Punto y Aparte

miércoles, 14 de octubre de 2009

PUNTO Y. APARTE

Por: El Director
Desde la llegada de Obama y sus primeras medidas y actuaciones, hay una cierta aprensión, en cuanto al rumbo futuro que seguirá esta nación y muchos comienzan a preocuparse muy seriamente de que pueda haber comenzado la decadencia de nuestra forma de vida y se esté en camino a una especie de tiranía socialista.
Nosotros todavía no vivimos bajo una tiranía, y no es inminente el establecimiento de una, pero una serie de pasos grandes o pequeños tendientes a dirigirnos hacia ciertos destinos, eventualmente nos podrían llevar allí.
Según el filósofo David Hume "la libertad raramente se pierde de una sola vez, sino poquito a poquito", o como lo  ilustró Leonard Read , "el quitarle la libertad a los americanos  es como querer cocinar una rana, no se puede hacer rápidamente, porque la rana sentiría el calor y escaparía, pero si se pone una rana en agua fría y se va calentando el agua lentamente, cuando la rana venga a darse cuenta, ya sería demasiado tarde".
Los norteamericanos raramente han hecho las cosas erróneamente por mucho tiempo, pero si no queremos irnos a volina como una gran nación, tenemos que cambiar las cosas mientras aún poseamos la libertad para hacerlo.
Algunos dirán que lo que se está haciendo desde el gobierno es lo que la mayoría de los votantes quiere y que en la democracia la mayoría manda, pero los padres fundadores de los Estados Unidos de América, no fundaron una democracia, ellos fundaron una República.
Los autores de "The Federalist Papers", argumentaron  para la ratificación  de la Constitución, señalando que la democracia pura, históricamente ha conducido a la tiranía, y por eso ellos establecieron un gobierno limitado de chequeos y balances, para asegurarse que la razón  del pueblo, más que el egoismo y la pasión  de una mayoría que avasalle a las minorías, mantenga su influencia e impida la tiranía.
Desconocedores de la diferencia entre una democracia y una república, muchos hoy creen que una mayoría establece por consenso una moralidad, nada más lejos de la verdad que este falso concepto.
Actualmente, en nombre de igualarnos  económicamente, lograr balance sexual  y racial, garantizar a todo el mundo techo y cuidados médicos, proteger a los consumidores y conservar energía, por sólo citar algunas de las prominentes causas del gobierno liberal que tenemos actualmente, la libertad individual ha quedado relegada a una preocupación secundaria,  o hasta terciaria.
La justificación primaria para extender el tamaño del Gobierno a expensas de la libertad, es que el gobierno puede lograr lo que se percibe como bueno, pero el Gobierno no posee los recursos propios para hacerlo, y los Congresistas y Senadores no acuden a sus propios bolsillos para pagar por los programas gubernamentales, ellos meten las manos (mediante los impuestos) en los bolsillos de los ciudadanos: los tuyos y los míos.
Si un simple ciudadano hiciera la misma cosa, sin importar cual admirable fuera el motivo que lo induce a eso, será arrestado y juzgado por ladrón.
Lo que tenemos que preguntarnos  es, si existe una base moral para quitarle forzosamente sus propiedades o sus bienes adquiridos honradamente a una persona, para entregarlos a otra a la que no le pertenecen, y yo no encuentro ninguna.
La caridad es noble y buena cuando acudimos a nuestro propio bolsillo para practicarla, pero  hacerlo a costa de los bolsillos ajenos es completamente una equivocación y una inmoralidad.
Si bien es verdad que hasta cierto punto nosotros podemos culpar a los políticos por entrampar nuestras libertades, la gran culpa cae sobre los votantes, porque  los políticos muchas veces  hacen lo  lo que sus  electores desean, porque la triste verdad es que que son elegidos por electores cuyo específico propósito es que se les quite a otros americanos su bienestar para que se les dé a ellos y "se reparta la riqueza",  a través del welfare y otros programas socialistas destinados a ganarse una clientela política que garantice la elección.