PUNTO Y. APARTE

viernes, 7 de diciembre de 2012


PUNTO Y. 
APARTE
(12-3-12-5:00PM)
Por: El Director
Nadie puede negar que existan personas bien intencionadas y honradas que crean verdaderamente, y quieran que la solución a los problemas se consiguiera siempre sin apelar a la violencia, y eso lo aplican al caso cubano.
Yo no soy un amante a priori de la violencia y con toda mi alma deseara que en Cuba se llegara a una solución que trajera la libertad y la democracia, sin tener que apelar a la violencia.
Pero una cosa es el deseo personal y otra la amarga realidad.
La violencia no es un sistema, ni menos aún un deporte, es una dura necesidad, que impone muchas veces el enemigo cuando se empecina en hacerse dueño de los destinos de un pueblo y no deja otro camino a los que antes que el pacifismo a priori, ponen por delante los altos intereses de la patria y del pueblo.
En esos casos la violencia no es inmoral, muchas veces es incluso moral, por lo que a veces en algunos casos, si la violencia resuelve una situación putrefacta, es no solo moral, sino también sacrosanta y necesaria.
Claro que la violencia de diez contra uno hay que repudiarla y condenarla; la violencia sin razón, más aún.
Hay una violencia que libera y una violencia que encadena, una violencia que es moral y otra que es inmoral y estúpida.
Hay que adecuar la violencia a la necesidad del momento, no hacer de ella una escuela, una doctrina o un deporte.
A mi, por lo menos, no me gusta la violencia por la violencia, estimo que si la violencia es necesaria no debe nunca separarse del sentido caballeroso y generoso.
La violencia más repudiable de todas las violencias es la que sirve a los intereses personales.
La guerra necesaria es dura necesidad de ciertas horas históricas, pero el sueño que llevamos en el corazón es el de una Cuba, pacífica, laboriosa, abierta y plural, en la que todos los cubanos se sientan partícipes de los mismos destinos.
"Cuando la Patria está en peligro, el deber de todos los ciudadanos, desde el más alto, al más bajo, es solo uno, combatir, sufrir y, si es necesario, morir".
"No se debe perder la costumbre del riesgo y del valor, porque la vida debe ser arriesgada y reconquistada cotidianamente, demostrando que se está dispuesto a perderla cuando es necesario".
Porque la Patria no es una ilusión, la Patria es la más grande, la más humana, la más pura de las realidades.
Por eso hoy advertimos con respeto a los pacifistas, que se corre el riesgo que obstaculizara la libertad de acción para el futuro, al abandonar por completo la opción de una violencia necesaria e impuesta y dejar las armas en el closet, porque se podría dar el caso de que mientras andemos desarmados, con todo un bosque de ramos de olivo en nuestras manos, los otros, los detentadores del poder, nos obligasen a luchar en condiciones de absoluta inferioridad.

1 comment

Laz Red dijo...

todos los metodos de lucha son validos en correspondencia con las circunstancias.