DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO
ACCIÓN
(9-9-11-12:20PM)
HAY
QUE ARRIMAR EL ALMA
Por Aldo
Rosado-Tuero
Cuando lo que
se persigue, o lo que se dice perseguir, es algo tan sagrado y tan sublime como
la libertad del suelo que nos vio nacer y la implantación de la democracia y la
justicia social en la patria nuestra, no basta con las buenas intenciones, ni
con promesas que no duran más allá de una semana.
¡Hay que arrimar el alma!
Hay que
arrimarla a todo lo que se haga. No basta con que me dedique todos los días que
me queden de vida a elaborar diariamente un periódico digital de denuncia y
combate a los enemigos de la libertad. ¡Hay
que arrimar el alma!
No basta con
hablar por radio, desde un programa de micrófono abierto, ir a la televisión,
escribir un artículo periodístico, hacer comentarios, fajarnos con los
castristas en un foro de internet o ir a la esquina del Versailles a discutir
sobre Cuba. ¡ Hay que arrimar el alma!
No nos podemos
conformar con lo que hasta ahora estamos haciendo. Se necesita que una resuelta
minoría inasequible al desaliento,
arrime el alma a la tarea.
Cuando se haya
conseguido que un núcleo notable de cubanos( y fíjense que no digo cubanos
notables) vayan más allá del simple quehacer de denuncia, cháchara entre amigos
y creer que cumplimos con el deber para con la patria, porque hicimos alguna de
las pequeñas cosas arriba anotadas, ese día comenzaremos a andar el camino de la
verdadera recuperación de la patria y de las libertades perdidas.
Hay que arrimar el alma a todo lo
que se haga o se planee con relación a Cuba. Sólo así, enamorándonos de lo que
hacemos, lograremos que el cansancio no nos gane, que el desaliento no cunda y
la esperanza no muera.
Arrimar el alma, es ponerle ganas
de verdad a todo lo que se inicie en relación con el combate a la tiranía. El no
conformarnos, con la pequeña tarea que hicimos hoy, sino hacerse el firme
propósito de hacer más y más cada día. Hoy más que ayer y mañana más que hoy.
Arrimar el alma significa acabar
con la complacencia y sentirse incómodo con uno mismo porque hoy no hice la que
debía por mi patria y su libertad.
Arrimar el alma es autoanalizarse con espíritu crítico cada noche al
acostarse.
En fin,
Arrimar el alma, es convertir a
Cuba, en la brújula que guíe nuestras vidas y sobre todo, no estorbar si no
podemos ser útiles al servicio de esa sagrada causa. Dejar el camino abierto y
facilitárselos a los que han arrimado
el alma. ( PUBLICADO EN SEPTIEMBRE DEL 2007)
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