Por semanas las Damas de Blanco fueron asediadas y agredidas, especialmente durante los siete días de recordación de los siete años de encarcelamiento de sus familiares. La “masa popular”, “el pueblo herido en lo más hondo de su sentimiento”, pues estas mujeres se atrevían a pedir libertad para sus familiares, se dedicaron a querer ultrajar y pisotear a estas mujeres. Luego de los siete días iniciales, las Damas de Blanco retornaron a su rutina dominical y se les exigió que tenían que sacar permiso para caminar por el centro de un paseo público. Ellas como ciudadanas libres exigieron la apropiada documentación al agente que le informaba de tan irracional notificación, éste sin respuesta se retira y las voces llenas de cubanía se escuchan cantando ¡Libertad! Por supuesto “el pueblo enardecido” cumplió su deber de defender la revolución.
#yoacuso LOS QUE SABEN, QUE ME EXPLIQUEN
miércoles, 5 de mayo de 2010
LOS QUE SABEN, QUE ME EXPLIQUEN
(5-4-10-9:50AM)
Por Ing. Dionisio de la Torre Jr.
Con gran alegría pudimos ver a las Damas de Blanco hacer su dominical protesta sin ser agredidas como en muchas semanas anteriores. Fue beneficioso que el Cardenal cubano interpusiera sus buenos oficios en lograr este acto, al menos por un tiempo, aunque parezca extraño que el simple acto de pedir la libertad de un familiar encarcelado y más injustamente, haya producido tanta furia en "el pueblo enardecido" ante esta ofensa y de momento, regresó la paz.
Quisiera que los que “saben” me expliquen cómo se produce ese fenómeno en la masa popular que ante la agresión a su “pensamiento” político se arrebatan como poseídos por no sé qué ente y agreden tanto de palabra como físicamente a mujeres que como sabemos no hacen ninguna manifestación política contraria al sistema que esa masa popular defiende ni contra quienes gobiernan a Cuba. Esa masa popular, el pueblo enardecido y lleno de fervor revolucionario se arrojan como río revuelto sobre estas mujeres, voluntariamente se lanzan a la calle a gritar y acorralar a las Damas de Blanco, gracias a los agentes de seguridad no perecen estas mujeres ante el empuje de un pueblo combatiente.
Por semanas las Damas de Blanco fueron asediadas y agredidas, especialmente durante los siete días de recordación de los siete años de encarcelamiento de sus familiares. La “masa popular”, “el pueblo herido en lo más hondo de su sentimiento”, pues estas mujeres se atrevían a pedir libertad para sus familiares, se dedicaron a querer ultrajar y pisotear a estas mujeres. Luego de los siete días iniciales, las Damas de Blanco retornaron a su rutina dominical y se les exigió que tenían que sacar permiso para caminar por el centro de un paseo público. Ellas como ciudadanas libres exigieron la apropiada documentación al agente que le informaba de tan irracional notificación, éste sin respuesta se retira y las voces llenas de cubanía se escuchan cantando ¡Libertad! Por supuesto “el pueblo enardecido” cumplió su deber de defender la revolución.
Por semanas las Damas de Blanco fueron asediadas y agredidas, especialmente durante los siete días de recordación de los siete años de encarcelamiento de sus familiares. La “masa popular”, “el pueblo herido en lo más hondo de su sentimiento”, pues estas mujeres se atrevían a pedir libertad para sus familiares, se dedicaron a querer ultrajar y pisotear a estas mujeres. Luego de los siete días iniciales, las Damas de Blanco retornaron a su rutina dominical y se les exigió que tenían que sacar permiso para caminar por el centro de un paseo público. Ellas como ciudadanas libres exigieron la apropiada documentación al agente que le informaba de tan irracional notificación, éste sin respuesta se retira y las voces llenas de cubanía se escuchan cantando ¡Libertad! Por supuesto “el pueblo enardecido” cumplió su deber de defender la revolución.
Un domingo triste se privó a las Damas de Blanco salir a su caminata. El mismo lío del permiso y el mismo cuento que no explica nada, de alguna forma salieron y maestros se encargaron de aullar y gritar ofensas que iban desde la cantaleta de los años 60 hasta las groserías más sucias. Menos mal que eran maestros. De todas formas por semanas ese exclusivo barrio de La Habana se volvió un solar de mala muerte donde lo más bajo y grosero tomó el primer lugar en las páginas de los periódicos del mundo. El “pueblo” no se podía controlar ante mujeres que por pedir justicia los ofendían. Claro estas mujeres no son las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, estas son cubanas y por lo tanto ofenden, aunque tanto derecho tienen unas como otras.











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