A PESAR DE LAS BRAVUCONADAS, ESTÁN LLENOS DE MIEDO
"El pueblo enardecido" al que se refiere la televisión amordazada de Cuba, no es más que un pequeño grupo de fanáticos llenos de odio, que obligan a otros infelices a acompañarlos con amenazas de perder sus empleos y de ser señalados como desafectos a la tiranía, con toda la terrible secuela que eso lleva aparejado. Pero estos infelices acuden a cumplir con "el deber revolucionario" llenos de pánico, porque saben que se les vigila, se les ficha y en el muy próximo futuro tendrán que explicar ante un tribunal su aberrante conducta. Fíjense en la entrepierna de esta esbirra cederista, que grita consignas contra las Damas de Blanco: Se orinó. La tensión, el miedo y el peso de la careta de la doble moral, la hicieron mearse en los pantalones. ¡A lo que ha llegado esta tiranía!
Observe el lector la expresión de ese rostro. No hay agresividad, sino miedo, mucho miedo, que trajo como consecuencia, lo que es obvio en la foto de la derecha. Viendo esto es que se comprende el apuro de los amigos del castrato enquistados en el mundo libre, por correr a su salvación, que ya puede venir solo del exterior, sobre todo del "enemigo tradicional"--los EE.UU.-- porque la mística revolucionaria en Cuba, está difunta.
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