UNA LECCIÓN DE HISTORIA QUE DEBE ASIMILAR LA DIRIGENCIA DE LA DISIDENCIA La no violencia en práctica

miércoles, 24 de agosto de 2011

DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN
(8-24-11-9:05AM  )
LA HISTORIA EN LA MEMORIA
 
UNA LECCIÓN DE HISTORIA QUE DEBE
 
ASIMILAR LA  DIRIGENCIA DE LA DISIDENCIA
 
 
La no violencia en práctica
 
En este artículo, el doctor Arun Gandhi, nieto de Mohandas K. Gandhi y fundador del Instituto M. K. Gandhi, ofrece una idea de la filosofía de la no violencia de su abuelo y sobre cómo poner en práctica esta filosofía. El artículo está adaptado de un diálogo entre el doctor Gandhi y Richard Sanders, coordinador de la Coalición para Oponerse al Tráfico de Armas, acerca de la no violencia y los movimientos de protesta.
Para muchas personas la no violencia implica una plácida e incluso sumisa aceptación de la violencia impuesta por un agresor. Tales personas pueden descartar rápidamente la no violencia como algo absurdamente idealista. Para Gandhi, sin embargo, la no violencia no era simplemente la aceptación pasiva de la violencia de otros sino, una filosofía y práctica transformadoras que se dirigían a la raíz misma de la comprensión de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás y con el mundo.
Cuando Gandhi desarrolló su filosofía de la no violencia en Sudáfrica, él buscaba una palabra apropiada para describirla pero no pudo encontrarla. “Resistencia pasiva” y “Desobediencia civil” no le atraían, porque según él decía, no había nada de pasivo ni de desobediente en el movimiento. Él incluso ofreció una recompensa para cualquiera que pudiese llevarle una palabra inglesa positiva para describir lo que él tenía en mente, pero, ay, nadie pudo.
En este punto, Gandhi decidió que una palabra sánscrita podía ser más apropiada. Él encontró que “Satyagraha” describía mejor su filosofía. Es una combinación de dos palabras sánscritas, Satya que significa “verdad” y Agraha que significa “en busca de”. Así, Satyagraha significa “la búsqueda de la verdad”.
La no violencia, por consiguiente, puede ser descrita como una honesta y diligente búsqueda de la verdad. También podría significar la búsqueda del significado de la vida o del propósito de la vida, cuestiones que han atormentado a la humanidad por siglos. Esta búsqueda tiene que ser tanto externa como interna. Significa apartarse de la avaricia, el egoísmo, la posesividad y la dominación, por el amor, la compasión, la comprensión y el respeto. Gandhi llamaba satyagraha a una “incesante búsqueda de la verdad”, “un medio para librar a la sociedad de todos los males, políticos, económicos y morales”.
La defensa de la justicia y la dignidad humana, que es esencial para esta filosofía, requiere, con seguridad, del activismo y de inmensos recursos de voluntad. La última parte del siglo XX vio el crecimiento del activismo popular y vigoroso para defender causas justas. Si bien tales movimientos a menudo sostienen ideales no violentos, en la práctica, la línea entre la no violencia y la violencia es ocasionalmente confundida. Entonces, en una lucha para defender la justicia, ¿dónde yacen los límites de la no violencia y la violencia? Por ejemplo, cuando se protesta por una causa justa, ¿puede aceptarse la destrucción de la propiedad como no violencia? ¿Y qué hay con respecto a verter pintura sobre una computadora de misiles nucleares? ¿Es necesariamente violento dañar un arma o un objeto utilizado para impedir la libertad a un ser viviente? ¿Es posible estar seguro de dónde trazar la línea exacta entre la violencia y la no violencia? Esas son cuestiones que surgen en un compromiso serio con los ideales de la no violencia.
En una ocasión, cuando Gandhi fue golpeado por unos indios en Sudáfrica, su hijo le preguntó: “De haber estado contigo, ¿cómo podría haberte protegido con el espíritu de la no violencia?”. En respuesta, Gandhi dijo: “De ser necesario que protejas a alguien que amas, puede utilizarse alguna violencia pero sólo la suficiente como para proteger a la persona amenazada”. Sin embargo, en otra ocasión él dijo que en una campaña política debía mostrarse la no violencia a cualquiera. “Yo estoy preparado para morir por una causa, pero nunca para matar por ella”.
Cuando Gandhi organizó la Marcha de la Sal (foto), mi padre fue uno de los participantes. Mi padre era un líder del grupo que marchaba a la Fábrica de Sal Dharasana y fueron golpeados en la cabeza por la policía. Ellos estaban entrenados para no levantar las manos como una medida para proteger sus cabezas o cuerpos, porque una acción repentina podía ser interpretada como represalia, que era lo que esperaba la policía. La policía y las autoridades hubiesen aprovechado cualquier acción violenta como una oportunidad para aplastar el movimiento no violento con la superioridad de las fuerzas bajo su mando.
Transformación mutua
Cientos de personas fueron entrenadas vigorosamente para la marcha, de modo que estos líderes pudiesen controlar a los demás participantes que se unieron. Entre ellos, entonces, podían vigilar a los infiltrados que eran enviados para sabotear la lucha. Cuando eso sucedía, en raras ocasiones, el liderazgo no violento voluntario trabajaba con la policía para capturar al culpable. Gandhi no tenía secretos para nadie. Cada vez que organizaba una protesta informaba a todos, la policía, los periódicos, las autoridades, hasta las máximas, acerca de lo que iban a hacer, por qué, cuándo y dónde. Cuando todo se hace abiertamente, es difícil sabotearlo. Lo más importante es que todos estaban bajo un líder, y su autoridad era obedecida.
El propósito principal de la acción no violenta es transformar a las personas comunes así como a las autoridades, a través del sufrimiento soportado con amor y respeto. Las acciones inaceptables sólo apartan de la causa a la gente. Otra cosa que Gandhi decía era que así como las personas que van a la milicia tienen que soportar un riguroso entrenamiento, en la acción no violenta, también, las personas tienen que soportar un riguroso entrenamiento de modo que haya disciplina en la acción. Es errado asumir que las personas puedan simplemente salir a las calles y unirse a una lucha no violenta.
El propósito de la acción no violenta no es crear otra división –nosotros y ellos– sino conducir a las personas a un solo rebaño. Gandhi nunca consideró a los británicos como sus enemigos y no permitió que alguien se refiriera a ellos como enemigos. Él siempre decía, “Ellos son nuestros amigos y estamos tratando de cambiar sus maneras”. Por esto, cuando la India se hizo independiente, se mantuvo en términos amistosos con los británicos. Cuando tenemos la tendencia a pensar en “enemigos”, el siguiente paso lógico es pensar mal de ellos, y eso abre las puertas para los pensamientos negativos y fundamentalmente en la violencia hacia ellos. En la India no hubo lemas o gestos iracundos hacia las autoridades o la policía.
Sin enemigos
Hubo un momento, en 1912, en Sudáfrica, cuando Gandhi organizó una protesta contra la discriminación. Como siempre, él informó a las autoridades, desde el primer ministro hasta el precinto de la policía local, acerca de lo que iba a hacer, por qué, dónde, etc. y ofrecía su cooperación a la policía para evitar la violencia y mantener la paz. Simultáneamente, los trabajadores de los Ferrocarriles Sudafricanos decidieron hacer una huelga. Gandhi comprendió que esto podía crear un caos, y debido a que ese era un tema mucho mayor que el que él estaba atacando, sería para él moralmente erróneo presionar al gobierno en dos frentes. Él anunció el repliegue de su campaña hasta que el gobierno pudiese resolver la huelga.
Los líderes de la huelga llegaron hasta Gandhi y le suplicaron que se uniera. ¿No estamos luchando contra el mismo enemigo? ¿No estamos siendo también no violentos? Gandhi declinó. Él dijo, “Yo no tengo enemigos. “Yo no tengo ningún control sobre su gente ni sus temas, de modo que continúen y hagan lo que tengan que hacer, y yo haré lo que tenga que hacer después de que ustedes hayan hecho lo suyo”.
“El propósito principal de la acción no violenta es transformar a las personas comunes así como a las autoridades, a través del sufrimiento soportado con amor y respeto”.
Era previsible que los trabajadores estuviesen muy molestos durante su protesta y que utilizaran muchos gestos y lemas airados, de modo que en la atmósfera caldeada era fácil para la policía plantar instigadores y causar un incidente violento. Ellos consiguieron la excusa que necesitaban y aplastaron la huelga en pocos días. Posteriormente, Gandhi lanzó su lucha, y después de varios días de acción fue convocado por el primer ministro, el general Jan Smuts, para firmar un acuerdo. En ese momento, el general Smuts le confesó a Gandhi: “Pudimos manejar la huelga porque había mucha ira involucrada, pero no sabemos cómo actuar con ustedes debido a que siempre son muy considerados para con nosotros”. Esa es la clave. La parte que mantiene la iniciativa vence en la batalla. Tomando el control, Gandhi mantuvo la iniciativa con él, y es por eso que fue exitoso. (Publicado en la edición del Jueves 29 de marzo del 2007)