
Sonia no sólo ha sido golpeada y detenida en varias ocasiones, también ha tenido que soportar el trato despectivo y vejatorio por su condición de negra (en la foto:Sonia y su esposo, el protagonista de la protesta en la azotea). En este último arresto le dijeron: "Negra, te vamos a mandar directo para Manto Negro (cárcel de mujeres) porque ya tu nos tienes cansados". A Sonia, como a todos los opositores negros o mulatos, los agentes de la Seguridad del Estado siempre les restriegan en la cara que "parece mentira, que seas negro y seas contrarrevolucionarios". Sonia Garro Alfonso lleva años sufriendo por el color de su piel. Fue el primer expediente de su curso y el día que se graduó como Técnica en Laboratorio Clínico por ser tan prieta, funcionarios del ministerio de Salud Pública escogieron a una alumna blanca, para que subiera a recoger el diploma de manos del ministro. Una humillación que jamás podrá olvidar. En 2006, al no desistir de su actividades en favor de los afrodescendientes ni del proyecto cultural independiente que dirige con niños de barrios pobres, fue expulsada de su centro de trabajo
Tampoco ha sido fácil la vida para su esposo, Ramón Alejandro Muñoz González, mulato y profesor de danzas folclóricas, igualmente separado de su labor por su activismo social. Ése fue el pretexto encontrado por la policía para aplicarle la 'ley de peligrosidad social' y mandarlo un año a la cárcel.














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