Mostrando entradas con la etiqueta lucha del Escambray. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lucha del Escambray. Mostrar todas las entradas

LA TRAICIÓN DE "BENIGNO" A ARNOLDO MARTÍNEZ

sábado, 2 de junio de 2012


DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
(6-1-12-9:20AM)
LA HISTORIA EN LA MEMORIA
LA TRAICIÓN DE "BENIGNO" A ARNOLDO MARTÍNEZ
Él (Arnoldo Martínez) (foto de la izquierda) me recibió, con una carcajada, muerto de risa, me abrió los brazos y me abrazó diciendo: -“ no no me cuentes nada, ya lo sé todo”.-
Allí es donde me dio él la tarea de sacarlo de aquel lugar, porque entonces si me creyó todo lo que yo le había dicho, del cerco que había con más de diez mil efectivos, y de la gente que los comandaba. Yo lo saqué con un grupo de treinta y seis hombres por debajo del puente del río Jatibonico y los llevé hacia un lugar próximo a la costa, como la única vía de salida [planteándole que allí no había milicianos, porque era una zona muy cenagosa, de acceso muy difícil y además llena de mosquitos.  El me contestó que en una situación como aquella, poco importaban los mosquitos. Así que nos metimos por allí y yo los llevé a la finca de los padres de mi suegro, en unos cañaverales. Enfrente teníamos la carretera que va del pueblo de Yaguajay al de Caibarién, y a nuestras espaldas la costa norte de la isla, una franja más o menos pantanosa que oscila entre unos dos o tres kilómetros de ancho. Allí amanecimos. Fuimos a buscar una vaca,  la matamos, y con esa carne tuvimos para comer dos días, y al tercer día aparecieron los milicianos, tratando de hacer un rastrillaje de la carretera hacia el mar. Yo seguía dentro del cerco junto con Arnoldo, como dándole una prueba de confiabilidad. No debía regresar al pueblo hasta que no tuviera orientaciones.
Le pedí a Arnoldo que me diera un fusil, pues lo único que llevaba era una pistola. El ordenó a unos de sus ayudantes que me diera el suyo,, que era un FAL de fabricación belga. Ya teniendo el fusil traté de alejarme un poco de Arnoldo. Éste, tomando en consideración que yo tenía tanta o más experiencia que él en la lucha de guerrilla, me dijo’ “Ponte para allá, en donde está aquel grupo, para que allí tú me los orientes. Tú los vas a mandar”-
Ahora los milicianos estaban a unos quinientos metros nada más y el cerco se iba cerrando. Lo que buscaba era una buena piedra era esconderme, pues no me gustaba nada la idea de que la misma gente mía me matase o me hiriese. Esto era por la mañana y yo planteé a Arnoldo romper el cerco en la noche. El me contestó que había tomado otra decisión: esperar hasta las cuatro de la tarde, hora en que los milicianos se sentarían a comer, dejando un hombre donde ahora había cuatro Y efectivamente, es lo que hicieron, y entonces Arnoldo, se tiró al contraataque, pero salió precisamente por la cocina de los milicianos, que es donde lo mataron. Me quedé atrás sin moverme de la desgraciada piedra, que había localizado por la mañana. Di la orden de avanzar a todos los que estaban a mi alrededor, y también empecé a tirar con el Fal, pero inclinando el fusil, para que los estaban a mi alrededor vieran que si estaba tirando, porque quedaban todavía huella de la sospecha. Así que tiraba y tiraba,  e iba dando órdenes, pero quedándome detrás de mi piedra.
Ocho tan sólo lograron escapar, cinco fueron hechos prisioneros, y de los treinta y seis que eran, el resto murió en el combate. Yo seguí escondido detrás de la piedra.(a la izquierda una foto actual de "Benigno")
Como venían haciendo un rastrillaje, dos milicianos, cada uno con una ametralladora  de esas checas modelo 25, que eran muy malas, cuando me vieron me dieron la orden de rendirme. El fusil Fal lo eché al suelo.
Uno de los milicianos gritó al otro’”Tira, tírale al hijo de puta este, hay que matarlos a todos”-
Entonces yo dije- “ pero, por qué me van a tirar? ¿Tú no ves que yo no estoy tirando? Mira mi fusil  allí.”-
Bueno, me llevaron prisionero, y cuando fuimos llegando a la carretera me encontré con Pinares, que había sido mi jefe en la invasión, y Pinares, con su exaltación habitual me dijo:-“Carajo, Lalito, hijo de puta, te voy a matar ¡cabrón!. Tu eres de los alzados también, ¡hijo de puta!”-
En eso llegó Tomassevich. Al le habían comunicado que dentro del grupo de Arnoldo Martínez había uno que era de la gente nuestra. Mem miró y me preguntó:-“¿ Tú quién eres? “Yo soy Alarcón”. El le dijo a Pinares:-“deja eso”.
Me montó en el jeep y se inquietó:- “¿No estarás herido. No tienes nada?”. “No nada ningún problema”.
Trajeron al hermano de Arnoldo Martínez, que era primer teniente en nuestras filas, para que reconociera a su hermano, y él dijo que sí, que efectivamente era su hermano.
A mí me llevaron para La Habana.
(Tal y como está relatado por el propio “Benigno”, Dariel Alarcón  Ramírez en su libro “Memorias de un soldado cubano", en las páginas 90 y 91)- (publicado en la edición del lunes 25 de junio del 2007)

LA HISTORIA EN LA MEMORIA

viernes, 10 de febrero de 2012


DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
(2-7-12-4:55PM)
LA HISTORIA EN LA MEMORIA
Para los que afirman que los cubanos no fuimos un pueblo heroico y que dejamos que el comunismo se apoderara de Cuba sin hacer nada, les traemos hoy, para refrescarles la memoria a muchos,  y para  enseñanza a las nuevas generaciones que no conocieron esa etapa de heroismo y sacrificio, sólo algunas muestras de las acciones, comprobadas históricamente, de las muchas que llevaron a cabo los patriotas, que  alzados en las montañas de Cuba y hasta en los llanos, combatieron por  más de cinco años en condiciones altamente desfavorables y en una proporción de más de mil a uno, a las tropas de la tiranía:
Septiembre 12 de 1960- Las tropas rebeldes atacan un campamento de tropas del gobierno y dan muerte en combate al comunista Obdulio Morales, jefe de un batallón de la denominada Lucha contra Bandidos (LCB). Morales eran un líder del PSP (Partido Socialista Popular) y sobrino del asesino comandante Félix Torres.
SEPTIEMBRE DEL 1960- Tomás San Gil se alza en armas en el Escambray y junto a Evelio Duque Miyar y Osvaldo Ramírez, se convierte en el tercer  comandante en jefe del Ejército de Liberación Nacional.
Noviembre 29 de 1960- Las tropas del ELN-Escambray,  en una bien preparada y ejecutada emboscada, logran dar muerte al Comandante Manuel "Piti" Fajardo, uno de los jefes principales de las tropas gubernamentales que combaten a los rebeldes anticomunistas del Escambray.
El 26 de febrero de 1961, los alzados  sostienen un combate con las Milicias Nacionales Revolucionarias, en la zona del Escambray donde dan muerte al Jefe del DIER (Departamento de Inteligencia del Ejército Rebelde)  en la región de Sancti Spiritus, Bernardo Arias Castillo.
Julio 15 y 16 de 1961-Se lleva a cabo la reunión de Cicatero, en la cual todas las fuerzas del ELN-Escambray fueron reestructuradas y se nombra a Osvaldo Ramírez, como Comandante supremo de las mismas.
Enero 15 de 1962- La guerrilla de "Realito,  embosca a la milicia y le causa varios heridos y la muerte del miliciano Valentín Alonso Barrera.
13 de marzo de 1962- José María Padrón Martínez destacado miembro del PSP (Partido Socialista Popular, antiguo partido comunista de Cuba) de Yaguajay y Manuel  Solís Díaz son capturados por la guerrilla de Arnoldo Martínez Andrade y ejecutados, después de probárseles los cargos de estar espiando a los alzados de la zona y a sus colaboradores, desde la finca La Llanada, del municipio de Yaguajay.
3 de julio de 1962- Las guerrillas queman la casa del chivato de la tiranía Félix Gómez, en el barrio de Seibabo en el municipio de Yaguajay en Las Villas.
5 de febrero de 1963-La guerrilla de Betín Martínez Andrade y Everardo Díaz "Frías" emboscan a las tropas de la LCB. En el combate resulta muerto el jefe del Sector 8 de la LCB (Lucha Contra Bandidos) Delfín Luis Paz.(Publicado el sábado 10 de febrero del 2007)

LAS "EQUIVOCACIONES" DE LOS "AMIGOS"

martes, 7 de febrero de 2012


DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
(2-6-12-5:00PM)
LA HISTORIA EN LA MEMORIA
LAS "EQUIVOCACIONES" DE LOS "AMIGOS"
Por Aldo Rosado-Tuero
Durante la Segunda Guerra Mundial, con los aviones de la época, sin tantos adelantos electrónicos y técnicos, los envios de armas y pertrechos, armas y municiones  hechos por los aliados a los maquis franceses, en la Francia ocupada y a los guerrilleros yugoeslavos en las montañas de Montenegro, en un 96.72 % cayeron en los sitios indicados para los lanzamientos y llegaron felizmente a las manos de los resistentes burlando la enorme máquina guerrera alemana. En contraste, durante la campaña guerrillera en el Escambray y el nortre de Las Villas, contra la tiranía comunista en 1960 y 1961, todos los lanzamientos en paracaídas hechos por la CIA y el Consejo Revolucionario, cayeron en manos de las milicias o el ejército castrista.  A pesar de los adelantos en comunicaciones, en técnica y preparación, nunca, ningún lanzamiento cayó o fue lanzado dentro de los perímetros de los lugares señalados para ser recibidos por las fuerzas anticomunistas, e inexorablemente, uno tras otro caían lejos de los lugares de recepción previamente acordados, y por ende en manos de las tropas de la tiranía. Inexplicablemente desde los EE.UU. se armaba y apertrechaba al enemigo que perseguía y acosaba a los patriotas cubanos, que esperaron en vano por la cuantiosa ayuda prometida. Yo personalmente fui testigo de un lanzamiento "equivocado" que narro en mi novela "Recuerdos de Aurelio".
Porque siempre me intrigaron esos "fallos", para mi inexplicables, me he dedicado a investigar sobre los mismos, y hasta ahora no he podido constatar que ningún lanzamiento importante cayera en el lugar indicado, ni llegara a las manos que las esperaban. Si alguien tiene información fidedigna de lo contrario, me gustaría publicarla.
A continuación, una relación que he logrado recopilar de lanzamientos frustrados, (realizados por aviadores experimentados al servicio de la Agencia Central de Inteligencia y del Consejo Revolucionario Democrático), que fueron capturados por el enemigo comunista en el año de 1960:
Enero 6 , 1960- Las fuerzas de la tiranía capturan la mayoría de 20 paracaidas cargados con armas, municiones y explosivos, lanzados entre el Condado y Magua, en el municipio de Trinidad.
Febrero 6, 1960- Un avión lanza 30 paracaidas con armas, municiones, explosivos, equipo portatil de comunicaciones y alimentos sobre Santa Lucía, en Cabaiguan, en la provincia de Las Villas.
Febrero 13, 1960- Otros 20 paracaidos fueron arrojados desde un avión sobre el área de El Naranjo, en Cumanayagua, en Las Villas.
Marzo 3, 1960- Un aeroplano lanza dos contenedores llenos de armas, municiones y explosivos, en las areas de El Mamey y Charco Azul, en Las Villas.
Septiembre 29 de 1960- Un avión cuatri motor, deja caer un cargamento de armas sobre el Escambray, cerca del Salto de Hanabanilla.
Octubre 8 de 1960- La milicia y el Ejército castrista capturan un cargamento de armas e implementos de guerra que debían ser lanzados en un  sitio pre acordado en la zona de Yaguajay. A pesar de que con gran riesgo, el team de recepción, dirigido por el que esto escribe, iluminó la zona de lanzamiento, el avión dio dos vueltas sobre el sitio, se alejó hacía el este y lanzó su carga al lado de una concentración de mlicias, que lo capturaron.
Saquen los lectores sus propias conclusiones.(Publicado el lunes 12 de febrero del 2007)

LA LUNA LLENA

viernes, 25 de noviembre de 2011

LA LUNA LLENA
(11-22-11-12:10PM)
por Esteban Fernández
Hoy voy a hablarles del argot anticastrista. Comencemos por decir que todas las actividades contra la tiranía se les llamaban “LA COSA CUBANA”. Al referirnos a alguien decíamos: “Ese está en la cosa cubana, o ese nunca ha estado en la cosa cubana”...
 “El viejo”,  siempre fue Andrés Nazario Sargén;  “el Médico” era Orlando Bosch, aunque sus íntimos amigos le decían “Piro”.  En los predios de Alpha 66,  Diego Medina era también “El Médico”;  “El Bambi” es Luis Posada Carriles y  con decir simplemente "Carlay" ya sabemos que hablamos de Carlos Rodríguez Santana el primer mártir de la Brigada que asume su número  como símbolo: 2506... 
“Rendez-vous” era cuando  los combatientes salían de los muelles en el Barco Madre completamente desarmados y se encontraban con una lancha en el medio del mar que traía uniformes y pertrechos de guerra.  
“El olvidado de Lucumberri” era Henry Agüeros, porque estaba preso allá en México por sus actividades anticastristas y recibía poca ayuda del exterior.  A Aldo Rosado lo conocíamos como “Cantaclaro”... 
El “Ingeniero” era Manolo Ray;  el “Titán” era Manolo Artime;  “Las Tres Letras” o “La Compañía” era la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana.  El Coronel Vicente Méndez era “El Guajiro”... 
Las gestiones realizadas  por José Elías de la Torriente fueron bautizadas como “El Plan Torriente”;  el mártir de la causa cubana,   Rogelio González Corzo, era el ultra famoso “Francisco”; Héctor Alfonso era “Fabián”;  los "gordos" eran el “Gordo” Carlos Zárraga y el “Gordo” Juan Manuel Salvat del Directorio; el ”Poeta” era Alberto Laucerica...Y cuando se menciona al “Sheriff” no hablamos de Wyatt Earp,  sino que todos los combatientes saben que se trata del brigadista Jorge Gutiérrez Izaguirre.  
El bravo que se le enfrentó públicamente, cara a cara, a Castro después de la invasión de Bahía de Cochinos: Tomás Cruz.  Siempre se hablaba de “los equipos de infiltración” y de “los ataques comandos” al Bakú  y al puerto de Samá. Y Pepito Regalado nos habla siempre del "Punto Fundora"... 
Los botes más usados eran conocidos como “catamaranes”;  el arma predilecta: “La calibre 50”. Aunque Guillermo Novo prefería la buzuca. Se comentaba constantemente que el error más grande de la lucha fue atacar de madrugada al barco español Sierra Aránzazu creyendo que era el barco cubano Sierra Maestra.  
Algunos ex combatientes del Escambray eran conocidos como “El Guapo”, “Espiritico”, “El Venado”, “Rabo de Nube”, “La Niña de Placetas”.  Mientras Amancio Mosqueda era “El Comandante Yarey” quien desembarcó en Baracoa el 3 de mayo de 1969 en una operación de la organización RECE.  
Y cuando yo llegué a la Motonave Venus, joven y novato, descubrí algo inaudito: El temor  por la luna llena. Uno de los hombres más valientes  que yo he conocido en mi vida,  Edel Montiel, se paraba en la proa todas las noches y  preocupado miraba  el cielo... 
Al final, después de varios días allí, le pregunté al capitán del barco, Blas Enrique Castro: “Chico ¿por qué los hombres mas aguerridos que ha dado este proceso le huyen a la luna llena?” Y me contestó: “Porque de madrugada la luna llena ilumina todo el mar y las patrulleras castristas nos pueden divisar a millas de distancia”...   Yo que vivía acostumbrado a que la luna llena era símbolo de romanticismo, ahora ante mis ojos,  la causa cubana la convertía en señal de peligro.

LA HISTORIA EN LA MEMORIA

miércoles, 6 de abril de 2011

LA HISTORIA EN LA MEMORIA
(4-6-11-5:00PM)
Por José A. Reyes "Cardenal"
Mi estimado Aldo: 
Primero y ante todo, mis saludos y mi sincero  reconocimiento a tu labor y dedicación, mantenida por más 50 años de lucha en pro de la LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA PARA NUESTRA PATRIA. Recíbelo, es un justo y merecido reconocimiento.  Asimismo lo hago extensivo al equipo que junto ti,  hacen posible que cada día salga a la luz NUEVO ACCIÓN. Ejemplo de verdad y patriotismo.  
Aldo,  leyendo, como cada día,  Nuevo Acción, leí, en la sección “ LA HISTORIA EN LA MEMORIA” del día 6 de febrero del presente año, la observación que haces sobre la narración que el comandante Evelio Duque hace en su libro, “Mis Memorias” referente a la jefatura de Osvaldo  Ramírez  en el Escambray.  
Contribuyendo a tu observación es bueno, a manera de aclarar momentos y hechos de nuestra historia reciente, muchos hasta hoy inéditos, expresarte  lo siguiente: 
Atendiendo a nuestra participación en la lucha mantenida desde los años 60 y como miembro, desde el año 61, del Ejército de Liberación Nacional y perteneciente al Estado Mayor de dicha organización en la clandestinidad,  te narro a continuación,  un hecho del que participé y que, tal vez, contribuyó a la realización de la histórica reunión del Cicatero, donde es nombrado y reconocido, por todos los otros jefes de guerrillas, a Osvaldo Ramírez, como Comandante Jefe, del Ejercito de Liberación Nacional, en el Escambray 
Permítame, a manera de preámbulo, y con el fin de conocer con más amplitud, lo arriba expresado, que te haga, a paso rápido y sin entrar en muchos detalles, un breve recuento de la constitución del Ejercito de Liberación Nacional, División Nº1, Máximo Gómez, En honor y recordación a nuestro Generalísimo. En ello  nos fundamentamos:
Primero: Tú, como todos los que estuvimos activos en la lucha en los primeros años, sabemos lo que significó para los movimientos internos y en general para todos,  el lamentable fracaso de la invasión de Bahía de Cochino. Ello hizo, ante el desaliento y confusión que se generalizó en todos las organizaciones,  que  muchas de ellas,  nos replanteáramos  nuevas  estructuras  y nuevas estrategias de lucha, sobre todo, para mantener una coordinación más estrecha, evitando, en lo posible, las infiltraciones,   una de ellas, fue Resistencia Cívica, donde yo militaba desde su fundación, cuyo coordinador general era Osvaldo Jordán, (Pastor) que por razones de ese difícil momento se vio, junto a otros más, obligado salir para el exilio donde falleció, quedando en su lugar su segundo, un abogado ( me reservo el nombre porque sigue en Cuba y no sé cual es su situación), quien, junto a todos, los que componíamos  la dirección de Resistencia Cívica,  decidimos dar un carácter militar a la organización.  Para este fin , se hizo nuevos  estatutos y una nueva  estructura, adoptando el nombre de Ejercito de Liberación Nacional, que ya existía, en la provincia de Oriente, desde el año 1960, con el que se había mantenido relaciones a través del ex capitán del Ejercito Rebelde, Rolando Morejón, fallecido en Cuba  después que salió de la prisión, finales año 80 o principio del 81 y también con Antonio Palancal, (Ñiquito), cuñado o concuño del Comandante Nino Díaz.  
Segundo: Dando los primeros pasos en la formación de  la nueva estructura, ponen preso al mencionado Abogado, lo que hace que aceleremos  la formación y estructura militar, dando lugar a  la constitución del Estado Mayor General, y sus  departamentos correspondientes, mayo 1961.  Reunión que se celebró en una finquita en el Diezmero, La Habana. Con ello, se dio  un paso de avance importante para enfrentar la lucha.  Lo integró, en aquel primer momento, los ex presos políticos, Rogelio Pérez Haibí, Rubén Pascual Bermúdez, los oficiales activos (en aquel momento) de la Marina de Guerra y ex presos políticos Elio Curiel Ortega, Clemente Rodríguez Islas, fallecidos ambos, en Miami, Arturo León Carrazana  y quien te escribe, José A. Reyes, (Cardenal). Enseguida se incorporan Walfrido Rodríguez Reyes, (ex preso político) Dpto. de Inspección,  Dr. René Benítez Valdés, Dpto. Jurídico,  Dr. Martínez, Cuerpo Médico y Enfermeros, Eloy Humberto Brito, Depto. Inspección, estos tres últimos, fallecidos también en Miami;  Lorenzo Pérez Bonachea ( jefe de suministros para el Escambray),   Estumio Mesa Shuman, ex preso  político, como oficial de enlace  entre el Estado Mayor General y el Cuerpo Médico y el Buró Jurídico y  Jorge Espino Escale, fusilado en causa, junto a Ricardíto  Olmedo
Tercero: Constituido el Estado Mayor General, se pasó, de inmediato, a nombrar los respectivos jefes de provincias, Pinar del Río, los ex presos políticos, José Reyes Márquez, (VILLA), (hoy recluido en un Home ahí) y Roberto Castell Borrego. La Habana:  Los ex presos políticos Ramón Rodríguez Lago, fallecido en Miami, y Felipe Tomey. Matanzas: Los ex presos políticos, Fantony y Orlando Peña. Las Villas: Ex teniente del Ejército Rebelde, Heriberto Hernández y los  ex presos políticos, hermanos Sierra. Camagüey al ex preso político  y ex miembro de la marina de guerra René  Vidal; Oriente, ex preso  político Dr. Matuley. De esta misma forma se fue reclutando y nombrando, a propuesta  de los respectivos jefe de provincias, los jefes de municipios y sectores que, a su vez, iban reclutando y formando las unidades desde la base, obedeciendo al PLAN GENERAL DE OPERACIONES.    
Cuarto: Esta estructura militar, con su  cadena de mando, hizo posible que a lo largo y ancho de la Isla fuéramos reclutando hombres y mujeres, aptos, físicamente, para la confrontación, en su día, contra las fuerzas del régimen. Los no aptos se integraban en el Buró Civil, creado al efecto como  fuerza de apoyo.   Este reclutamiento se hacía, con seudónimo,  bajo un juramento  y la aceptación de nuestros estatutos, cumplido estos tramites  se le habilitaba de un carnet, con el grado, simbólico   correspondiente, según el caso. Te adjunto fotocopia de los primeros carnet de 1960.(Original en mi poder), perteneciente al Primer Teniente José R. Garcells Acosta y firmado por el Comandante Augusto.  
Quinto: De esta forma conocimos que, en el municipio de Güines, cuyo jefe era  el Capitán Luís Orta Rodríguez, ex preso político, fallecido en Miami, militaba, con el grado de  segundo teniente, Ciro Ramírez  primo hermano de Osvaldo Ramírez. Con esta información y pretendiendo saber si él, Ciro, tenia vía de comunicación con Osvaldo, se ordenó al Capitán  Luís Orta conocer de ello, con el fin de entrevistarnos con Ciro.  
Sexto: Pasado unos días, el Capitán Luís Orta nos informa afirmativamente, que existía la vía de comunicación con Osvaldo. De inmediato se ordenó celebrar una reunión con Ciro en Güines. Para ella, además de los estatutos y el juramento, el jefe del Dpto. de Dirección del Estado Mayor, el Comandante Elio Curiel Ortega dirigió una carta al Comandante Osvaldo Ramírez, donde se le expresaba, en sentido general, lo siguiente:   
a)     Reconocimiento a su valor y a la de todos los hombres que se encontraban  combatiendo junto a él.
b)     La imperiosa necesidad de aunar, todas las fuerzas que estaban combatiendo,  bajo un solo mando, respetando y reconociendo sus  organizaciones  de base.
c)     Reconocimiento pleno a la formación de un Estado Mayor General, con plena autonomía.
d)     Compromiso de seguir manteniendo nuestra ayuda en todo nuestro alcance y posibilidades, y
e)     Breve reseña de nuestra formación y propósitos que no eran otros,  que la preparación y coordinación para un levantamiento general, en pueblos y ciudades. En respuesta  a esto, recibimos un mensaje verbal de Ciro, a través de Luís Orta, que Osvaldo Ramírez reconocía estas necesidades y agradecía nuestra ayuda.  Hasta aquí nuestra gestión para buscar  la necesaria unidad en la acción. No recibimos ningún informe oficial de la reunión que se celebró en el Cicatero, en la que se reconoció al Comandante Osvaldo Ramírez, como jefe máximo del Ejército de Liberación Nacional en el Escambray, aunque siempre lo reconocimos como tal. (Continuará)

LA HISTORIA EN LA MEMORIA LOS PUEBLOS CAUTIVOS

sábado, 2 de octubre de 2010

DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
LA  HISTORIA EN LA MEMORIA
LOS PUEBLOS CAUTIVOS
(10-2-10-9:50AM)
Por HÉCTOR MASEDA- Grupo Decoro- La Habana, Cuba
Estas comunidades, verdaderos campos de concentración para sus constructores, fueron creadas por las autoridades cubanas con la finalidad de mantener bajo control y lejos de sus provincias de origen a los miles de campesinos colaboradores del movimiento armado guerrillero que surgió entre los años 1960-65, en el macizo montañoso del Escambray, en la antigua provincia de Las Villas. El destierro de estas personas y sus familiares comenzó en 1970 y no se detuvo hasta 1985 con el traslado del último núcleo campesino que vivió en aquella región central del país.
Fredesvinda Hernández Méndez (Fredes), natural de Los Quemados, municipio de Manicaragua, fue una de las víctimas de los pueblos cautivos, no sólo por su religión -es Testigo de Jehová- sino por haberse casado con el hijo de un colaborador de los insurgentes en aquellas zona montañosa. Su suegro, Heriberto Hernández Quesada, poseía una finca cafetalera ubicada en las estribaciones de la sierra, en Güinía de Miranda.
"A mi suegro -señala Fredes- la policía política del gobierno (el DSE ó G-2) lo tenía clasificado como colaborador de la guerrilla que operó en la localidad entre los años 1960-63. Les brindaba alimentos y les permitía dormir en sus tierras. Otro tanto había hecho con las tropas de Castro. En varias ocasiones fue detenido por el DSE, sometido a interrogatorio y acusado de enemigo de la revolución".
Seis años después de haberse liquidado el último foco guerrillero, el 15 de diciembre de 1971, la policía política citó a Heriberto junto a cientos de campesinos que, como él, habían apoyado a los grupos armados opuestos al régimen. La intención del gobierno era limpiar los alrededores del lomerío central del país de elementos que en el futuro pudiesen apoyar otra acción armada contra el régimen de Fidel Castro.
"De manera que, vecinos de Trinidad, Fomento, Güinía, La Moza, Manicaragua, Cumanayagua, Barajagua, El Nicho y Jibacoa -nos dice Fredes- se vieron envueltos en la operación de limpieza donde ellos eran como la basura que debía eliminarse. Entre los citados se encontraban algunos ex guerrilleros que nunca fueron identificados como tales. Los oficiales se reunieron con ellos en el estadio deportivo de Ciudad Santa Clara. El discurso fue breve y directo: 'Los vamos a trasladar hacia otras provincias por ser ustedes personas desafectas a la revolución. Todos apoyaron la contrarrevolución en el Escambray, ustedes no merecen ni el aire que respiran.
Jamás podrán regresar a la provincia. Lo que ustedes van a sufrir a partir de este momento, lo sufrirán sus hijos y nietos, los hijos de sus nietos...' De inmediato, los montaron en un tren cuyos vagones habían sido convertidos en pequeñas prisiones móviles y bajo fuerte custodia militar hacia sus nuevo destino: los pueblos cautivos que construirían, en su calidad de desterrados y prisioneros. Obligados estarían a trabajar entre diez y doce horas diarias, sin tener las menores condiciones de vida, pobre alimentación, malos tratos de los guardias, castigos, golpes, falta de atención médica, ningún contacto con la familia".
El viaje -según recuerda Fredes- duró 36 horas, no comieron nada durante el trayecto. Unos llegaron a la localidad de lo que sería el futuro pueblo cautivo Sandino, en el municipio de igual nombre; otros para Briones Montoto, en el municipio Pinar del Río; un tercer grupo pasó para Ramón López Peña, en el municipío San Cristóbal, todos en la más occidental del país. A los demás los enviaron para Miraflores, en la provincia Camagüey. Los viajes se sucedieron unos tras otros hasta que no quedó ni un campesino sin ser desplazado de su lugar de origen.
Los familiares se enterarían de estos hechos meses después de ocurridos, aunque comenzaron a padecer sus efectos desde el primer momento. Al respecto, Fredes expresó: "Al cabo de dos o tres meses supimos oficialmente de mi suegro, pero al día siguiente del traslado vinieron funcionarios del gobierno a las demás fincas implicadas y nos expropiaron todos los bienes: tierras, equipos, cosechas, animales, cuentas bancarias. A muchos los expulsaron de sus casas sin importarles qué sería de ellos a partir de ese momento. La mayoría de estas familias fueron recogidas por amigos o familiares. La mía tuvo suerte. La dejaron en la vivienda. El Estado cubano nunca se ocupó de las mujeres, niños y ancianos que desalojaron. No se domina la cifra exacta de las familias que fuimos arrastradas a esta vorágine de intolerancia gubernamental. En realidad, no se publicaron las cifras oficiales pero se calcula entre 2,500 y tres mil los campesinos que fueron desterrados y llevados para estos cuatro pueblos cautivos. De manera que las víctimas totales de este holocausto pudiera ascender a diez mil cubanos, en cifras redondas".
Los desterrados demoraron un promedio de dos años y medio en construir las primeras viviendas. A partir de 1973 comenzaron las mudadas de las primeras familias. Los últimos lo harían en 1985. Los pormenores de estos movimientos serán temas a tratar en la segunda parte de este artículo.
A Fredesvinda, conocida por Fredes, le correspondió su traslado en enero de 1977. Ella no pudo concebir en aquel momento las penurias que tendría que soportar y los obstáculos que debería superar, no sólo ella sino también su hija menor que le acompañó en esta nueva aventura impuesta por el régimen de Castro.
El destierro organizado por las autoridades cubanas de los campesinos del Escambray, que entre los años 1960-65 apoyaron a los grupos insurgentes anticastristas, también lo sufrieron sus familiares debido a la intolerancia característica de este régimen totalitario.
Fredesvinda Hernández Méndez (Fredes) nos refiere sus recuerdos y sufrimientos de aquellos días que tantas veces ha querido olvidar, y no lo logra.
El traslado hacia los nuevos pueblos cautivos de los familiares que componían el núcleo de los desterrados, obedeció a una selección hecha por el gobierno de Castro, que llevó a cabo su policía política (DSE o G-2).
Al respecto, Fredes señala: "Una mañana se presentaban a la puerta de tu casa varios militares, y sin preámbulo te decían que ya teníamos otra vivienda asignada en tal lugar, que el día de salida era más cuál y que debíamos presentarnos es esa dirección. Agregaban que no teníamos que llevar nada porque los inmuebles estaban amueblados, pero esto era mentira pues los apartamentos se encontraban vacíos y los oficiales lo sabían. Algunas familias le dieron crédito y al llegar a su destino se percataron del error. Mi familia no creyó en ellos y llevamos las pertenencias".
Sin aún haber dejado los parientes sus antiguos domicilios, los inmuebles eran ocupados por personas identificadas con el gobierno, quienes disponían de todo lo que encontraran en su interior en usufructo gratuito.
Sobre este aspecto, Fredes recuerda: "Los que fuimos desterrados tuvimos que pagar alquiler por los nuevos apartamentos que durante dos años y más construyeron nuestros jefes de núcleo en condiciones infrahumanas, a pesar de que las propiedades que nos habían sido confiscadas, sin remuneración, poseían un valor varias veces superior al costo de las viviendas asignadas en lugares tan apartados".
A Fredes le tocó mudarse el 21 de enero de 1977 para el pueblo cautivo Ramón López Peña, en el municipio San Cristóbal de la provincia Pinar del Río. "Para mí el traslado fue muy duro", recuerda. "Tenía 20 años de edad, una niña de dos años y estaba embarazada de la segunda. Mi esposo no me pudo acompañar en el viaje porque su hermana (diabética, sorda y afectada por la poliomielitis desde pequeña) había sufrido una herida en el pie, se le complicó con gangrena y hubo que amputárselo. Estaba hospitalizada en estado grave. Mi marido se quedó apoyando a su mamá. En resumen, el movimiento lo realizamos mi cuñado, la niña y yo".
"La primera etapa -precisa Fredes- fue en camiones desde Güinía de Miranda hasta los llanos de Jibacoa, en el Escambray. Otras familias salieron de los diferentes municipios. Los locales donde nos albergaron no tenían condiciones para albergar personas mayores con niños. Hombres y mujeres juntos, sin privacidad, literas estrechas, de tablas, muchas sin colchonetas. Mi hijita y yo no cabíamos juntas en una de ellas. Yo no pude dormir esa noche por temor a que se cayera la niña. Los guardias le dieron leche a los pequeños y algo de comer a los adultos. Al otro día, de nuevo los camiones hasta Manicaragua. Fuimos a parar a El Ranchón. Las condiciones allí empeoraron. No había dónde acostarse. Nos dejaron sin comer. Tampoco le dieron leche a los menores. Al oscurecer, otra vez los camiones hasta Santa Clara. En esta ciudad pasamos la noche sin dormir, comidos por los mosquitos, con mucho frío y golpeados por lloviznas intermitentes. Nos tiraron en unos solares próximos a la estación del ferrocarril. No hubo ningún tipo de consideración, a pesar de que el grueso éramos mujeres, ancianos y niños. La mayoría de nuestros hombres desde 1971-72 estaban presos en diferentes regiones de la provincia pinareña.
Fredes, con la angustia reflejada en su rostro por los recuerdos, continúa la historia: "Al día siguiente nos montaron en el tren. El mismo que años antes había llevado a nuestros padres, esposos y hermanos. Eran las pequeñas cárceles móviles y el mismo rigor. Nos acompañaban ocho guardias armados en cada vagón, con fusiles y bayonetas. Cualquier movimiento debía ser autorizado por ellos. Nuestros hijos lloraban asustados y por el hambre. ¡Al fin les dieron leche y compota! A los adultos naranjas. Ellos (los militares) sabían que llevábamos 48 horas casi sin comer; el viaje en tren duró otras 35 horas. A nadie le dieron alimentos sólidos. ¡Ni siquiera a las mujeres embarazadas ni a los menores!". En ese tren iban personas para los pueblos cautivos López Peña, Briones Montoto y Sandino. "En la medida en que llegábamos al final del trayecto, el convoy dejaba los coches y continuaba su viaje hasta la próxima parada y así, hasta llegar a la última".
La mujer agrega: "El traslado de las pertenencias fue otra odisea. No sabíamos por qué vía venían. Después nos enteramos que los habían mandado por un tren de carga. Teníamos que seleccionar cuáles eran las nuestras en aquella locura de cachibaches. Ningún guardia nos ayudó en la operación. Algunos expresaron que ése no era su problema. Fuimos las mujeres, los ancianos, los niños y los pocos hombres que nos acompañaban, ayudados por los desterrados que acudieron a recibirnos, quienes movimos las cosas en carretas tiradas por bueyes a través de caminos irregulares. Los muebles se desajustaron, los cristales se rompieron, las ropas se llenaron de polvo o se ensuciaron al caer en el fango y en la tierra".
Desplazamientos como éste se contaron por docenas hasta mediados de 1985 en que se realizó el último. Fredes fuerza su memoria y nos dice: "Las personas que fuimos trasladadas de esta manera sumamos docenas de miles. En López Peña sólo, hay una población actual de aproximadamente diez mil personas entre colaboradores de los grupos insurgentes en el macizo de Trinidad, sospechosos de colaborar y familiares de éstos, además de unos cuantos núcleos de familias que constituyen la red de informantes permanentes del gobierno que siguen nuestros pasos. Los otros tres pueblos cautivos deben tener poblaciones y status similares".
"Cuando llegamos al lugar -concluye Fredes- nos dimos cuenta de que sólo existían los edificios de viviendas. No había calles pavimentadas, ni aceras, ni áreas verdes, ni parques, ni círculos infantiles (guarderías), ni escuelas para nuestros hijos, ni centros de recreación. Apenas una tienda de comestibles, otra de ropa, una placita de viandas y hortalizas, la barbería-peluquería y la posta médica. Las autoridades consideraban que era suficiente para atender a diez mil personas. Con el paso de los años habilitaron tres casitas como escuelas primarias. Más tarde, al darle casa a los últimos presos, convirtieron el albergue donde vivían en escuela primaria. Los adolescentes que asistían a la secundaria básica debían dirigirse hasta el pueblo de San Cristóbal, ubicado a ocho o diez kilómetros de distancia, la mayoría de las veces a pie, por no tener transporte en el cual trasladarse".
Cuando Fredesvinda Hernández Méndez llegó a López Peña ya había allí unas 300 familias. Hoy esa cifra se eleva a 2,500 núcleos. Con el tiempo transcurrido pensó que su situación iría mejorando y que los odios de las partes en conflicto quedarían en el pasado, pero la frase que los oficiales castristas le dijeron a su suegro y demás presos políticos desterrados cuando los concentraron en la ciudad de Santa Clara, el 15 de diciembre de 1971, no fue dicha para que se olvidara. En realidad formaba y forma parte del tratamiento sociopolítico y económico que el gobierno de Fidel Castro le tiene reservado a todo aquél que, de alguna manera, se le opone. (Publicado en la edición del viernes 25 de agoso del 2006)
Enhanced by Zemanta

CONFERENCIA DE ENRIQUE ENCINOSA SOBRE LUCHA EN EL ESCAMBRAY

martes, 23 de marzo de 2010

CONFERENCIA DE ENRIQUE ENCINOSA  SOBRE LUCHA EN EL ESCAMBRAY

(3-23-10-5:30PM)
La organización patriótica Alpha 66 invita a la conferencia que ofrecerá el destacado escritor e historiador Enrique Encinosa sobre la lucha heroica del Escambray, el viernes 26 de marzo a las 7:30 pm., en las oficinas de Alpha 66, situadas en el 2250 S.W. 8th Street, de Miami.   
Enrique Encinosa nació en La Habana en 1949.  Es graduado en historia y periodismo de la Universidad de Purdue.  Entre sus libros se encuentran Escambray: la guerra olvidada (1989), Cuba en guerra (1994), Cuba: the Unfinished Revolution (1989), así como Boxing: This Is It! (1985) y Azúcar y chocolate: historia del boxeo cubano (2004). Además, fue guionista del documental “Al filo del machete”. 
Con una extensa trayectoria en el periodismo radial de Miami, Enrique Encinosa es uno de los conductores de La Mesa Revuelta en WAQI - Radio Mambí.  Sus trabajos periodísticos han aparecido en The Miami Herald, The Indianapolis Star, The American Spectator y Diario Las Américas.
Se invita a los miembros y simpatizantes de Alpha 66, y a todo el exilio en general, a asistir a este interesante conferencia de acto de hondo valor histórico y patriótico. 
Ernesto Díaz-Rodríguez            Osiel González                  Sara Martínez-Castro  
Secretario General            Vicesecretario General         Secretaria de Cultura