
PIDE EL CARDENAL ORTEGA “UNA ORACIÓN POR LA BUENA MARCHA DEL PROCESO RENOVADOR” DE RAÚL
lunes, 3 de enero de 2011
PIDE EL CARDENAL ORTEGA “UNA ORACIÓN POR LA BUENA MARCHA DEL PROCESO RENOVADOR” DE RAÚL
(1-2-11-5:00PM)

En una larga homilía pronunciada ayer día primero de año en un misa en la Catedral de La Habana, el Cardenal Jaime Ortega y Alamino, volvió a mostrar sus verdaderos colores al pedir al pueblo que apoye las reformas propuestas por Raúl Castro y elevar "una oración por la buena marcha del proceso renovador", que así fue como se refirió al desesperado intento de la gerontocracia gobernante, de ofrecer algunos aparentes cambios para mantenerse en el poder.
Ignorando o fingiendo ignorar que para salir de la crisis, la solución no es que el régimen cambie, sino cambiar de régimen, Ortega que se ha caracterizado por su apoyo incondicional y lacayuno a cuanta iniciativa le proponga el raulato, también se refirió en esta homilía a la libertad religiosa, sin hacer mención alguna a las demás libertades individuales y colectivas que hacen al hombre sentirse libre. Insiste una y otra vez solamente en la libertad religiosa. Las demás libertades, esas no son para los cubanos. Para el máximo exponente del Catolicismo romano en nuestra nación, la única libertad que hay que pedir en Cuba es la concepción de "libertad religiosa", que él entiende como tal.
Una vez más Ortega prueba con hechos palpables e inocultables que es una pieza fundamental de la tiranía, para tratar de aplacar a nuestro pueblo y frenar la inevitable ola que barrerá a la tiranía y a sus cómplices.
A continuación ofrecemos a nuestros lectores los fragmentos de dicha homilía, que comentamos en los párrafos introductorios de esta nota:
Homilía pronunciada por Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, en la celebración de la Jornada Mundial de la Paz.
1º de enero de 2011.
"Queridos hermanos y hermanas:
Las primeras horas de un nuevo año son normalmente un tiempo propicio para el recuento, con la mirada vuelta, simultáneamente hacia el futuro, en el cual tratamos de discernir las perspectivas favorables en lo personal y en lo social para el nuevo espacio vital que se abre ante nosotros.
El inicio del Nuevo Año es también ocasión escogida por la Iglesia para la Celebración de la Jornada Mundial de la Paz. Es muy adecuado que los cristianos, que hemos acogido en la Navidad al Príncipe de la Paz nacido en Belén, tengamos en nuestra oración del primer día del año un pensamiento especial para nuestro mundo necesitado de Paz...
...Hago míos estos buenos deseos para todos ustedes, para todo nuestro pueblo y quienes rigen el destino de la nación... Para este nuevo año, se anuncian y proyectan concretamente cambios fundamentales en la organización económica del Estado. Esto nos implica a todos, y la buena marcha de estas transformaciones no depende solamente de las autoridades nacionales, provinciales o municipales en sus decisiones, sino de la comprensión adecuada, por parte del pueblo, de las medidas que comienzan a tomarse...
...Esa es una de las importantes responsabilidades que los gobernados deben asumir ante Dios. Nuestra celebración de este día incluye también una oración por la buena marcha de este proceso renovador para bien de todo nuestro pueblo...
...Ha tenido y tiene, pues, la Iglesia en Cuba una participación pública en la dimensión humanitaria y servicial de su acción pastoral que no había tenido en muchos años. Esto, como las expresiones públicas y comunitarias de fe y devoción religiosa, como la difusión de las publicaciones católicas, constituye un modo muy positivo de afianzar la libertad religiosa que se ha visto ampliada progresivamente en estos últimos años en nuestro país...
El ejercicio de esta libertad es siempre relevante en la vida de una nación y este tema es tratado con profundidad por el Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, con un lema que anuncia y describe el contenido de sus palabras: “La libertad religiosa, camino para la Paz”
Explica el Santo Padre la importancia de este derecho fundamental del hombre al decir que “en la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana. Oscurecer el papel público de la religión significa generar una sociedad injusta” (hasta aquí el Papa).
El Concilio Vaticano II declara que “El Derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana”.
En el seno de una nación la religión no sólo tiene una función social en cuanto que favorece buenos comportamientos o conductas correctas, o por la atención prestada a pobres, necesitados o enfermos. Esto es una parte importante del quehacer desplegado por la Iglesia y otros grupos religiosos a favor del bien común, para lo cual debe gozar evidentemente de libertad de iniciativa y de acción pero ahí no se halla la esencia de la libertad religiosa...
...Por eso –agrega el Sumo Pontífice- “las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella” (hasta aquí la cita)...
...Por lo tanto, por parte de los estados y de las leyes y normas establecidas en ellos es necesario (y cito de nuevo al Papa): “reconocer una doble dimensión en la unidad de la persona humana: la religiosa y la social. A este respecto, es inconcebible que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos”...
...Les pido a ustedes, queridos cristianos católicos que no se dejen condicionar por recuerdos negativos o experiencias dolorosas del pasado; y a aquellos que, llevados también por antiguas concepciones, tienen dificultad en aceptar nuestra condición de creyentes en la participación social, les pido, si este mensaje llega a sus manos, que se liberen también de viejos prejuicios. A todos quiero hacer llegar, de modo conclusivo estas palabras del Papa Benedicto XVI en su mensaje: “Es innegable el aporte que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún es la contribución ética de la religión en el ámbito político...
Miramos el año transcurrido como un tiempo en el cual ha seguido avanzando, en no pocos aspectos, la presencia social de la Iglesia. Nos abrimos con esperanza al nuevo año que hoy comienza confiados en que las propuestas sobre la libertad religiosa que nos ha hecho el Papa Benedicto XVI, sigan encontrando cada vez más, como ha sido en el pasado año, nuevos espacios para su realización.
Los invito a todos a orar en esta Eucaristía con esa intención y les deseo de todo corazón un Año Nuevo lleno de Paz y esperanza. Muchas felicidades."
Fragmentos tomados del Servicio de noticias-Arzobispado














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