
PUNTO Y. APARTE
martes, 23 de febrero de 2010
PUNTO Y. APARTE
(2-23-10-9:30AM)

Por: El Director
La grandeza de la democracia radica en que, por más razón que yo crea tener, debo admitir que el otro puede tener otra tanta, pero sobre todo, que así debo de aceptarlo, convencido; y que no se me ocurra de usar de poder alguno para acallar a mi oponente por la fuerza.
La grandeza de la democracia debe de estribar en que ambos podemos morirnos en nuestras respectivas camas, con nuestras propias razones.
La Olocracia, esta palabra no es, aunque onomatopopéyicamente lo parezca, el gobierno de las gallinas cluecas.
Como democracia es el gobierno del pueblo, autocracia el del tirano, gerontocracia la de los ancianos, mesocracia el de las clases medias; por su etimología, olocracia define al gobierno de la plebe.
Por lo que los llamados gobiernos Socialistas del Siglo XXI, deben de ser mencionados justamente como lo que son, dictaduras olocráticas.
Aunque en realidad, no es la plebe la que gobierna, sino su espíritu: el plebeyismo.
Actualmente podemos definir la olocracia en muchos países de la América nuestra como un sucedáneo de la democracia: Múltiples dictaduras de mentecatos que pululan en este hemisferio, con el nombre de Socialistas del Siglo XXI.
0 comments
Publicar un comentario