habana. Y yo pregunto, ¿qué tiene que ver la inteligencia cubana con un embarque de papas?, ¿y que tiene que ver la presencia de un Capitán sancionado en estas labores? La respuesta es muy simple, esa función correspondería al comprador o receptor de la mercancía, no a esos personajes. Ya sabía de antemano que existían “gatos encerrados” en el viaje de esos dos personajes a Canadá.

St. Stephen (foto) solo posee uno o dos pequeños atraques, no es un puerto. Son dos muelles construidos en la orilla canadiense de un río cuya otra rivera pertenece a los Estados Unidos, nada ancho. Llegamos bien temprano en la mañana del 11 o 13 de Noviembre del año 1991, no puedo precisar exactamente la fecha, debo acudir a otros escritos relacionados con mi fuga. Nos vimos obligados a fondear al estar el muelle ocupado por uno de aquellos barquitos identificados como “Batallitas”, tampoco puedo afirmar si era el “Batalla de Santa Clara’ o el “Batalla de Yaguajay”. Unas dos horas después procedimos al atraque mientras el batallita nos pasaba por la banda de estribor. Creí que continuaría su viaje hacia la isla, pero me asombro cuando observo que ocupa nuestro lugar en el área de fondeo. Durante la maniobra de atraque, veo que el Capitán Vázquez se halla con otro individuo en el muelle, deduzco sea el agente de la inteligencia cubana. Unos minutos después, me ocupo en despachar con el jefe de los estibadores para coordinar las operaciones de descarga. Por la cantidad de carga destinada a ese puerto, las operaciones solo tomarían unas cuatro o cinco horas, eso me dijo el jefe de la estiba. No recuerdo si eran unas doscientas toneladas de mariscos, una cantidad similar a la descargada meses anteriores. Posteriormente, el buque continuaría viaje con destino a los puertos de Alicante, Marsella y otro italiano. Una vez finalizado ese recorrido, se pondría al servicio de una compañía marroquí que lo había fletado por un año para la transportación de cítricos.
Pasaron las horas y la presencia del “batallita” en el fondeadero disparó todas las alarmas inimaginables en mi mente. Iba pensando en mis paseos por la cubierta cómo y cuando debía ejecutarlo, pero para ello era necesario que el buque se mantuviera hasta el día siguiente en puerto, solo era posible realizarlo en horas de la noche. Debía elaborar otro plan para las horas diurnas, pero mi mente no daba para más, llevaba sin dormir los nueve días que duró el trayecto desde La Habana. Irma, la camarera que desertó conmigo, me ataja en uno de los pasillos del buque muy nerviosa. Me comunica que la pasajera que venía en el buque y con la cual mantuviera relaciones sexuales durante todo el trayecto, llevaba más de dos horas encerrada en su camarote con el oficial de la inteligencia cubana. Como me encontraba atareado en la descarga del buque no me había detenido a pensar en ella y aquella información logró inquietarme bastante aunque no se lo demostrara a Irma. Hice lo imposible por calmarla un poco.
El personal libre de faenas iría a tierra en dos minivans propiedad o alquilados por la agencia y convencí al Tercer Oficial para que me aguantara la guardia. Unas tres horas y media o cuatro, veía como el “batallita” levaba anclas y partía de viaje, los nervios cedieron un cincuenta por ciento.
-¿Dónde andabas metida? Le dije a la pasajera cuando nos encontramos en la colita formada en la puerta de la oficina del Sobrecargo. Se le estaba adelantando dinero al personal y nos pagaron cien dólares canadienses.
-¿Yo? ¡Ahhh! Me encontraba hablando con un muchacho que vino a atender un cargamento de papas. No la observé sorprendida o nerviosa con mi pregunta.
-Él no tiene nada que ver con papas, ¿de dónde lo conoces?
-Eso fue lo que me dijo, yo lo conozco de cuando estudiamos en el preuniversitario.
-Es un agente de la inteligencia cubana y supongo no le hayas mencionado nada de los negocios que voy a realizar en tierra. Ya he mencionado en otros trabajos que yo le había dicho que bajaría a tierra con el propósito de vender unas joyas. -¿No te preguntó por mí?
-¡No! ¿Por cuál razón lo haría?, solo hablamos de nuestra etapa de estudiantes. Hice como el que le creyó para no alarmarla, pero no puedo ocultar que despertó en mí la misma desconfianza que tenemos los cubanos de cuanto nos rodea. Cuando me disponía a bajar a tierra, observé que la pizarrita colgada en el portalón anunciaba la salida del buque para las seis de la tarde, teníamos cuatro horas para realizar nuestras compras.

Han transcurrido veinte años desde entonces, pero el tiempo no logra borrar todas aquellas experiencias vividas a bordo de nuestras naves. Hoy me acordé de aquel bien elaborado “Plan B” y me río, resulta absurdo pensar que pudo ser real. Como Primer Oficial, yo poseía una de las “llaves maestras” que existían en el buque, la otra se encontraba en poder del Capitán. Con aquella llave mágica yo tenía acceso a todas las puertas existentes en la acomodación del buque. Además de ella, dentro de mi camarote, como en casi todos los buques donde navegué, contaba con un llavero general donde se mantenían copias individuales de todas las puertas existentes. Con esa sola arma en las manos y el recuerdo de una experiencia vivida durante el intento de secuestro de la antigua nave “26 de Julio”, procedí a elaborar mi sencillo plan de fuga adicional, solo posible llevar a cabo en horas de la noche.
Tuve en mente cerrar con llave todas las puertas que daban acceso al exterior, lo haría desde el puente hasta la cubierta principal. No conforme aún con ese procedimiento, amarraría todos los picaportes a los pasamanos existentes en sus cercanías. El objetivo de esa acción era ganar unos minutos de más, aunque con el primer procedimiento contaba con el tiempo disponible para realizar el escape. Como era firme creer que uno de nuestros hombres se encontraría de guardia en el portalón, aunque por las temperaturas reinantes lo más probable era que se mantuviera dentro de la superestructura, mi sola presencia en esa cubierta lo obligaría a salir para cumplir con su guardia. Estaba convencido de que no levantaría sospechas porque tuve la norma de inspeccionar el buque antes de irme a dormir. Una vez cerradas todas las puertas exteriores, Irma y yo embarcaríamos en el bote de la banda contraria al muelle, era precisamente el que se encontraba justo al lado de mi camarote. Una vez dentro, solo nos tomaría menos de tres minutos para emprender la fuga. Esa posibilidad no se ofrecía en la mayor parte de las naves conque contaba nuestra flota, estoy hablando de uno de los buques más modernos de su tiempo, la motonave “Viñales”. Los dispositivos de arriado de esos botes podían operarse desde su interior, o sea, solo era necesario quitar los pasadores de seguros a los pescantes para facilitar su arriado. Aquellos botes arrancaban su motor como los de cualquier auto, lo hacían por medio de un botón y motor de arranque activado por baterías. Yo estaba completamente convencido de su funcionamiento, participé en varias inspecciones y pruebas de ellos. Una vez en el agua, Irma soltaría uno de los ganchos que los hace firme al cable de izado o arriado y yo procedería con el otro, es una maniobra que en supuesto caso de extrema urgencia puede ser desarrollada por una persona hábil. Una vez en el río, solo era necesario navegar hacia la orilla contraria del río, operación que solo nos tomaría unos minutos, aunque en mi mente planificara hacerlo río abajo en un caserío observado durante la recalada. No creo que toda aquella maniobra nos consumiera más de veinte minutos y la tripulación reaccionaría solamente por el ruido del arriado del bote o el arranque del motor, aunque con el personal durmiendo se descarta en un sesenta por ciento esa posibilidad. En fin, cuando ellos lograran salir de la superestructura, ya nosotros nos encontraríamos en territorio norteamericano.
La carga de odio, desprecio, frustración, desesperación y sed de venganza en contra de ese régimen, lograron integrar a esos planes unas acciones no contempladas en sus inicios. Si la cosa llegaba a ponerse algo fea, tuve en mente jugármela todo contra nada y sabotear al buque. Pensé inmovilizarlo en lo referente a su capacidad para navegar, hablamos de una mente en un estado de desesperación total y que se sienta acorralada. Entre aquellos malignos planes mentales, estudié la posibilidad de arrojar al río los sextantes, cronómetros y cronógrafos, barógrafo y termógrafo. Pensé rociar con ácido los radares, equipo de satélite, ecosonda, radio facsímil, ecosonda y VHF. No considero que aquella acción fuera ejecutada por un acto de heroísmo, creo más bien fuera el resultado de aquellos momentos de locura que se experimentan en esos casos. Gracias a Dios no me vi en la necesidad de aplicar uno u otro plan. Por el primero, el de cerrar las puertas para fugarme, no cumpliría condena alguna y estaba justificado. Luego, consultando con un abogado mientras se efectuaban mis trámites de solicitud de asilo político, me enteré que la segunda fase de aquellos planes mentales hubiera dado justificación a un juicio por actos terrorista, donde no se concedería el asilo y corría el riesgo de ser deportado, ya saben lo que eso significa.
No considero paranoico el comportamiento de muchos cubanos en situaciones similares, ya les dije algo sobre esa obsesión del régimen por buscar a cualquier oveja descarriada o perdida. Veintitrés años después de la deserción de Humberto Seguí en Santa Cruz de Tenerife, poco había cambiado en la actitud del régimen, continuaban persiguiendo a sus desertores. La partida del buque fue demorada injustificadamente hasta el día siguiente y esa noche salieron a buscarme por St, John. Me enteré porque el buque no terminó su contrato en Marruecos y en su regreso a Cuba pasaron por Montreal. Tampoco me asombró que la pasajera que iba haciendo el amor conmigo durante toda la travesía, integrara aquel grupito “accidentalmente o casualmente”, era el día de su cumpleaños y quizás un embajador del Emperador quiso regalarle un esclavo. También existió la posibilidad o interés en reafirmar mi deserción, ya saben, los juegos entre equipos de inteligencia se realizan al duro y sin guante. Mi salida era conocida desde Cuba, he mencionado en otros trabajos algunos detalles. Me costó muchos años de análisis para lograr unir varios eslabones de una larga cadena, pero eso pertenece al siguiente capítulo de esta historia.
Han pasado veinte años desde mi deserción, soy feliz y recobré finalmente mi dignidad, no solo la libertad. Vivo con decoro y un solo rostro, soy yo definitivamente. Me asomo a la ventana y veo a mis nietos jugando en la nieve. Extraño sentarme debajo de un árbol de mango, pero esa nostalgia no me mata. Prefiero cambiarlo por un manzano que no me limite los pensamientos y aquellos insaciables sentimientos de decir lo que me venga en gana.


EL CAMINITO O TRILLITO DEL PUEBLO

martes, 2 de agosto de 2011


EL CAMINITO O TRILLITO DEL PUEBLO
 (8-1-11-5:00PM)
Por Esteban Casañas Lostal.-Montreal..Canadá.
No sé si exista ejemplo alguno en la historia universal, donde los perdedores traten de imponer condiciones a los vencedores, puede que sí. Perdedores digo y no hace falta profundizar demasiado en una explicación que consumiría el espacio dedicado a exponer mi criterio. ¿Qué no hemos perdido a lo largo de cincuenta y dos años? Todo lo extraviado nos coloca cómodamente en la posición del perdedor o vencido, no nos ceguemos. ¿Le impone condiciones el siervo a su rey? ¿Lo hace el esclavo con su amo? ¿Existe alguna diferencia entre ellos y nosotros? Creo que no.
Osvaldo Payá lanza a la palestra otra de sus creaciones, su nueva obra lleva por título “El camino del pueblo”. Muchos en ese desespero existente ante la inmovilidad que impera desde hace medio siglo, se apuran en firmar sin leer con profundidad el mensaje enviado. Su primer guión escrito para el teatro cubano se llamó “Proyecto Varela”, abiertamente excluyente y que provocara el rechazo de gran parte de la comunidad cubana en el exterior. La nueva obra puesta para nuestro consumo no excluye a nadie, peca de ser integrista al extremo de invitar a nuestros verdugos a sentarse en una mesa a “dialogar”. Esto no lo he inventado yo y saco de contexto el siguiente párrafo:
…Crear una Comisión Nacional integrada por miembros del gobierno y de la oposición democrática y por otros componentes de la sociedad civil, incluyendo representantes de los sindicatos, las iglesias y fraternidades, que garantice el derecho al acceso, en igualdad de oportunidades, a los medios masivos de difusión, de todos los cubanos individualmente, de sus opiniones e ideas, de agrupaciones políticas y cívicas, de iglesias, fraternidades, organizaciones sociales y de grupos de ciudadanos. Libre acceso a Internet para todos los ciudadanos y a la información nacional y extranjera por todos los medios tecnológicos…
Creo, es una proposición sumamente “infantil”, por no decir malintencionada. Tratar de incluir a todo ese séquito de individuos sociales dentro de un propósito nacional, es una de las ideas más absurdas leídas hasta el momento. Osvaldo pretender sentar en el mismo nivel a los llamados “opositores” e ignora de paso la composición de quienes intenta reunir para “dialogar”. Desconoce el papel “represivo” de los actuales sindicatos gubernamentales, el romance político que vive la iglesia con el régimen y la penetración sufrida por cualquiera de las “fraternidades” que viven en la isla. Es descabellado pensar que se logrará algo positivo, aún cuando aceptaran acudir al llamado de la mencionada “propuesta. Todo lo que continúa en ese “caminito” escrito por él, es de conocimiento nacional e internacional, nada nuevo se aporta.
Resulta demasiado iluso o soñador, que un pequeño grupo de personas desconocidas para su pueblo, puedan obtener éxito alguno en ese intento. Que repito, parece una obra infantil puesta en escena en el Teatro Guiñol de La Habana. Imagino las reacciones de quienes se encuentran en el poder, si yo fuera uno de ellos, estuviera riéndome desde su salida al escenario. ¿Cómo pueden pensar que el régimen los tome en serio? ¿Qué han hecho hasta hoy? Hablamos de una oposición o disidencia que, salvo contadas excepciones, se ha preocupado más por el maquillaje antes de salir en cámaras que ocupar una sola calle de la capital cubana o interior del país. Todas las entrevistas y declaraciones han sido realizadas al amparo de cuatro paredes. Manifestaciones en cementerios, parques vacíos y cuatro gatos asumiendo posiciones ridículas para fotografiarse. Ya lo dije con anterioridad y lo repito, existen contadas excepciones. Para colmo, han firmado documentos con solicitudes afines a las exigencias del gobierno, ¿se podrá confiar o creer en algunos de ellos? Yo, no.
¿Qué ofrecen a cambio o exponen como garantía? ¡Nada! No existe una sola gesta que obligue al régimen a sentarse a dialogar y menos aún a comprar sogas para sus pescuezos. En esas condiciones de ignorancia, ni Payá, ni otros cuatro gatos ignorados por once millones de cubanos en la isla, tienen la fuerza moral para erigirse como representantes de su pueblo. En las mismas circunstancias que viven ellos, han vivido opositores de diferentes países y lograron imponerse al férreo control gubernamental. Mencionemos a los jóvenes que derrotaron a Milosevick con su movimiento OPTOR, lo hicieron de forma pacifista, sin derramamiento de sangre. Fueron “jóvenes” que se cansaron de los viejos métodos empleados por la “tradicional” disidencia de su país y asumieron con éxito el rol que les pertenecía. Eso es lo que sucederá en la isla ante un grupo de “tradicionales” disidentes estancados en la inmovilidad como aquellos de Serbia.
Pretender dialogar con sordos, es la propuesta más desatinada que se pueda tomar como escudo en esa lucha que solo existe ante cámaras fotográficas y de videos. Los gobernantes de la isla se encuentran muy cómodos dándose esa vida de millonarios a las que nunca renunciarían y no creo, vayan a ceder a ella para complacer a un pequeño grupo de desconocidos y héroes fabricados desde el exterior. Hasta estos instantes y luego de largos años de esa campaña desarrollada desde La Habana a favor del “diálogo y reconciliación nacional”, donde de paso, se pretende culpar al exilio de todos los males existentes en la isla, no ha existido una sola señal de voluntad en dialogar con nadie y Payá no lo comprende. En esencia, puede olerse un leve coqueteo subliminal entre siervos y verdugos que condenará, como sus anteriores propuestas, a un rápido y desafortunado olvido. Ese insistente llamado a la “reconciliación” entre víctimas y victimarios, es el arma de la que se valen actualmente todos los infiltrados castristas en esta otra orilla, palabra muy repetida en el contenido de ese “trillito”.
Yo tampoco firmo.

LA GUERRA YA NO ES CONTRA LOS CASTRO, ES CONTRA NOSOTROS MISMOS

viernes, 15 de julio de 2011

LA GUERRA YA NO ES CONTRA LOS CASTRO, ES CONTRA NOSOTROS MISMOS
(7-13-11-5:10PM)
Por Esteban Casañas Lostal- Montreal..Canadá. 
Admiro profundamente a todos aquellos que se sienten con fuerzas para mover sus teclados y escribir algo sobre Cuba. Pudiera mencionar a muchos, Esteban Beruvides, Zoé Valdés, Carlos Alberto Montaner, Paquito D’Rivera, José Fernández, Aldo Rosado, Robert Solera, Valladares, Angélica Mora y otros que harían algo extensa esta lista. De verdad que ignoro de dónde rayos sacan tanta voluntad para insistir en ese terreno minado de arenas movedizas. Siento muchos deseos de decirles, ¡compadres! no pierdan su tiempo, no vale la pena. No se los manifiesto porque conozco sus respuestas, la principal. Todos me dirán con algo de cariño y abundante tolerancia. ¡Mijo! Mientras exista un solo cubano de la isla con honor, decoro, dignidad, vergüenza y algo que llevamos entre las piernas. No podemos renunciar, él se lo merece. Tampoco resultará sencillo convencerme, solo les daré un poco de esa razón que sirva para inyectarlos y continúen ese camino al que prácticamente he renunciado. Encuentro mucho más interesante escribir sobre putas.
La guerra ha dejado de ser contra los Castro, hace mucho tiempo que ese territorio beligerante no existe. La cosa es entre nosotros mismos, los que no perdemos la memoria y aquellos desgraciados desmemoriados. Los Castros están muy viejitos, tanto, que la mayor parte del tiempo transcurrido en un día se emplea en cambiarle los Pampers (blindados y especiales) Sus malditas obras han concluido y hoy puede recogerse el producto de sus cosechas. Un pueblo travestido, mariquita, cobarde, tímido, chivato, complaciente, pendejo, hipócrita, mentiroso, ladrón, oportunista, servil, esclavo. ¿Duelen estas palabras? ¿Me equivoco? ¡Que alguien me demuestre lo contrario! Bueno, algunos manifiestan cierto orgullo por ser “cubano” y reclaman incluso cierta dignidad. ¡Son dignos!, respondería yo. Dignos de toda la lástima, misericordia, desprecio, piedad, compasión, descrédito, insulto o maltrato que existe en el mundo. No deseo continuar para evitar cansarlos, pero es lo que veo en ese trasiego de información que desde hace décadas se cruzan en medio de la corriente del Golfo. Ataques de aquí para allá y de allá para acá, tantas, que nos desgastamos sin observar lo que estaba ocurriendo, lo que tenemos hoy.
La guerra en contra de dos viejos meones y cagalitrozos ha dejado de existir. La batalla principal se encuentra allí, donde una banda de maricones e hijos de putas, pretenden levantar un CDR en Miami, Madrid, Suecia, Montreal, Paris, Italia, etc. Nuestros enemigos continúan identificándose sin temor, no es que sean valientes, es que también nos vamos convirtiendo en cobardes. No hay que ir a Cuba, no es necesario gastar gasolina en flotillas ni arriesgar avionetas que arrojen papelitos. Están aquí entre nosotros, maricones de la talla de Hugo Cancio, Inmundo García, Aruca y sus mulas, Max Lesnick, Saladriga y Jorge Menos Canosa entre otros esbirros. Los invito a que me presenten una demanda, no tengo dinero para pagarles.
Yo no gastaría una sola letra a favor de disidentes y opositores más cosméticos que Avon o Mary Kay. No me desgastaría en defender a supuestos prisioneros que salen de la cárcel en mejores condiciones que los artistas de
Hollywood. Pero como les manifesté, nuestros amigos responderán lo mismo. ¡Mientras exista un cubano con la dignidad, vergüenza, valentía y decoro que carecen los demás, bien vale la pena perder el tiempo. Hace mucho tiempo, demasiado, creo yo, dejé de sentirme orgulloso de ser cubano. Razones sobran para expresarme así cuando veo a otros pueblos que con menos, nos dan lecciones de coraje y heroísmo, solo que nosotros no aprendemos y continuamos igual, deseamos un velorio sin muertos. ¡Que se mueran, que se jodan, cada pueblo tiene el verdugo que se merece! Nunca podrá considerarse pueblo a aquel que piense con el estómago o, su primera necesidad sea mover el culo al compás de la música interpretada por sus verdugos. ¿No es lo que tenemos?
Yo no sé ustedes, pero cada vez que leo algo de esas consignas enarboladas por esos hijos de puta y que tomen como bandera el sufrimiento de la “familia cubana”, siento deseos de convertirme en terrorista. Los Castro dejaron de ser nuestros verdaderos enemigos, son unos viejos cagones. Tenemos que derrotar a esos cabrones que desean perpetuar su régimen y lucrar con nuestro dolor, porque ese es su verdadero objetivo.

MURIÓ LUIS ORTEGA, "EL CAMALEÓN"

miércoles, 13 de abril de 2011

MURIÓ LUIS ORTEGA, "EL CAMALEÓN"
(4-12-11-5:00PM)
Por Esteban Casañas Lostal 
Toiticos los muertos son buenos, y cuando no lo son, pueden ser útiles para algo. Solo basta una sola virtud que pueda ser reciclable para pasarla por esa maquinaria diabólica que encierra la mente del ser humano. Es incuestionable que Luís Ortega fue y será por mucho tiempo, recordado como la pluma más técnica y refinada que haya existido dentro del mundo periodístico cubano. Sagaz, atrevido, elocuente, audaz, exquisito, elegante a la hora de destruir a sus enemigos. Supo despertar la admiración de todos aquellos que profesaban sus ideas, indudablemente siniestras. De un mimetismo sin par en toda la historia de ese periodismo cubano, como un camaleón profesional, Luís cambiaba de casacas y se burlaba de adversarios y amigos. ¡No vendo mi pluma, la alquilo! Tuvo la desfachatez o descaro de manifestar en una entrevista que hoy, muchos de aquellos mediocres recuerdan con simpatía.
Perteneció a ese mundo de escritores y personas premiados por la naturaleza con un don muy especial, dádiva que muy oportunamente supo vender al mejor postor como tantos y tantos de su época. Con Batista, con Castro, contra Batista, contra Castro, con Castro, contra Castro, así pidiera definirse la esencia y trayectoria de su vida. De una mente prodigiosa, parió cuanto ataque estuvo disponible en contra de sus coterráneos para apoyar a los ídolos de turno. Acción desarrollada con toda la crueldad que las plumas o teclados permiten, sin conocer que en cada artículo suyo, iba cavando su propia tumba.
Durante muchísimos años dio muestras de una creatividad inmensurable, defendió hasta el ocaso de su vida una causa por muchos rechazada. Explotando hasta la última neurona útil, manipulando y engañando a toda la opinión internacional sobre la existencia de un mundo totalmente desconocido para él. Cuba quedaba a miles de millas de su existencia y decenas de años de sus recuerdos, sin embargo se aferró a la imagen idílica de una revolución que vivieron en carne propia sus paisanos. Era un creador, no cabe la menor duda, cada trabajo suyo abrigaba esa fantasía que embriagaba a los zurdos, pero todo ese romance duró hasta un día.
Despreciado en el exilio, Luís es aceptado y premiado en la tierra de sus amos. Perteneció a esa pléyade de intelectuales en el exterior que servía a los intereses de la peor tiranía engendrada en nuestra historia. Como premio a su servilismo y arrepentimiento demostrado por viejas travesuras, le publicaban artículos en la prensa gubernamental, privilegio que gozan muy pocos del lado de acá. No solo era publicado, gozó de varios reconocimientos por parte de aquellos que serán inolvidables para su pueblo dentro de la isla y en el extranjero.
Aquel romance entre la realidad y la ficción tuvo su divorcio, esta vez en una de sus visitas a la isla y muy cercano a la muerte. Regresa y escribe nuevamente, pero el tono no era el mismo con el cual atacara infinitamente a sus compatriotas. Se acercó de una vez por todas a la escenario que causara ese éxodo angustioso de miles de cubanos y trató, pero demasiado tarde, encontrar una razón a tantos huesos regados en el Estrecho de La Florida. ¿Cómo poder perdonar todo el daño que nos causó?
Hoy, recorres los buscadores de Internet escribiendo su nombre y encontrarás que los siniestros han sabido perdonarle su última traición. Solo encuentras palabras de elogios para lo que ellos llaman “el maestro” del periodismo cubano, no exentas de manipulaciones. Se lee en una de esas notas: “Regresó a Cuba en 1959, pero a los pocos meses se radicó en Estados Unidos, donde escribió en la prensa hispana de Nueva York y de Miami.” No explican las causas de su retorno a los Estados Unidos, no dicen que huyó del mismo castrismo al que más tarde defendiera a capa y espada.
Para estos ejemplares alumnos de Luís Ortega en la isla, solo ha muerto un “polémico” periodista. Para mí, un cubano de a pie, murió un ser despreciable y cínico que no conoció la fidelidad, lealtad, ni las razones de su pueblo, un individuo cruel que escribía muy bonito. No vendió su pluma, solo la alquiló y cuando regresó a nuestro mercado con el mismo truco de toda su vida, nadie pagó por ella. Murió como vivió, sin encontrarse a sí mismo y con una estela de daños difícil de olvidar. Gracias a Dios, las aguas de Miami tienen una fuerte corriente. 
Nota de la dirección de Nuevo Acción: Olvidan sus apologistas y sus detractores, que por años dirigió un periódico en Miami, pagado y totalmente al servicio del ex dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez.   Su brillante pluma siempre fue mercenaria y casi siempre estuvo al servicio de las peores causas. Aún tengo fresca en la memoria sus frecuentes viajes a Cuba, en compañía de lo peor de los dialogueros y de la quinta columna castrista en el extranjero, para regresar defendiendo a la tiranía y atacando a los que les ordenaban desde La Habana. La muerte no limpia la mierda que  acumuló en vida.

¡GRACIAS, ESTEBAN CASAÑAS!

martes, 5 de abril de 2011

¡GRACIAS, ESTEBAN CASAÑAS!
(4-3-11-5:00AM)
NUEVO ACCIÓN
“Nuevo Acción” es un periódico virtual dirigido por el señor Aldo Rosado Tuero, no tengo información exacta de la fecha que apareció en el ciber espacio, pero debe andar por el año 2006. Con un estilo muy personalizado, Aldo trata constantemente de penetrar en ese mundo cubano lleno de trampas. Muchas veces logra su objetivo con mucho éxito, otras es timado desde la isla como cualquiera de nosotros y sus reacciones son violentas. Razón por la que muchos puedan considerarlo de una línea verticalísima, definición utilizada para definir a quienes no ceden un milímetro de terreno en sus posiciones frente a la tiranía castrista.(En la foto: Esteban Casañas, de "Faro de Recalada")

Los ataques dirigidos contra su página han sido numerosos, la mayoría de ellos con origen en La Habana. Lo han sacado de circulación por períodos cortos de tiempo y luego vuelve a aparecer como el Ave de Fénix, solo que esta vez, con la ira y agresividad mucho más enardecida. Los resultados de esas aventuras emprendidas desde Cuba, solo tuvieron como resultado alimentar ese sentimiento patrio de quien no descansa en sus ataques contra el régimen de los Castro.

Cuando recorres todo el mundo cibernético que abriga la situación de nuestra isla, son muy pocos los que han asumido con responsabilidad ese “verticalismo” del cual es acusado constantemente. A diferencia de la mayoría de los desertores presentados en diferentes programas televisivos, y donde se destaca esa evasiva eterna a señalar la existencia de individuos infiltrados en esta orilla de la playa, algo que no ocurre desde la deserción de Aspillaga, Aldo los saca al aire sin ningún tipo de temor. Es precisamente en este campo donde ha logrado mucho éxito, llevando su periódico a uno de los lugares cimeros de acuerdo a las estadísticas existentes.

Varios programas de televisión se han visto en la necesidad de acudir a su periódico para nutrirse de información, tal es el caso del último destape ocurrido sobre los individuos involucrados en el asunto de “El Club del Habano”. Escándalo que implica a narcotraficantes, funcionarios cubanos, hijos de papá, artistas y hasta un funcionario de la oficina de intereses de los EEUU en La Habana. Como en otras oportunidades, Nuevo Acción lanzó el disparo de alerta y ha tenido que ser reconocida su ardua labor investigativa. Toda la página cuenta con mucha información de valor sobre las actividades de infiltrados castristas en Miami, México y otras regiones del planeta. ¿Cómo lo logra? Todo indica que posee una fuerte red de colaboradores. Aunque, como manifesté al principio, no queda excluido de ser timado por pícaros, quienes desde la isla, acuden a su generosidad con fotos de “supuestos” disidentes en poses casi artísticas, esperando a cambio cualquier tipo de ayuda económica.

Ya deben imaginar las reacciones de este cubano cuando descubre la falsedad.

Aunque el periódico es presentado en un estilo muy personalizado, único, diría yo, y que pudiera no resultar del agrado de muchas personas, no se le puede negar el mérito a la constancia y dedicación por una causa que debiera pertenecer a todos. Aldo es un infatigable luchador con extensa hoja de ruta, fiel a sus amigos, intransigente. Pertenece a esa estirpe de cubano amenazada con desaparecer y que merece todo nuestro respeto.

Si desean obtener buena información sobre el acontecer cubano, no dudaría un solo minuto en recomendarles el periódico “Nuevo Acción”. Los ataques que recibe de parte de “agentes encubiertos” del régimen castrista en Miami y también desde la misma Habana, es el mejor aval que pudiera presentar para confiar en él. Aldo Rosado Tuero no se esconde, allí encontrarán su número de teléfono, yo he conversado con él. 

Esteban Casañas Lostal.- Montreal..Canadá.-2011-04-02- “Faro de Recalada”.