DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN PUNTO Y APARTE

lunes, 8 de agosto de 2011

DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
(8-7-11-10:00AM)
PUNTO Y APARTE
Por El Director
"♪♪♪ Al que me dice que se ha muerto el heroísmo, al que me insulta con el fango de este siglo-- para el cobarde que se esconde en su riqueza, son los acordes de este canto de batalla--Yo soy de Yara, del 10 de octubre, soy como Antonio y como José--Quiero la patria que un día tuve, por eso juro que volveré‚♪♪♪" de la canción "Yo soy de Yara" del cantautor Sergio Fiallo.
Hay muchos "dirigentes" en este exilio que se pasan la vida diciendo: "basta de criticar, lo que hay es que hacer es algo y no criticar"; pero ninguno de ellos, nos dice que es lo que hay que hacer.
Sería bueno que en lugar de criticar a los que critican y ofrecen soluciones o formas de hacer, ellos se dedicaran a explicarnos cual es su idea de lo que debe de hacerse, aparte de el eterno estribillo: "hay que conversar, hay que conversar".
¿Conversar con quién? porque hasta ahora no ha habido nadie en las altas, ni medianas esferas de la tiranía que haya mostrado nunca la más leve intención de conversar con los cubanos del exilio ni de la oposición interna, para traer la libertad de vuelta a "Cuba", que es la principal "Agenda" sobre la que se debe de insistir; lo demás es pura retórica barata, masturbaciones mentales o fidelismo encubierto.
La Historia nos enseña que jamás un gobernante tiránico se ha sentado a conversar con sus ardversarios, mientras se ha sentido fuerte y ha tenido en sus manos todos las riendas del poder.
Sólo acepta un gobierno dictatorial sentarse a la mesa de negociaciones cuando las cosas se les han complicado, la oposición comienza a ganar la calle y hay un clima de insurgencia visible, y los que piden el diálogo intermitentemente, no hacen nada porque ese clima se produzca, ni cambie el status quo.
Así, con esas actitudes llegaremos al 2020 y nadie de los castristas necesitará jamás sentarse a conversar con sus "opositores".
Desde siempre aprendimos que para creer en una persona, una de las cualidades que debe de tener es la de ser consecuente con lo que predica, también aprendimos desde muy niños a desconfiar de los que dicen una cosa y actúan de una forma diferente a la que dicen.
Por eso, no podemos creer en Oswaldo Payá, ya que hemos observado en su trayectoria mucha hipocresía y mucha ambigüedad.
Siempre anda pidiendo "diálogos nacionales", pero es un hecho innegable, que él no dialoga con nadie de la oposición, que se ha negado sistemáticamente a dialogar con otros líderes de la disidencia y hasta con sus seguidores.
Ante esta postura, a mí, personalmente me asalta la duda y tengo que sospechar que el único "diálogo" que Payá propugna es con los detentadores de la tiranía para que lo dejen entrar al vagón de los opresores.
Una y otra vez, insiste en lo mismo, como si estuviera loco, porque desde el lado de la nomenclatura le guiñaran un ojo, para brincar al carro de los "herederos".
La belleza de la democracia se manifiesta en muchas ocasiones en las pequeñas cosas, que a veces pasan inadvertidas.
Ojalá en la Cuba que surgirá de las cenizas de la actual tiranía podamos disfrutarla en todas sus gamas, como por ejemplo, la maravillosa sensación de sentarte a leer y simpatizar o rechazar a un periodista o escritor, por su estilo y su brevedad o largos artículos, sin que por necesidad tenga que ser tu amigo o tu enemigo; como me ocurre a mí aquí en esta democracia: que me encantan y busco los amenos artículos y notas de Roberto Luque Escalona, los que leo con deleite; pero sin embargo no me disparo, aunque me ofrezcan en recompensa por leerlos, diez mil tickets gratis de la lotería de la Florida, una de las kilométricas monsergas que escribe el profesor Vilasuso. (Publicado en la edición del lunes  6 de agosto del 2007)