EL BAÑO DE MICOMANDANTE

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL BAÑO DE MICOMANDANTE
 Por Álvaro Riveros Tejada- Hoy Bolivia

Ante el espantoso racionamiento de energía eléctrica y agua que los cinco millones de caraqueños sufren actualmente, el autócrata Chávez ha lanzado una de sus múltiples y enfadosas recomendaciones -a las que tiene acostumbrados a sus subordinados- regulando el tiempo del "baño comunista" a solo tres minutos, distribuidos equitativamente en: uno para mojarse, otro para enjabonarse y un tercero para enjuagarse. Suficientes, ha añadido, "para no quedar hediondo".
No habría sido nuestra intención  utilizar este precioso espacio para comentar semejante imbecilidad. Empero, para quienes hemos vivido en ese bello país y aprendimos a amarlo, nos resulta imposible abstraernos de emitir una opinión ante dicha calamidad.
Venezuela, bendecida por la providencia y dotada de innumerables riquezas naturales, cuenta con recursos hídricos tan abundantes que la sitúan como la segunda potencia acuífera en Sudamérica. Su territorio es drenado por más de un millar de ríos, 124 de los cuales poseen cuencas mayores de 1.000 Km2. Sólo el río Orinoco, el principal río de Venezuela, cuya cuenca cubre 880.000 Km2, de los cuales aproximadamente 640.000 Km2. corresponden al territorio venezolano, drena el 70% del país, al recibir caudales aportados por sus afluentes desde los Andes, la cordillera de la costa, los Llanos y la Guayana. De allí que resulta más que paradójico tratar de comprender cómo puede existir carencia de agua para dar de beber a su gente y de electricidad en esta tierra asentada sobre un mar de petróleo.
Los acuíferos o aguas subterráneas, entre los que se hallan los del valle de Caracas, representan una superficie total de 829.000 Km2 y han sido estimados, según estudios preliminares, en cinco mil millones de metros cúbicos por año, suficientes para cubrir la demanda del doble de habitantes de la capital y no volver a padecer sequía alguna.
Sin embargo, luego de farrearse en diez años, más de 800 mil millones de dólares que ingresaron por concepto del petróleo para ser desgraciadamente distribuidos entre sus compinches del ALBA, de los cuales sólo 40 mil millones se fueron a Cuba; con el fin de mantenerse en el poder y subvenir los gastos que demandan sus utópicos sueños de un "Bolívar castrocomunista" se olvidó de Venezuela y de sus más elementales necesidades.
En lugar de pensar en su "Hugoducto", un gasoducto que partiendo de Caracas debía recalar en Buenos Aires a un costo estratosférico y con dudosas sospechas sobre su utilidad, en diez años habría podido realizar las inversiones necesarias para construir acueductos capaces de saciar la sed de todos los sudamericanos y plantas generadoras de energía eléctrica capaces hasta de exportar a los países vecinos.
"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y la práctica de la envidia. Su defecto inherente es la distribución igualitaria de la miseria" afirmó Winston Churchill Sin embargo, como la sabiduría del déspota es infinita, tal vez un poco de ignorancia no le caería mal y lo lleve a pensar que hay posibilidades de ampliar los tiempos de una confortable ducha y no aferrarse al mefítico baño del micomandante.