OTRAS VOCES: ¿POR QUÉ SOY NACIONALISTA?

martes, 29 de diciembre de 2009

OTRAS VOCES:
¿POR QUÉ SOY NACIONALISTA?
(12-29-09-12:25PM)
Por Reynaldo Escobar-Grupo Caimán (No el esposo de Yoani)
1-Soy nacionalista porque siendo hijo de una nación lo menos que puedo hacer es amarla.
2-Porque Cuba nunca cambia sus fronteras ni su identidad y merece una ideología que la represente.
3-Porque a pesar de la diversidad de criterios entre cubanos es el nacionalismo lo que mas nos une.
4-Porque creo que nuestra nación esta amenazada por oscuros intereses de carácter internacional.
5-Porque mas allá de la izquierda o la derecha política el pueblo cubano aspira a los derechos naturales que solo el nacionalismo reconoce y promueve.
6-Porque no queremos que un extranjero valga mas que un cubano en nuestra tierra.
Vivimos en un mundo cada vez mas globalizado. Las tecnologías, el tejido empresarial y bancario, la cultura de masas y el crecimiento de las poblaciones ha contribuido a que el nacionalismo sea visto como un obstáculo a una agenda diplomática diseñada para debilitar fronteras. El nacionalismo político que tomó forma en las monarquías europeas se desarrolló en las repúblicas americanas siempre bajo el ataque de hombres y agrupaciones de hombres sin sentimiento de apego a las regiones. Cuba es una nación muy bien definida por sus costas, por su historia y por su cultura. Para los cubanos el nacionalismo es un sentimiento natural y no necesitado de justificaciones ideológicas.
Nuestro nacionalismo es republicano y rechaza los modelos totalitarios donde el Estado engrandecido aplasta a la sociedad civil, o donde el militarismo y un solo partido político centraliza toda la soberanía en manos de un caudillo.
Desde principios de siglo XIX los Estados Unidos de América se opusieron a que los cubanos ganáramos la independencia, pues consideraron que de perder España el control sobre la isla debería pasar de forma lógica al control norteamericano, y durante mucho tiempo hemos tenido los cubanos que demostrar que somos una nación con identidad y voluntad propia ante un vecino tan poderoso. Con la aparición del comunismo la situación empeoró y Cuba terminó siendo un satélite de la voluntad rusa y del comunismo internacional.
La guerra fría que promovió el radicalismo de izquierda y de derechas en todo el mundo desgarró la sociedad cubana dividiendo en dos a nuestra nación. Más que cubanos éramos comunistas o anticomunistas, pero no de forma natural, sino impuesta por los despreciadores de los pueblos, por esas élites que casi siempre desde lejos intervienen en los asuntos internos de las naciones, usando muy a menudo agendas secretas destinadas a debilitar el sentimiento de apego a la nación, y de responsabilidad cívica ante los destinos de la Patria.

Son los dictadores y los Estados fuertes quienes mas fielmente sirven a ese proceso de destrucción de las naciones, sirviendo de títeres a esas fuerzas internacionales. La dictadura cubana con su aparente patriotismo y antiimperialismo disimula su verdadera naturaleza destructiva del sentimiento nacional, promoviendo desde el principio una política de desprestigio hacia la familia tradicional, que siempre fue la base de nuestra sociedad. El grupo natural más afectado en Cuba ha sido la familia. Familias divididas han sufrido en silencio los maltratos de un Estado alejado de su pueblo que al mismo tiempo ha provocado una emigración continua de sus mejores hijos hacia todo el mundo.
Las evidencias sugieren que nuestra nación dominada por instituciones de tipo inmovilista se desintegra sin decidirse el Gobierno a realizar reformas que le permitan sobrevivir al inevitable derrumbe del viejo orden. Un nuevo orden sería aconsejable que surgiera de la negociación entre cubanos, y no de la intervención de potencias extranjeras. Si arreglamos esto entre cubanos evitaremos la intervención de los extraños, y la gobernación ajena, que por muy corta que sea, tratará de influir en la formación del nuevo Estado de manera no acorde a nuestros intereses nacionales.
Grupo Caimán desde 1984 lucha para que se produzcan en Cuba reformas que lleven a la nación de manera progresiva hacia la democracia, evitando los cambios traumáticos que justifiquen las indeseables intervenciones extranjeras. Lo hacemos por amor a lo nuestro, y eso se llama nacionalismo.