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UNA PREGUNTA AL PRESIDENTE OBAMA

domingo, 16 de septiembre de 2012


UNA PREGUNTA AL PRESIDENTE OBAMA:
(9-13-12-10:15AM)
 SI "EGIPTO NO ES AMIGO, NI ENEMIGO", ENTONCES ¿POR QUE DEMONIOS LES SEGUIMOS REGALANDO MILLONES Y MILLONES DE DÓLARES?

EL CONSERVADURISMO DE LOS REVOLUCIONARIOS

viernes, 25 de febrero de 2011

EL CONSERVADURISMO DE LOS REVOLUCIONARIOS
 (2-25-11-9:55AM)
Por José A. Arias
Me llaman la atención los análisis hechos en torno a la situación que se desarrolla hoy en algunos países africanos de la región conocida como el Magreb. Sin dudas ninguno de ellos escapa a la connivencia de varios factores que actúan en todos los casos como denominador común. La historia de los mismos está vinculada a un pasado colonial, que nunca descartó como un elemento de la dominación que padecieron, entre otros, la influencia del factor religioso que contribuyó en gran medida a activar en cada caso los mecanismos de la dominación y el sometimiento.
En el ámbito político las monarquías feudales que aún en la actualidad, ocupan el poder en algunos de esos países, pasaron a ser los representantes del poder colonial. Al comenzar la segunda mitad del siglo XX y desarrollarse el proceso de descolonización comenzó para muchos de ellos la época del auge revolucionario. La coyuntura de la guerra fría introdujo un aliado natural y conveniente en lo que supuestamente representaba el enfrentamiento al pasado, donde aludir al terror colonial, era siempre un cómodo y muy usado argumento.
Por razones que pueden ser ampliamente demostrables, la Unión Soviética y su política exterior, se convirtieron en medio de la referida coyuntura en factor de compromiso que siempre estuvo detrás de las argumentaciones de libertad de “líderes” que no por casualidad se ampararon en el Socialismo marxista como ideología política afín a sus propósitos. África, el “continente preterido” se convirtió en testigo del ascenso al poder de personajes como Gamal Abdel Nasser, Ahmed Ben Bella, Amhed Sekoú Touré, Nhame Nkrouma, Abdelazis Bouterflika, Idi Amín Dada, Julius K. Nyerere, Agostihno Neto, Mouhamar Khadafi, Mengistu Hayle Mariam y muchos otros, quizás menos conocidos pero cuya historia no es esencialmente diferente. Aunque hablamos del África, es bueno aclarar que este fenómeno ha tenido y tiene manifestaciones similares en otras áreas del Planeta que ahora no nos ocupan, pero que sin embargo, refuerzan el argumento.
El crecimiento de la marea revolucionaria, aupado por la demagogia populista arrastró tras de si amplios sectores de la población en muchos de estos países, cuyos líderes se agrupaban en movimientos como el de los “No Alineados” que en teoría propendía al logro del desarrollo socioeconómico a través de una tercera posición que sin embargo, en la práctica, no existió. En todos los casos el alineamiento estuvo evidenciado en tratar de validar supuestas conquistas populares y revolucionarias por intermedio del socialismo marxista –muy sui generis- como ideología prevaleciente en el ámbito político.
Como consecuencia de lo anterior, el enemigo natural vino a ser “el imperialismo” –antes colonial, después, y sumado a éste, el “yanqui”- de tal suerte y como que los revolucionarios suelen ser gente de armas tomar nunca ha quedado fuera del juego la estructuración de gobiernos de corte militar, así no es casual y, por el contrario, casi de rigor que muchos de los aludidos personajes sean Generales, Coroneles, Tenientes Coroneles, comandantes,etc. y que su poder siempre tenga como origen el infausto, aunque no menos conveniente ambiente de los cuarteles, donde como se sabe, las órdenes se cumplen pero no se discuten. Resulta obvio que para cualquier situación en que el gobierno es el resultado del hecho de asaltar el poder encabezando movimientos revolucionario-militares, los usufructuarios potenciales se verán condenados al estigma basado en el ordeno y mando natural de las barracas castrenses. No se trata de una simplificación empírica de la situación, ha sido y es una realidad histórica. ¿Resulta acaso posible demostrar lo contrario?
Como una consecuencia inevitable de lo anterior, sobreviene la ineludible influencia del uso y abuso del poder. No existe entonces mejor manera de detentarlo que a través de la eternización en su ejercicio para lo cual nunca importará el argumento al que halla que echarle mano. Llegado ese momento el tiempo es lo que cuenta y, desde elecciones amañadas hasta la aplicación de la fuerza bruta y el sometimiento, todo es lícito y posible, debe recordarse que los tiranos expresan la opinión de pueblos que no tienen derecho a opinar. Esa es, desde Solón, la esencia de la tiranía. Quienes encarnan y representan el poder se habrán convertido en tiranos y de esa manera los antiguos revolucionarios se vuelven conservadores.

Las revoluciones, que frente el ejercicio de la democracia, para mi no tienen mucho valor, son la justificación, no real, del conservadurismo revolucionario que política e históricamente sufre una trasmutación que suele condenar a quienes las padecen al inmovilismo, el aislamiento, el ostracismo y la fanática influencia ideológica. Llegado ese momento los mal llamados revolucionarios –al menos si nos atenemos a la definición genérica del concepto- no son otra cosa que simples tiranos que bajo cualquier signo político oprimirán a sus pueblos para conseguir el perpetuo ejercicio de su poder omnímodo.
Ahora que Khadafi, usa la fuerza bruta y fatal de las armas contra el pueblo que lo ha padecido durante más de cuarenta años, y que Fidel Castro en otra parte del mundo le defiende con una onírica “reflexión”; resulta fácil responder a la pregunta de porque los revolucionarios de ayer, convertidos en los tiranos de hoy, andan coleccionando catervas de armamentos que siempre suelen adquirir con el pretexto de un posible enfrentamiento a un enemigo exterior inexistente, que por añadidura sabemos de quien se trata. Hay que ser muy preciso en el tratamiento de la Historia y no confundir coyunturas –como Corea y Vietnam- donde los conflictos militares sirvieron para dirimir querellas entre potencias que no eran cancelables por intermedio de la acción diplomática.
Del “Big Stick y las Cañoneras” a los tiempos actuales muchas cosas han cambiado, entre tanto y por la natural acción de la Historia nuestros inefables y conspicuos militarotes revolucionarios, sin duda se han vuelto muy conservadores y, según parece, cada vez lo serán más. Como el retrato de Dorian Grey, las arrugas en su rostro son parte de sus condecoraciones cuyos orígenes no siempre son conocidos ni justificados.
(Publicado en el Blog Collage Cubano)

CON COMENTARIO LA INCUBADORA NEWYORKINA DE LA REVOLUCIÓN EGIPCIA

lunes, 14 de febrero de 2011

CON COMENTARIO
(2-14-11-10:30AM)
LA INCUBADORA NEWYORKINA DE LA REVOLUCIÓN EGIPCIA
Por  Carlos Fresneda de El Mundo de España
Tres años antes de la revolución, varios activistas egipcios vinculados al Movimiento 6 de abril acudieron a una conferencia cuajada de expertos en tecnología, y patrocinada por el Departamento de Estado, en la Universidad de Columbia. Aquel encuentro fue el pistoletazo de salida de la Alianza por los Movimientos Juveniles (AYM), consagrada a 'identificar', 'conectar' y 'apoyar' a los activistas digitales en todo el mundo.
"La revolución habría sido posible con o sin Twitter, Facebook o YouTube", reconoce Jason Liebman (en la foto), cofundador de la AYM en declaraciones a El Mundo. "Pero está claro que las redes sociales han acelerado el proceso y han permitido llegar a más gente y en menos tiempo. Ahora bien, no podemos olvidar que todo lo que hemos visto desde abril del 2008, y más en concreto estos 18 días, es fruto de la labor de los activistas durante los últimos 18 años".
Desde un apartamento neoyorquino, un puñado de jóvenes, capitaneados por Jared Cohen, Roman Tsunder y Jason Liebman, han estado en las últimas semanas en contacto permanente con los activistas egipcios y les han prestado asistencia técnica a distancia. La web del AYM ha ofrecido incluso el seguimiento de la revuelta de la plaza Tahrir con la cobertura en vídeo de los propios manifestantes, usando aplicaciones como Bambuser, que permite retransmitir 'en vivo' con el teléfono móvil.
"Las redes sociales y las nuevas tecnologías son herramientas que han ayudado a los activistas a organizarse y movilizarse al mismo tiempo", asegura Liebman. "La gente usaba la televisión en los años sesenta y ahora usa Facebook y Twitter. En Egipto y Túnez, donde una grandísima parte de la población tiene menos de veinte años, estos foros han permitido a los jóvenes expresar su frustración, compartir sus experiencias y su esperanza para el futuro, e incluso hacer los planes para pasar a la acción".
Liebman asegura que otra de las 'virtudes' de las redes sociales es la de hacer visible la labor de 'líderes improbables' como Wael Ghonim: "Pudo haber sido cualquier otro, pero le tocó a él. Wael ha sido uno más de tantos activistas que han trabajado duro para traer el cambio a su país, pero que no procede de ningún partido político. Los jóvenes egipcios se han identificado con él precisamente por eso. Creo que el suyo es un claro ejemplo de lo que serán los líderes y los movimientos sociales en el siglo XXI".
A sus 35 años, el propio Liebman tampoco encaja que digamos en el molde del activista. Empezó su carrera en el grupo financiero Credit Suisse y trabajó durante cuatro años en Google, tendiendo puentes con los grandes grupos de comunicación. En el 2007 fue cofundador de Howcast (un sitio web especializado en vídeos instructivos) y un año después contribuyó al lanzamiento de la Alianza para los Movimientos Juveniles.
En la lista de patrocinadores de la Alianza están no solamente Facebook, YouTube o Google; también la CBS, la NBC, la MTV y Pepsi. El impulso inicial fue también posible gracias a la contribución del Departamento de Estado, 220.000 dólares en la conferencia de lanzamiento en la Universidad de Columbia.
Sin ir más lejos, el cofundador Jared Cohen ha trabajado a las órdenes de Condoleezza Rice y Hillary Clinton, que en el 2009 dio su particular bendición a "la vanguardia de la nueva generación de activistas".
La presencia del Departamento de Estado ha alimentado la especulación sobre el papel a la sombra de la Administración Obama en la revolución egipcia. Liebman asegura sin embargo que el Departamento de Estado no es más que "uno entre tantos patrocinadores que incluyen gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresas de comunicación y tecnología".
"Nuestros socios comparten con nosotros la convicción de que las redes pueden ser de gran ayuda para promover el bien social", asegura Liebman. "La 'causa' es lo que define a los activistas, pero es muy importante que tengan las mejores herramientas para organizarse y garantizar su seguridad".
Aun así, admite Liebman, Egipto y Túnez han sacado también a la luz las 'limitaciones' de las redes sociales: "'Facebook' puede ser un arma de doble filo. Al fin y al cabo, es una herramienta creada para compartir y no para organizar protestas. Por eso hemos facilitado guías para garantizar la seguridad de los usuarios, para encriptar los mensajes si hace falta o para seguir conectado en caso de un 'apagón' de internet".
Comentario del Director de Nuevo Acción:
El pasado 2 de los corrientes publiqué un artículo titulado “Realismo no es igual a derrotismo”, en que entre otras cosas, afirmé:
Hay que ser realistas. Un levantamiento popular no se organiza por control remoto. Hacen falta líderes en sittu que organicen a la gente, mucha logística y sobre todo mucha gente comprometida a participar.
Aunque la prensa diga que lo de Egipto ha surgido espontaneamente, toda una red de opositores ha tenido que ser creada antes de que surja la chispa que inflame el combustible. Es un proceso largo,  no se decide exactamente una fecha (a no ser que sea acompañada de un levantamiento armado) sino que se engrasa la maquinaria con pequeños actos de prueba (a eso es lo que llamo “gimnasia revolucionaria”) para que un día, por cualquier cosa, se produzca  la chispa que permita lanzar a los grupos preparados con anterioridad a canalizar el descontento y  agrandarlo.”
El articulista de El Mundo me da la razón y prueba que este ha sido una labor de años de trabajo subterráneo y—esto es material para otro artículo—ha tenido detrás a sus patrocinadores, entre ellos (una vez más al Gobierno norteamericano, (que a los Castro no lo tocan ni con el pétalo de una rosa) lo que podría traer consecuencias funestas para el mundo occidental, tal y como ocurrió con el derrocamiento, también patrocinado desde EE.UU por la CIA y el Departamento de Estado, del Sha de Irán Mohamma Reza Pahlavi.

PONG, LA PONE EN NUEVO ACCIÓN: SOLIDARIDAD DICTATORIAL

sábado, 5 de febrero de 2011

PONG, LA PONE EN NUEVO ACCIÓN:
SOLIDARIDAD DICTATORIAL
(2-5-11-6:00PM)

EL SÍNDROME DE AGAMENON

lunes, 31 de enero de 2011

EL SÍNDROME DE AGAMENON
(1-31-11-5:25PM)
Por Luís Alberto Ramírez-Miami
Es muy difícil para un gobernante de corte totalitario procesar las emociones ajenas  a sus sentimientos más profundos. Para los líderes totalitarios del mundo el sentimiento nacional esta intrínsicamente en sintonía con su razonamiento. Este comportamiento debería tener una asignatura en la cátedra de psicología, porque ésta es una constante en todos los líderes políticos aun antes de que la humanidad comprendiera que para sobrevivir debía enfocar su existencia en un comportamiento social. Aun hoy vemos cotidianamente ese empecinamiento, equívoco comportamiento y sus consecuencias.  
Agamenon fue si se quiere el líder más empecinado de la historia según Homero, tanto se empecinó en sus ideas que llegó hasta asesinar a su propia hija para demostrar que su poder era incuestionable. Sitió por más de diez años a la amurallada cuidad de Troya, y por amor a su cuñada, miles de griegos murieron y Troya desapareció de la faz de la Tierra, para al final, morir por su razón.
El Presidente Mubarak (foto de la izquierda) tiene 82 años, está en el poder desde 1981, y aparentemente padece del síndrome de Agamenon Light. No se ha dado cuenta quizás de lo que está sucediendo en el Cairo. Ha tenido buenas relaciones con la única democracia en el medio oriente, y con Estados Unidos, sin embargo, internamente se ha defecado en la democracia, la libertad y los derechos de forma muy sutil; este empecinamiento ha parido las consecuencias de siempre. ¡Los radicales y oportunistas aprovechan la oportunidad y no dejan más alternativas que el radicalismo! Porque, aunque Mubarak tenía el respaldo de las democracias más fuertes de occidente, y nunca permitió contaminación de democracia alguna, si quiso nadar entre las dos aguas; ahora recoge el fruto podrido de su cosecha.  
Otros líderes de la zona tienen sus bardas en remojo. Sin embargo, sus totalitarios comportamientos son tan radicales que es muy difícil que ardan en llamas. Kadafi por ejemplo. Está en el poder desde 1969, es responsable en gran medida del odio que le profesa esa zona a occidente; se le acusa de terrorismo de estado,  de asesino compulsivo, y de cuanta cosa mala puede cometer un líder. Pero aparentemente, por razones que nadie ha llegado a entender, ha moderado su discurso antiimperialista y se asegura a instancias de sus radicales razones.
Jamenei es otro que bien baila, se instaló en el poder después de la muerte de su predecesor el ayatolá Jameini, y desde entonces ha manipulado el poder a su antojo y ha logrado atornillarse en Irán bajo la tuerca protectora del odio del Islam contra occidente.
Abdalá I Rey de Arabia Saudita, ese si se las trae; viene de una dinastía saudí que gobierna Arabia desde 1932 y aunque ha modernizado la monarquía, y se permiten ciertas libertades no es de extrañar que se sienta algo nervioso.
Esta falla en la placa social de la zona se debe a un factor que ningún líder puede olvidar: ¡Ningún régimen social en la cuna de la humanidad sobrevive tratando de imitar el comportamiento de occidente! Allí se es, o no se es. El presidente Mubarak como único sale airoso de esta encrucijada es demostrando a fuerza de poder, el poder de sus fuerzas, así es como único puede sobrevivir y evitar que en poco tiempo su pellejo se derrita bajo el ardiente sol de las calles del Cairo. Para corroborar esta afirmación basta con saber quienes llevan la voz cantante en estas protestas. Los hermanos musulmanes, que hasta hace unos meses eran una fuerza minoritaria en el parlamento, hoy se apresuran a tomar las riendas de la nación y no cabe la menos duda que ellos no van a cometer el mismo error de Mubarak.
Veo a occidente regocijado, eufórico, y lleno de júbilo importado creyendo que lo que sucede en el Cairo es consecuencia de la opresión, y la baja calidad social; y no saben cuan equivocados están. Si lo que sucede en Egipto fuera consecuencia de que el cuarenta por ciento de la población vive con menos de dos dólares al día, entonces en Cuba ya hace rato hubiera sucedido, teniendo en cuenta que el ochenta por ciento de los cubanos viven con menos de veinticinco centavos. Si fuera cierto que lo que sucede por aquellos lares fuera consecuencia del fraude electoral, entonces en Cuba hubiera sucedido hace tiempo porque lo que menos hay en la isla son elecciones. Si fuera, por ejemplo, consecuencia del tiempo que Mubarak lleva gobernando Egipto, entonces a Castro hay que hacerle una esfinge. No es consecuencia de nada que no pueda soportar una sociedad; es simplemente que Mubarak no supo desarrollar bien el síndrome de Agamenon.