Por Zoé ValdésLo que la prensa ve como un triunfo de Moratinos y de Ortega no lo es de ellos, no es más que la mitad del triunfo de las Damas de Blanco y de los demócratas cubanos, que salieron durante los últimos meses a las calles, acorralando con su presencia al régimen. El triunfo no es tal. O sea, triunfó a medias, repito, la lucha tradicional por la libertad, y no los inventos de nueva tecnología, que en muchos casos, al contrario, trabaron y desviaron la atención hacia personalidades cuyo único fin es alardear de ególatras, vivir del raulismo y conducirlo para perpetuar sus intereses hacia un raulismo light.
No podemos calificarlo de un triunfo verdadero puesto que se ha negociado a medias –tal como se hacía en la época de la colonia, con los esclavos-; no se trató de alcanzar la libertad plena de estos hombres para que pudieran incorporarse a la vida civil y a su lucha diaria por los derechos humanos, en caso de que lo desearan. No, se consiguió el traslado de la cárcel al destierro, se tramitó la deportación. Lo que ofrecen los Castro, Ortega y Moratinos a estos presos es el exilio, un destino incierto a personas que en la gran mayoría de los casos se encuentran en estado grave de salud. El gobierno de Zapatero no asumió como había prometido a los presos anteriores que fueron desterrados en España. Supongo que no le agradó que estos hombres declararan su verdad a los cuatro vientos. Y la verdad de un hombre en una silla de ruedas, como es el caso de Omar Pernet, no es nada suave de oír.

Las recientes declaraciones de Laura Pollán en donde afirmaba que no se iría de Cuba ni aún cuando su marido se lo pidiera si no salían todos los presos de las cárceles, pudo haber hecho la última presión. De este modo ¿se terminará el movimiento de las Damas de Blanco, que es uno de los objetivos fundamentales de la dictadura, acabar con ellas? De cualquier modo, las Damas de Blanco han existido, y existirán, como siguen existiendo simbólicamente otras mujeres en el mundo, aún cuando su lucha haya concluido, como es el caso de las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina. Pero eso sólo lo podrán decidir las Damas de Blanco. Si deciden disolverse o continuar como el símbolo de una parte de la lucha por la conquista de la libertad y de la democracia, de manera pacífica.
La primera parte de la negociación del canciller y del cardenal con el general ha concluido, para dar paso a una segunda parte, más compleja, en qué condiciones recibirán los países para los que se les ha destinado, a estos hombres, enfermos, sin capacidad de ganarse la vida, sin nada más que una triste y penosa condena, enfermedad, y la sensación de haber perdido en la defensa de sus principios. Moralmente, ¿se les considera culpables aún o se les libera realmente de todas y cada una de las viles acusaciones y calumnias de las que se valieron para tapiarlos en celdas de castigo?
Todo está por ver, nada se ha ganado à part entière. Ahora es que empieza El Todo Cotidiano. ¿Por qué los condenados de la Primavera Negra deben ser desterrados, y los de la Carta de los 74 pueden seguir sin que les toquen un pelo dentro de Cuba, escribiendo para periódicos extranjeros, y negociando con empresarios de Miami y de Estados Unidos el destino de los cubanos?
Nada es lo que simula ser. Y el destierro no es precisamente libertad ganada, es deportación impuesta.














0 comments
Publicar un comentario