
OTRA “MUELA” DEL EDITOR DE “ESPACIO LAICAL”
sábado, 4 de septiembre de 2010
OTRA “MUELA” DEL EDITOR DE “ESPACIO LAICAL”
(9-3-10-5:30PM)

LA CURIA Y EL COMUNISTA: ALFREDO LEAL SE ABRAZA A LOS CURAS
UNA NOTA DEL DIRECTOR DE N.A.-La cancioncita no es de estreno. Viene de años. La Iglesia (léase Jerarquía Católica Romana de Cuba) la viene entonando desde hace muchos años. Lo que pasa es que ahora es cuando ha subido a los primeros lugares del hit parade, alentada por el Raulato. Si alguien duda de que desde hace tiempo se aboga, se prepara el terreno y se pide que las víctimas, que los que están agarrados por el cuello, aherrojados, silenciados, humillados, sigan siendo humildes y acepten las condiciones puestas por los verdugos para que haya "paz y armonía" en Cuba. Claro una pax muy romana. La paz de los sepulcros donde los ensotanados y los uniformados, en vil contubernio, consigan que desde el odiado y vilipendiado "norte revuelto y brutal", vengan "los imperialistas" con su dinero y sus créditos a salvar al régimen.
El Editor de la revista de los Díaconos Laicos, los indignados cristianos, que como los totalitarios del régimen no admiten más opinión que la de ellos, pretenden que los cubanos de vergüenza seamos convidados de piedra, mientras se prepara un nuevo e infame "Pacto del Zanjón", como si el problema de la libertad del pueblo cubano, tuviese algo que ver con el diferendo USA-Castrato.
Vean los lectores de Nuevo Acción, lo que ya se escribía en "Espacio Laical" desde el 2007.
"EL ENCUENTO: UN BENEFICIO PARA LA VIDA NACIONAL
Por Roberto Veiga González
La solicitud de diálogo del gobierno cubano a las autoridades de Estados Unidos constituye un tema, en mi opinión, de suma importancia, que ha generado criterios diversos, sobre todo entre quienes siguen con atención los acontecimientos cubanos.
Algunos opinan que dicha solicitud es un gesto sabio y responsable de las autoridades en la Isla, porque un camino encauzado hacia la normalización de las relaciones entre ambos Estados siempre redundará en un beneficio amplio y efectivo para la vida nacional.
Otros expresan que cualquier tipo de normalización beneficiará únicamente a una elite y para evitarlo es necesario un cambio previo del orden existente. Entre los que piensan de esta manera existe una pluralidad de criterios acerca del tipo y del ritmo del cambio.
Es cierto que en Cuba se hace necesario un ajuste de normas y estructuras para facilitar el crecimiento material y espiritual del pueblo, así como la promoción de la identidad nacional. No obstante, en este momento de la historia, sin hipertrofiar la importancia del pasado, y considerando las necesidades y posibilidades del presente y del futuro, me atrevo a opinar que sin la debida armonía en las relaciones entre ambos gobiernos no será posible un ajuste gradual y ordenado de reglas y espacios, capaz de ahondar la integración y el desarrollo de la nación.
Sin una estabilidad en las relaciones con las potencias mundiales y falto de una economía suficiente, es muy difícil para cualquier gobierno emprender acomodos en torno a los cimientos del sistema social. Y ambas necesidades serán imposibles de satisfacer en medio de una relación agresiva entre los Estados cubano y norteamericano, dada la fuerza y cercanía geografía de este último, la amplia e importante comunidad de cubanos radicada en ese país, así como su condición natural de más importante socio comercial.
Es cierto, como sostienen algunos, que con esto no basta. Se hace imprescindible, a su vez, progresar hacia un consenso integrativo entre cubanos con un universo de criterios diferentes, para lo cual es indispensable validar la crítica y la discusión, (aunque por supuesto de manera respetuosa y responsable).
En tal sentido, también deseo compartir mi impresión acerca de que posiblemente las principales autoridades de la Isla, al intervenir recientemente en diferentes eventos, pueden estar legitimando estos procedimientos: el cuestionamiento y el debate -aunque quizá de manera menos explicita que la solicitud de plática con el gobierno de Estados Unidos.
Claro, es necesario aceptar lo que sustentan algunos: faltan mecanismos para hacerlo posible. Sin embargo, opino, lo más importante no son las estructuras, sino las actitudes humanas capaces de generar consensos y obtener algo nuevo. Y lamentablemente estas conductas no parecen predominar.
El odio y las expresiones de ira entre cubanos con criterios ideológicos diferentes, aun cuando pudieran tener alguna causa razonable, demuestran poca inteligencia e indican un peligro: cierta incapacidad para asumir el presente y el futuro desde la perspectiva suficiente y con la altura de espíritu necesaria.
Sólo una actitud fundamentada en la integridad y la humildad, el compromiso y la magnanimidad, que capacite para buscar las posibles verdades del otro y las probables culpas propias, dejarse interpelar y procurar un auténtico clima de confianza nacional, será capaz de facilitar la consolidación de una síntesis donde todos podamos identificarnos.
Ojala los políticos estadounidenses logren avanzar hacia un diálogo con las autoridades cubanas, sin hacer un caballo de batalla de los asuntos que debemos resolver entre cubanos. Incluso, tal vez esto último nos fuerce a intentar, de verdad, resolver nuestras diferencias nacionales con sabiduría." (Publicada en el # 9 de enero del 2007)















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