
Heinz Dieterich, el llamado “Padre del Socialismo del XXI”,(en la foto) se descabalga del proyecto de Chávez y culpa a sus segundones de su próxima derrota electoral.
"No; estoy desencantado con los altos líderes del proceso, a muchos de los cuales conozco personalmente, que se hacen cómplices históricos de la catástrofe que se avecina. No entiendo su falta de decisión para cambiar las cosas."
”He dicho en varias ocasiones que Chávez y su revolución, carecen de un partido hegemónico capaz de liderar y dirigir el proceso revolucionario, y sin ese instrumento, no se va a ninguna parte que no sea al caos.
El Partido de la revolución no se crea de forma artificial, se fragua en las luchas obreras, campesinas, vecinales, etc., y, sobre todo, en la lucha de clases, y eso hoy por hoy está muy verde en la Venezuela de Chávez, que es una sociedad sumamente dividida en fracciones de clase sin conciencia.”
Varias voces en Venezuela empiezan a advertir sobre las grietas de la revolución chavista. Que, de tan profundas, se están haciendo sistémicas: inoperancia de los planes sociales y de los servicios públicos, inflación y escasez de alimentos, crisis de inseguridad y corrupción. Entre las voces más preocupadas y frente a un año electoral que puede ser decisivo para el futuro del chavismo, llama la atención la de Heinz Dieterich, el ideólogo del «Socialismo del Siglo XXI» y consultor permanente de Hugo Chávez, quien, respondió, por escrito, a las preguntas de Ámbito Financiero.
En uno de sus últimos artículos, usted describió al Gobierno de Chávez como un Titanic a punto de chocar, y señaló la urgencia por cambiar el rumbo. También el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, dio una señal de alarma ante los medios.
La preocupación por la supervivencia de la revolución bolivariana, expresada por el embajador Roy Chaderton, existe en amplios sectores de la Nueva Clase Política (NCP) bolivariana, desde alcaldes, diputados, diplomáticos, militares, comunicadores, gobernadores y hasta ministros. Esa preocupación nació hace alrededor de tres años, pero se manifiesta hoy con mayor fuerza, porque el iceberg está más cerca. Como es natural, hay fracciones de derecha, centro e izquierda en la NCP, definidas por ideología, política y economía. Lo que tienen en común es su miedo a perder el poder. Por eso no actúan ante el presidente con la verdad y firmeza que requiere la grave crisis del sistema y de la nación.














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