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FAVOR DE HACER LLEGAR ESTA PETICIÓN AL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

miércoles, 7 de septiembre de 2011

¡COMO VIENE VA!
(9-5-11-5:00PM)
FAVOR DE HACER LLEGAR ESTA PETICIÓN AL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Saludos desde PR Miguel :
El programa MAGAZINE CUBANO anoche 4 de septiembre quedó excelente y ya sabes que nuestro programa estará siempre disponible para la Causa Libertaria nuestra. Te adjunto el texto del PETITORIO pidiéndole respetuosamente al Papa su aceptación del RETIRO de Jaime Ortega(foto) como Arzobispo de la Habana y por lo tanto como "cabeza visible" de la Iglesia Católica en Cuba.  Te pedimos que por favor le "demos MUCHA rueda internacional" e innundemos al Vaticano y a la Nunciatura en la Habana con este JUSTO reclamo de los católicos cubanos en TODO el mundo. 
Miguel, ALERTA MÁXIMA, pues hemos visto, casi incrédulos y como la gota que colma la copa, que Jaime Ortega, ayer Domingo, en la Catedral de la Habana, intenta desesperadamente, en su homilía, SIN pudor NINGUNO tratar de REINVENTARSE como "opositor" y sale declarando, a estas alturas y con cinismo olímpico que :  "Los tiempos de extraños disimulos...., de temores....y repliegues... han quedado.... atrás....." Como entender de otra forma, que no sea OTRA "maquiavelada", esas palabras de este maladrín, que se ha pasado DĖCADAS en despreciable CONTUBERNIO y COLABORACIONISMO con la máldita tiranía; tal vez él ya intuya claramente, que al régimen y a él les llegó la hora y Dios quiera que en el Vaticano así lo entiendan tambien.   Pongamos nuestros modestos granitos de arena, para lograr hacer de esta gestión una REALIDAD Dios Mdte.
Por favor dale la MAYOR posible divulgación a este PETITORIO, por TODOS los medios a tú alcance, para que miles y miles de cubanos "innunden" al Papa y al Nuncio en Cuba con este reclamo tan válido y oportuno, hoy más que nunca, en el mes de Ntra. Virgen de la Caridad del Cobre.
 Contamos contigo. Gracias.
Cordialmente,
Gerardo Abascal 
Por el BIEN y el FUTURO de la Iglesia en Cuba, le pedimos respetuosamente al Santo Padre Benedicto XVI
que le ACEPTE la renuncia obligatoria al Cardenal Jaime Ortega, al cumplir 75 años el 18 de octubre de 2011.
Recordemos que la renuncia obligatoria se le aceptó al sacerdote digno y patriota cubano Mon. Pedro Meurice el 22 de febrero de 2007, por la misma Regla Canónica de la Iglesia, que solo el Santo Padre puede obviar.
Movimiento Internacional pro Iglesia Católica Cubana
Enviar esta Petición a:   benedictxvi@vatican.va   (que es la nueva direccion de Papa Benedicto XVI  y a copia a: csa@pcn.net (que es la dirección del nuevo Nuncio del Vaticano en Cuba - Mons. Bruno Musaró)
 Hagamos saber nuestro sentir, al más alto nivel, hoy más que nunca !!!

MEJOR SOLOS QUE CON EL CARDENAL ORTEGA

viernes, 2 de septiembre de 2011

MEJOR SOLOS QUE CON EL CARDENAL ORTEGA
(9-1-11-5:00PM)
Por Andrés Pascual
Monseñor Jaime Cardenal Ortega y Alamino parece cualquier cosa menos un “siervo de Dios”; es más, si me aprietan, como a muchos representantes del aparato administrativo de la Iglesia, e incluyo a parte del  Colegio Cardenalicio, Obispado…les pongo a buen recaudo “la esencia divina”, porque no hay algo más diferente a Dios, a Jesús y al apostolado que muchas de estas “casas del señor”.
El mundo actual, que se cae a pedazos, es la justificación absoluta de aquel genio literario-filosófico del XVIII, ateo acérrimo que fue capaz de concederle a la creencia en Dios la única posibilidad de controlar los instintos animales del peor de todos los concebidos: el ser humano.
Cuando Voltaire escribió que “si no hubiera Dios habría que inventarlo”, reafirmaba los miedos y las esperanzas del hombre desde que comenzó a actuar con inteligencia como solo controlables a través de la Fe; o a la ausencia de esta como el verdadero principio del Armagedón.
Pero la Iglesia de hoy enfrenta una conspiración todavía no localizable en su célula originaria: a pesar de los escándalos de los últimos tiempos, fuerzas poderosas que apuestan al desenfreno, al descontrol y a la anarquía en todos los sentidos, están a cargo de la desmoralización del aparato único de confianza del hombre a la hora de calmar la pena personal o el miedo en grupo y esto, con seguridad, hubiera sido considerado por los grandes pensadores de antes como un peligro mayor para la Humanidad que el problema que enfrenta con lo del abuso sexual a menores; eriza el solo hecho de pensar en una Iglesia sin poder y abandonada, porque una asociación atea mundial, que busca imponerse como dictadura sin igual en la historia, se interpuso entre esta y el hombre… ¿De dónde saldrá el valor para vivir la vida?, Porque está demostrado que el hombre de Fe es valiente, como no lo es quien no la tiene ¿Con qué se sustituirá la esperanza? ¿Cómo soportará el dolor una madre que pierda a un hijo cuando la realidad la asfixie, al reconocer solo el hueco a donde descendió el cadáver como morada final?
La Cuba de hoy necesita a una Iglesia que complemente con el valor del misionero el rescate de su moral, su honor y su libertad. Para poder cumplir con ese compromiso, el aparato eclesiástico tiene que reconocerse en la verdad, la justicia humana y el hombre que la predique a cualquier costo que, para el sacerdocio, por su entrega a Dios, es la propia vida.
La Iglesia no es un aparato que pueda justificar ni encabezar el esclavismo en ninguna de sus variantes, por eso sobrevivió a pesar de la Reforma.
Entonces, a la Iglesia no se le pueden poner frenos, como ha intentado el Vaticano, cuando de tomar partido al lado de los luchadores por la libertad de Cuba se trate; el caso cubano, bien centrado en el Nuevo Mundo y vecino de los Estados Unidos, no puede obviar la tremenda influencia histórica del Norte súper-desarrollado. A fin de cuentas, Cristo levantó al hombre y su idea y limpió las calles de Palestina del demonio del miedo en base a la Fe, que fue predicada y ordenada a continuar predicándose: 2000 años después, el pequeño país del Caribe, considerado la “llave del Golfo”, exige hoy la conducta de la iglesia en igual nivel de honestidad, decisión y coraje que ayer hizo el primero de los mártires de la religión que hoy lleva su nombre.
Esa Iglesia de hoy en Cuba, encabezada por un cardenal que quizás no merece su título y tal vez le fue concedido para crear una base sólida de importancia en un momento de necesidad popular, aunque de pérdida de terreno de la fe cristiana en el país, provocado por el discurso ateo de muchos años; por el adoctrinamiento y por la proliferación del culto afro satánico, no está en disposición de ayudar a rescatar ni la libertad ni el pleno convencimiento de la idea divina.
Cuando Ortega y Alamino clamó por el cese de la represión contra las Damas de Blanco y, a su vez, por el de las protestas del exilio contra artistas castro-comunistas que visitan la ciudad y las colocó en un rasante comparativo de igualdad, hacia realidad la sospecha de que esa Iglesia, por tener ese cardenal al frente en Cuba, forma parte importante del grupo de desgobierno que esclaviza al país, por su apoyo no tan velado, que va desde darle la espalda a la defensa de esas valientes mujeres, hasta pretender, desvergonzadamente, comparar una acción con la otra. O desde haber oficiado misa por la recuperación del tirano sin haberse arrodillado, posiblemente, a implorar por la paz del alma de Orlando Zapata.
Si Ortega y Alamino no es capaz de entender por miedo cómplice que las protestas de Miami son de apoyo a las Damas de Blanco; porque se dirigen contra quienes en Cuba las reprimen, ese es su problema; pero el pueblo debe saber que, durante lo que reste de camino hasta la libertad total, mejor solos que mal acompañado por la Iglesia, no por el aparato como tal, sino por un representante tan mezquino, indigno, cobarde y manipulado por la tiranía para todo  como el Cardenal que se gasta, del que se desconoce aún la otra cara de la moneda escondida en el caso de las ex carcelaciones que le tuvieron como supuesto intermediario.

AMNISTÍA PARA SATÁN

martes, 24 de agosto de 2010

AMNISTÍA PARA SATÁN
(8-23-10-5:30PM)
Por Lázaro González Valdés, ex prisionero de conciencia
Luego que el cura Jaime Ortega pidió “que el amor, la reconciliación y el perdón se abran paso entre todos los cubanos”, en Tumba Cuatro ocurrió lo siguiente.
-¿Cómo está Guajiro?
-¡Cómo puerco en la cochiquera. Esperando la puñalá!
-Vaya depresión la suya.
-¡Carijo, Apolonio, usted cree que soy un guanajo!
-Deje el berrinche compay. Vengo pa conversar pero primero bríndeme un poco de café.
El Guajiro entró a su bohío mientras Apolonio se dejó caer en uno de los taburetes situados fuera de la casucha para descansar entre una y otra faena agraria.
 -Agarre su café.
Los campesinos bebieron lentamente el contenido de los jarros humeantes. Del bolsillo de su camisa de caqui Apolonio sacó dos brevas rústicamente torcidas, le extendió una al Guajiro y comenzaron a fumar después de desechar 33 cerillas que no encendieron.
-Estos fósforos comunistas ni prenden- se quejó Apolonio.
El Guajiro de Tumba Cuatro sonrió astutamente y cuestionó: -¿Qué coño sirve en este país?
-La Habana está revuelta según me contó La Prieta, la sobrina de Pichilingo, que regresó de allá hace un par de días.
-¿Qué dice La Prieta?  -indagó el Guajiro chupando tanto el tabaco que la punta chisporroteó.
-Ella dice que hay unas mujeres que los domingos cuando salen de la misa caminan pidiendo la libertad de sus familiares presos políticos.
-¡Coñoooo!
-Pero también me contó que un preso político se murió en huelga de hambre protestando contra los ñangaras y que una familia matancera salió tronco en mano a enfrentarse a los chivatientes del MININT.
-¡No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista!
-La Prieta me confesó que ese cura vestido de rojo...
-¿El Cardenal Ortega?
-Ese mismo. El curita Ortega está pidiendo que nuestro problema se arregle con amor, reconciliación y perdón.
-¡Venga El Diablo y monte mi yegua Pomarrosa! ¡Qué carajo tiene que meterse un cura en asuntos políticos!  -se quejó el Guajiro sacándose el tabaco de la boca y exhalando más humo que una locomotora de carbón por su chimenea.
-Compay, ¿no le parece bien eso de reconciliarse y perdonar pa que todo marche en paz?
-Apolonio, usted está tomao.
-Negativo compadre.
-Entonces como usted se cree el cuento de que con amorío, perdones y reconciliación se arreglan años de maltratos, muertes y sufrimientos de todo tipo. ¿Usted come de la que pica el pollo?
-¡Caray Guajiro, qué quiere, que los curas suelten las sotanas, agarren una escopeta y se alcen pa la loma!
-Podrían rezar más y pasar menos el cepillo en las misas.
-Te equivocas Guajiro porque, según me dijo La Prieta, el Cardenal conversó con el alto mando comunista y consiguió la liberación de muchos presos políticos. ¡Así que el método de Ortega ha dado resultados positivos!
-Positivo era uno de los bueyes de Genaro. El otro era negativo. Recuerda que a los dos le dieron tafia los matarifes de la zona y dejaron a Genaro sin bestia pa arar.
-Contigo no hay razones ...
-Las razones no funcionan con hijoeputas como los comunistas. A ver, ¿quién me garantiza que la Iglesia Católica y el Cardenal no se han puesto a favor de los ñángaras pa, por ejemplo, conseguir que les devuelvan las clínicas y las escuelas que les quitó el Comandante en Jefe? ¿Tú me lo garantizas?
-No. Yo no garantizo nada pero...
-¡Pero nada!
-Si los curas piden reconciliación, amor, perdón y la respuesta del gobierno es liberar presos o aflojar un poco la soga que nos aprieta pues ¡del lobo un pelo! ¿No crees que es una solución aceptable?
-Bueno Apolonio, vamos a virar la tortilla pa poner en claro este asunto. Si el Cardenal y su iglesia son capaces de perdonar a los comunistas después de lo que nos han hecho, pa ser consecuentes con su prédica de ponle la mejilla derecha a quien te golpee la izquierda, ellos también deberían perdonar a Satanás. Así se acabaría el eterno problema entre el bien y el mal...
-Pero Guajiro...
-¡Pero Guajiro un carajo. No me interrumpas cuando hablo! 
Apolonio se puso de pie y lanzó la breva contra el piso.
El Guajiro de Tumba Cuatro también se levantó bruscamente del taburete y agregó: ¿O es que hay perdón para unos y no para otros?
-Contigo no hay quien hable civilizadamente Guajiro- sentenció Apolonio al tiempo que se retiraba del lugar.    
-¡Y contigo no habló más hasta que vengas a anunciarme la amnistía de Satán!
Desde ese día Apolonio y el Guajiro no se dirigen la palabra. Ni siquiera se saludan cuando se cruzan en algún camino.
Como era de esperar la bronca trascendió y ahora los residentes de Tumba Cuatro, con opiniones divididas en pro de uno y otro, esperan por la reconciliación de estos compatriotas.
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EL BINOMIO DIABÓLICO

jueves, 27 de mayo de 2010

EL BINOMIO DIABÓLICO
(5-26-10-10-9:55AM)
Por Alfredo M. Cepero.
“Ver en calma un crimen es cometerlo”. José Martí
La noticia que ha acaparado los titulares internacionales en los últimos días ha sido el encuentro en La Habana entre Raúl Castro y Jaime Ortega, ostensiblemente con el objeto de mejorar las brutales condiciones en que el régimen comunista mantiene encarcelados a centenares de presos políticos cubanos. Estos dos sujetos—desprestigiados por su conducta inmoral y despreciados por la inmensa mayoría del pueblo cubano—unen fuerzas para preservar sus poderes y privilegios. Sin dudas se les podría aplicar la frase sarcástica de Napoleón de: “El vicio apoyándose en la maldad”, al contemplar a Talleyrand siendo ayudado a caminar por José Fouché. Raúl sabe que la revolución está muerta pero no se atreve a enterrarla sin permiso del ogro mayor. Jaime se apresura a ocupar el papel protagónico que tanto le agrada y se ofrece a realizar el milagro de una resurrección en la que solo creen las mentes obsesas por preservar el poder. El problema para ambos es que ni la revolución es Lázaro ni Jaime es el santo e iluminado rabino de Judea.
Aunque el espacio de un artículo nos obliga a la síntesis, consideramos de suma importancia pasar revista a las relaciones Iglesia-gobierno en estos cincuenta y un años de tiranía. Tan temprano como 1959 el régimen promulgó la llamada Ley 11 contra los estudiantes de planteles católicos. Pero la arremetida del apostata contra la iglesia en la que fue educado se produjo a raíz de la invasión de Girón en abril de 1961. En ese momento las iglesias fueron saqueadas, el Cardenal Manuel Arteaga se vio obligado a buscar asilo en la Embajada Argentina y centenares de sacerdotes y religiosos fueron vejados, encarcelados y hasta amenazados con el fusilamiento.
En septiembre de ese año, el venerable obispo Eduardo Boza Masvidal fue expulsado de Cuba junto a otros 131 sacerdotes con destino a España. Cuatro meses antes, el 25 de mayo, 110 Hermanos de la Salle habían sido despojados de los colegios que habían fundado en mas de medio siglo y expulsados con destino a Miami. Al día siguiente, en el curso de una misa en su honor celebrada en la Iglesia de Gesu, el sacerdote oficiante les dijo: “Hermanos, habéis sido perseguidos por los enemigos de Cristo, sois, pues los elegidos del Señor”. El saldo trágico y doloroso al concluir 1961 fue de 350 escuelas católicas expropiadas y 3,400 sacerdotes y monjas, en su mayoría cubanos, expulsados de nuestra patria.  
En tiempos tan recientes como abril del 2007, las presiones del gobierno y la debilidad de la jerarquía católica condujeron al cierre de la Revista Vitral, una voz de orientación y esperanza dirigida con valentía y sabiduría por Dagoberto Valdés. En diciembre del mismo año la jauría castrista derribó a patadas las puertas de la Iglesia de Santa Teresita de Jesús en Santiago de Cuba para agredir salvajemente a 20 opositores que habían buscado refugio en el recinto religioso. Asimismo, en las últimas semanas hemos visto golpear y arrastrar a mujeres indefensas que armadas de gladiolos pedían libertad para sus familiares encarcelados.
Pero el hecho más repulsivo—según nos cuenta en su libro el Embajador Armando Valladares—fue el desalojo en diciembre de 1980 de los hermanos Ciprian, Ventura y Eugenio García Marín, quienes se habían refugiado en la Nunciatura del Vaticano en La Habana. Los tres fueron extraídos de la Nunciatura con engaño y fusilados no solo ante la indiferencia sino con la complicidad de un Vaticano que optaba por defender intereses materiales antes que proteger a sus ovejas más vulnerables.
Por su parte, la jerarquía católica cubana, definitivamente siguiendo instrucciones de la curia romana, optó no solo por poner la otra mejilla sino por hincarse de rodillas ante los diabólicos hermanos Castro. Así fue como durante la década de 1970 los miembros de la Juventud Católica Cubana fueron estimulados a participar en labores agrícolas del gobierno. Como en 1998, Juan Pablo Segundo hizo una visita a La Habana donde obtuvo mínimas concesiones por parte del régimen y el gran ganador fue el desprestigiado Fidel Castro. Como en Agosto del 2006, con motivo de la enfermedad del dinosaurio en jefe, la conferencia de Obispos Católicos de Cuba pedía oraciones para que “Dios acompañe en su enfermedad al Presidente Fidel Castro.”
Dentro de la misma bochornosa adulación, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, indigno descendiente del Padre de la Patria, manifestaba: “Para Fidel Castro, sus principios cristianos siempre han sido una inspiración en su lucha por la justicia social”. Y como para que no quede duda alguna de la mano de la Santa Sede en todo este tenebroso andamiaje, el Secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone, visitó La Habana en febrero del 2008. El ostentoso Cardenal no se reunió con la oposición pero tuvo tiempo para comparecer ante una conferencia de prensa con Felipe Pérez Roque para pedir el levantamiento del “bloqueo”, palabra clave de la tiranía para referirse al embargo a Cuba.
Sin embargo, dentro de toda ignominia se levanta con frecuencia alguna voz redentora. En este caso, una especie de moderno Juan el Bautista que levantó su voz en el desierto de hipocresía y corrupción que ha predominado por años en ambos bandos del debate. Fue la voz del digno Arzobispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice (foto de la izquierda), cuya palabra elocuente y valiente saludó al papa Juan Pablo Segundo durante su visita a Cuba en 1998. Y quién en el curso del Encuentro Nacional Eclesial Cubano, en 1985,  mostró su frustración diciendo: “Nos consideraban una iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una iglesia de traidores”.
Esa es la misma jerarquía católica que ahora responde solícita al llamado de urgencia de Raúl,  neutraliza y desvirtúa la labor de la vibrante oposición interna, apuntala al régimen tambaleante y prolonga la agonía del pueblo de Cuba. Jaime está listo para el servicio y convoca una conferencia de prensa donde califica la reunión de “distinta y novedosa, en el sentido muy positivo” y agregó que se habló de resolver “viejos agravios”. ¡Qué descarado es este loro oportunista y parlanchín! ¿Se atrevería Jaime a pedirle a Margarita Marín, a Clara Abrahante o a Reina Tamayo que le perdonaran a Raúl los “agravios” de haberles asesinado a sus hijos los hermanos García Marín, Pedro Luís Boitel u Orlando Zapata?
No en balde la oposición interna desconfía de la sinceridad de Raúl, de la honradez de Jaime y de la eficacia de esta gestión. Con moderación pero con firmeza numerosos opositores han manifestado sus dudas. Laura Pollán me dijo ayer por teléfono: “Contemplo estas conversaciones con una dosis considerable de escepticismo y, como Santo Tomás, tendré que ver para creer”. Elizardo Sánchez declaró a un periodista del Miami Herald: “No oculto mi escepticismo ante las acciones de un gobierno que lleva décadas emitiendo falsas señales”. Pero, como era de esperar, la mas contundente declaración fue la Guillermo Fariñas, quién declaró al ABC de Madrid: “La Iglesia está siendo utilizada por el gobierno cubano”. 
Pasada revista a nuestro pasado tenebroso y a un nuestro presente precario nos compete ahora prepararnos para el futuro. Un futuro de paz perdurable y prosperidad sostenida que solo será realidad en una Cuba donde predomine la justicia en la mas amplia acepción del vocablo. Una justicia que tiene que ser aplicada tanto a culpables por acción como  Raúl Castro como a culpables por complicidad, o al menos por omisión, como Jaime Ortega. La Iglesia Cubana tiene que aceptar responsabilidades, purgar sus pecados y hacer reparaciones. Tal como hizo la Iglesia Polaca con los 39 sacerdotes que colaboraron con los cuerpos represivos del régimen comunista.
Para concluir, a quienes intenten rebatir mis argumentos impugnando mi integridad de carácter o la comodidad de mi exilio les voy a contestar por adelantado. Les digo que ese “perro” ya me mordió en 1959 cuando los opositores al nuevo régimen fueron amedrentados y amordazados con el argumento de que carecían de méritos revolucionarios ganados como “tira tiros” y “pone bombas”.  Estoy convencido de que ese silencio forzado fue el caldo de cultivo que facilitó el crecimiento del cáncer  castro-comunista. Y eso no puede repetirse jamás.
Por lo tanto, después de medio siglo de silencio cobarde y suicida los cubanos de todos los credos, de todos los géneros, de todos los colores y de todas las ubicaciones geográficas tenemos no solo el derecho sino el deber de opinar sobre nuestros asuntos nacionales. El derecho y el deber de exigirle cuentas a nuestros gobernantes y de sustituirlos cuando no respondan a nuestras necesidades y aspiraciones. El derecho y el deber de ser guardianes de nuestra soberanía nacional. Una soberanía que no pertenece a ninguna iglesia, a ninguna institución, a ningún partido, ni a ningún gobierno sino al pueblo de Cuba.