LOS OTROS ENEMIGOS

martes, 26 de junio de 2012


OTRAS VOCES:
LOS OTROS ENEMIGOS
(6-25-12-5:00PM)
Por Robert A. Solera
Los opositores al régimen de los Castros suman miles en el Exilio y también, en Cuba. Los primeros son una abigarrada, multipinta multitud que abandonó su Patria por motivos muy diversos. Unos, al principio –lease 1959-1960—huyeron aterrorizados por su sucia conciencia que les reclamaba por sus abusos y delitos contra pacíficos ciudadanos o contra opositores –violentos o no—que en muchos casos pagaron sus ‘culpas’ con su vida en ‘razzias’ de violencia gubernamental desatadas por las fuerzas represivas con la anuencia, expresa o tácita, de los máximos jerarcas del régimen batistiano.
Otros, ya en 1961-62, siguieron el mismo camino al exilio –por razones distintas—al ver el rumbo arbitrario dictatorial del nuevo régimen que repartía ‘paredón’ o años de prisión como si fueran días en el vivac en otras épocas.
Los siguieron muchos combatientes revolucionarios que no apoyaban, y en muchas casos se oponían activamente a la implantación de un régimen auto proclamado socialista, que barría a diario  con bienes, tradiciones, filosofías e incluso creencias religiosas. 
El fluir hacia el Exilio continuó –aún continúa—formado mayormente por gentes que, de inicio, habían apoyado a la revolución –traicionada por su principal gestor, Fidel Castro – y ante una situación que de precaria se hizo insoportable –económica y socialmente—y a partir de la defenestración en 1962 de uno de los principales dirigentes del difunto PSP, Anibal Escalante y sus ‘sectarios’ –‘integrados’ en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) junto con los dos grupos mayores opositores al régimen batistiano en la lucha armada anterior a 1959 – el Directorio Revolucionario Estudiantil “13 de Marzo” y el remanente y dócil grupo de los que se plegaron a la fuerza bruta gubernamental dentro del Movimiento 26 de Julio. Curiosamente los miembros del II Frente Nacional del Escambray y los de la Organización Auténtica (OA) no participaron en la llamada “integración” en la ORI, así como también otros grupos que de una u otra forma habían hecho su aporte al derribo de Batista y su opresivo régimen.
El régimen victorioso, supuestamente revolucionario, comenzó a desdibujar la historia reciente o anterior a 1959, introduciendo sofismas, deformaciones y puras mentiras en el relato histórico de los hechos relativos a la República de Cuba y sus luchas libertarias.
Los conocedores de la única y verdadera historia, tanto mambisa como de las luchas posteriores al inicio de la República en 1902, comenzaron a tratar de evitar que el gobierno cubano reescribiera la historia según sus intereses y capricho.
La lucha ha seguido…pero ahora, además de las distorsiones del gobierno cubano, otros enemigos se suman a la distorsión e interpretación de los hechos, éstos los del periodo 1952-1958 e incluso cuando les ha parecido conveniente de mucho antes, sobre todo el periodo 1920-1940 en que Cuba retomó el camino de la democracia tras años de sangre, luto, exiliados y gobierno militarista del ‘Coronel’ o ‘General’, segun a Ud. le guste, Fulgencio Rubén Batista Zaldívar.
Ahora, los nuevos historiadores ‘exiliados’ por motivos distintos a una franca oposición a la Tiranía fidelista tratan de por un lado restarle méritos revolucionarios a las fuerzas insurreccionales que combatieron a Batista tomando como ‘cabeza de turco’ a Fidel Castro y de paso, salpicando al resto de los insurreccionales, echando en saco vacío a Frank País y sus seguidores en el Llano, unos muy conocidos y otros valientes anónimos que incluso dieron su vida en el tráfago insurreccional.
De pronto aparecen en la palestra revolucionaria cubana los ‘Compañero José’, Flavio Bravo y el ‘patito feo’ de Fidel, Anibal Escalante y en la sombra otros como Joaquín Ordoqui –que de su dulce exilio en México cayó de “fly” en el Minfar como Comandante y Viceministro, y quien en unión de su esposa Edith García Buchaca –ex de Carlos Rafael Rodríguez—auparon y protegieron primero en México a Marcos Rodríguez Alfonso “Marquitos” , delator de los miembros del Directorio Revolucionario muertos en Humbold 7 y luego tras el triunfo insurrecional en 1959 hicieron lo mismo y más en Cuba, gestionándole una beca en Checoslovaquia, hasta su regreso detenido primero por la seguridad checoslovaca y transportado luego a Cuba por la Seguridad del Estado cubano.
A la lista de los ‘factotum’ se añade el tenebroso y supuesto representante de la KGB soviética en Cuba Osvaldo Sánchez (FOTO), muerto por fuego artillero ‘amigo’ en Varadero tras los hechos que involucraron al Comandante Húber Matos Benítez.
Y añadiendo al menjurge aparece el hasta recientemente poco conocido o totalmente desconocido para la gran masa revolucionaria cubana el Compañero ‘Angelito’, Francisco Ciutat de Miguel, enviado por los soviéticos en 1961 a “ayudar” en la lucha en el Escambray contra los guerrilleros anticomunistas.
“Angelito” había sido oficial en el Ejército Republicano español con un grado de Teniente Coronel y tras la caída en 1939 de la República española finalizada la Guerra Civil librada en la península ibérica se marchó a la URSS donde se integró al Ejercito Rojo y peleó en la II Guerra Mundial, siendo expulsado alrededor de 1949 del Ejército Rojo junto a otros hispano-soviéticos, y dedicándose a traductor para vivir. 
Según algun ‘historiador’ con raíces profundas en el Partido Comunista cubano, bajo cualquiera de sus disfraces –Unión Insurreccional Comunista, Partido Socialista Popular y hoy Partido Comunista de Cuba—el papel de Aníbal Escalante Dellundé y de otros jerarcas del comunismo del patio cubano fue mucho más importante que lo que se ha dicho, donde prácticamente de igual a igual con Fidel Castro elucubró y dirigió la lucha insurreccional contra Batista con pactos operacionales secretos para el Partido Socialista Popular –comunista— bajo la dirección del PCUS soviético asumir el poder tras la presunta derrota del régimen de Batista.
Haciendo de Fidel Castro la total responsabilidad de los hechos acaecidos en Cuba tanto en la insurrección como después de 1959 acusa el barbudo guerrillero de apoderarse del Partido comunista tradicional con la ayuda de su Secretario general Blas Roca y de otros altos cargos. Añade que Fidel Castro logró hacerse un semidiós sustituyendo en tal papel previsto para el Partido Comunista de Cuba –lease PSP.
El exilio cubano ha sido muy gentil y comprensivo no pidiéndole “pureza de sangre” a los que abandonan Cuba e incluso a los viejos militantes comunistas y acérrimos enemigos del ‘imperialismo yankee’ y los acoge –una larga lista de viejos militantes y nuevos ‘disidentes’ del gobierno de los Castro se declaran opositores del ‘gobierno revolucionario cubano’. Por cierto no aclaran que en realidad se oponen a Fidel Castro por sus posturas ante el Viejo Partido –los ha defenestrado, perseguido, encarcelado e incluso los ha lanzado al exilio ‘gusano’ y no los ha premiado según sus “méritos’ del pasado.
Muchos viejos comunistas glorifican la insignificante participación de sus militantes –según ellos siguiendo órdenes del Partido--  y para apuntalar su tesis de intensa participación en la direccion de la revolución mencionan a Antonio “Ñico” López, un oscuro participante en el Ataque al Cuartel de Bayamo y a la presencia de Raúl Castro en la acción del Moncada –más bien en el Hospital “Saturnino Lora”, como prueba de que el Partido PSP estaba en la lucha contra Batista en papel dirigente, algo así como decir que el sacerdote y Comandante Guillermo Sardiñas Menéndez, al estar en la Sierra alzado dirigía la lucha o que el joven militante comunista Fulgencio Oroz, apaleado hasta perder el sentido apabullado junto a José A. Echevarría en la ladera de la calle San Lázaro dirigía la marcha estudiantil de la FEU reprimida por los esbirros batistianos.
Lamentablemente los otros enemigos están en casa. Tratan de glorificar al PSP y sus miembros en su ‘lucha’ contra Batista y esconden que su  oposición a Fidel Castro no es por ser este un dictador tiránico sino por no haber permitido a los verdaderos comunistas que ellos defienden, como Ordoqui u otros, dirigir el proceso ‘comunista’ cubano.