PUNTO Y. APARTE

jueves, 8 de noviembre de 2012


PUNTO Y. APARTE
(11-5-12-8:20AM)
Por: El Director
Algunos usuarios de la internet proponen otorgarle patente de corso a cuanto individuo se declare “Opositor” o disidente en el Archipiélago y se rasgan las vestiduras cuando alguien no está de acuerdo con algo que hagan o propongan desde allá.
Y me critican a mí porque he tenido—según ellos—la osadía de contestar preguntas que me han hecho desde Cuba u ofrecer sugerencias, que me han solicitado, contrarias a los que les gustan a esos opositores.
Acuden al ya desprestigiado, manido y recurrente tema de “no se debe de dar opinión desde el cómodo exilio”.
Pero la gran paradoja radica en que quienes no quieren ni rozar con el pétalo de una rosa a los opositores o disidentes, no han ayudado efectivamente, ni han enviado a esas personas en Cuba, ni la décima parte de la ayuda y el dinero que he enviado yo a través de la Organización Nueva Esperanza de Cuba.
Yo les preguntaría a esos gratuitos detractores ¿Cúantos cientos de dólares has enviado a Cuba para ayudar a esos que tu tanto usas como pretexto para atacar a gente  que ha luchado siempre y aún siguen luchando para hacerle el mayor daño posible a la tiranía?
Porque yo puedo probar el envío de miles de dólares a los resistentes, a los opositores (sin comillas), a lo “opositores”, a los disidentes y a muchos estafadores y descarados que viven del cuento  de “ser oposicionistas”.
Y lo más importante, ese dinero no nos lo ha dado ningún gobierno, ni agencia, ni organismo de ninguna clase; todo ha salido de nuestros propios bolsillos y de cubanos dignos y patriotas que disfrutan "del cómodo exilio" y que han ayudado y ayudan a “Nueva Esperanza”, también con dinero de su peculio particular.
Es fácil, para congraciarse con los que pretenden “defender”, criticar, pero sin hacerles llegar a “los defendidos” ayuda efectiva.
Mientras que nosotros aun criticando francamente y sin segundas intenciones, algunas actuaciones, le hemos enviado ayuda en varias oportunidades.
Pregúntenle al mismo José Alberto Álvarez Bravo--que es el pretexto usado esta vez para salir a hacer insinuaciones ofensivas y para atacarnos-- si es verdad o no, que le hemos ayudado y le seguiremos ayudando cúantas veces sus proyectos lo merezcan y cúantas veces su situación económica lo requiera.
La frase que pretende ser ofensiva: “desde el cómodo exilio”, se revierte en contra de los que la lanzan, porque sí, desde el cómodo, comodísimo exilio—con todo para vivir una vida regalada y feliz olvidando a Cuba y los cubanos que sufren la opresión—al que llegamos hace más de medio siglo, no nos hemos olvidado ni un instante de Cuba, y seguimos hoy, como lo hicimos ayer cuando el juego era al duro y sin careta, con las armas en la mano y arriesgando la libertad y la “comodidad del exilio”, ayudando ahora de la manera que nos lo permiten las circunstancias, mientras estamos listos para ayudar de “otra manera” si las circunstancias así lo exigieran.
A diferencia de muchos, muchísimos, que a los tres meses de llegar de Cuba, se han olvidado de ella y de su lucha, yo, desde  este "cómodo exilio” no he abandonado la lucha; y para los que sin  tener  historia que exhibir, pretenden acusarme de servir a la tiranía, ahí está mi vida, y mi lucha EN TODOS LOS FRENTES, que me defiende.
Nada de patente de corso, para nadie, ni allá ni aquí, todos los cubanos tienen el derecho de opinar en las cuestiones de la patria, estén donde estén y mis detractores tienen también ese derecho, pero que no pretendan negarme el mío, sobre todo cuando sus intenciones parecen estar inspiradas por la envidia y/o la búsqueda de publicidad, esperando una respuesta en Nuevo Acción que los saque del semi anonimato de sus paginitas