Sí,
Pablo Milanés comenzó a “caerle gordo a Castro” desde aquel comentario
“desfavorable contra la tiranía” por lo de Celia y la prohibición a viajar a
Cuba por la muerte de su madre, porque fue hecho “a los medios del pueblo” y se
escuchó por televisión en vivo y directo.(Foto:
Villagranadillo)AMBIVALENCIA OPORTUNISTA Y COMPARTIDA
martes, 16 de agosto de 2011
AMBIVALENCIA OPORTUNISTA Y COMPARTIDA
(8-15-11-5:00PM)
Por Andrés
Pascual
Sí,
Pablo Milanés comenzó a “caerle gordo a Castro” desde aquel comentario
“desfavorable contra la tiranía” por lo de Celia y la prohibición a viajar a
Cuba por la muerte de su madre, porque fue hecho “a los medios del pueblo” y se
escuchó por televisión en vivo y directo.(Foto:
Villagranadillo)
Por aquellos días,
¿1985? Arturo Sandoval le decía a la revista Cuba Internacional que “aquí todos
los músicos no recibimos igual ayuda, para comprar un piano hemos tenido que
ahorrar de nuestros salarios (él y sus músicos), si no…” Desde España, Pablo
dijo algo de respaldo al lamento de Arturo, malo también, pero sin
consecuencias, ahora, ¿Por qué razón?
Desde principios de
los 70’s, Pablo Milanés se convirtió en una figura “adorable” por los músicos y
artistas españoles, tanto que el título de uno de sus discos a dúo con varios de
ellos refleja la forma como le aman: “Querido Pablo”.
Al revés de Silvio
que, para los intérpretes españoles, por muy comunistas que sean, saben que no
sirve para producir lo necesario como para vivir holgadamente de la profesión en
el mundo de la competencia, a pesar de lo que digan. Sin embargo, Pablo vende,
vende como compositor y, como cantante, es mejor que “El Esclavo de las
Tinieblas”, además, son identificables en su producción las raíces cubanas.
Si la tiranía
hubiera defenestrado a Pablo por cualquiera de los comentarios que ha hecho
desde mucho antes de los que hace hoy, hubiera incurrido en un error monumental,
porque se arriesgaba a perder el tremendo apoyo histórico de la clase artística
ibérica que tanto la ha justificado y que el músico mueve como le da la gana
(la carta firmada por más de 100 artistas y músicos, comunistas o demócratas no
hace mucho, fue por la influencia de las declaraciones en la entrevista que le
hiciera una revista en España)
Castro es un
asesino, un imbécil como estadista, pero no come mierda. Entonces pasó y pasa
como que nunca lo han oído para evitar los problemas, además de con España, con
el público del músico dentro de la propia Cuba, porque hubiera sido muy difícíl
de explicar que este individuo, tan plegado de forma oportunista al castrismo,
era “un agente de la CIA, o un contrarrevolucionario consumado”, lo que hubieran
podido hacer, pero no aceptaron el reto para no perder los beneficios políticos
que reporta tenerlo de su lado aunque, de vez en cuando, tire alguna patada sin
puntería.
En honor a la
verdad, Pablo Milanés tenía su público y Silvio el que, luego de imponerlo tanto
como a Pablo, pero con menos clase, le consiguió la tiranía por fuerza de
imposición.
Hace muchos años,
quizás 40, poco antes de que me pusieran preso, la tiranía concentraba a más de
cinco mil terroristas en un feudo del Asesino de la Rastra, Osmani Cienfuegos,
al noroeste de Candelaria y detrás de Soroa, el lugar era conocido como 5 de
Mayo o el Plan Osmani; esta academia multinacional de entrenamiento la encubrían
como un plan de desarrollo económico a base de talabartería,
carpintería…exactamente igual a como funcionaba, por esa época y desde antes, el
de Celia Sánchez conocido como Cubalse.
Mensualmente, por
lo menos dos veces, recibían la visita del Grupo de Experimentación Sonora del
ICAIC con todos su cantantes, miembros de la Nueva Trova que, en esa época, solo
eran 4: Silvio, Pablo, Sara González y Noel Nicola.
Porque un
compositor amigo mío, José Luis Pérez, me invitaba gracias a su estrecha amistad
con quien también fue mi amigo y anticastrista que yo aseguro, Emiliano
Salvador, pianista del grupo, asistí varias veces con ellos a aquellos
“conciertos”.
Desde que
abordábamos el “robur”, Emiliano nos decía, bien bajo, “cada vez que tengo que
venir aquí, vomito” y, como para no quedarse solo, miraba para Pablo y seguía “y
ese también, lo que no lo dice, pero desde un día antes no se le puede hablar…”
Una vez José Luis le preguntó por Silvio y le dijo, “no, no ¡cuidado con ese!”
La única respuesta
conocida de la tiranía contra Pablo fue prohibirle construir su estudio de
grabaciones como le permitieron a Silvio, por lo que se puede suponer que el
bayamés tiene dinero, pero no el de la cucaracha de San Antonio de los Baños.
A través de los
años, en Pablo ha primado una ambivalencia extraña con respecto al castrismo: un
día viene y dice algo y mañana lo otro que lo aparta del principio y la
honestidad ante la circunstancia. Esa doble moral (porque la es), le descalifica
como digno de alabarse o de tenerse en cuenta a la hora de enumerar
comparaciones con todo lo que ha contribuido a favor del castrismo. No fue, no
es ni será un elemento luchador por la libertad de Cuba, que nadie se engañe
Ese contubernio de
aceptación mutua de circunstancias con la tiranía coloca a Pablo en el
despreciable papel de elemento de vitrina, modelo en exhibición junto a la
disidencia de hoy allá, para que se respete y acepte al castrismo como capaz de
transigir ante el reclamo de libertad de expresión. Tanto el cantante como la
mayoría de los opositores son los mejores defensores que se haya podido buscar
esa repugnante dictadura, a pesar de todo lo que dije aquí.














0 comments
Publicar un comentario