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domingo, 29 de diciembre de 2013

LA HISTORIA EN LA MEMORIA

MIGUEL HERNÁNDEZ, EL POETA A QUIEN QUISIERON SALVAR LOS FALANGISTAS

(12-29-13-2:05PM)
Por José García Tuñón de Haza-“Ateneo Azul”
Miguel Hernández (foto de la izquierda). Todo el que haya leído algo de este buen poeta y mejor persona, conoce su triste final. Pero posiblemente conozcan poco de su vida que no trato de biografiar aquí porque no es el sitio.
De todas las maneras, este hombre que un día se enfrentó a María Teresa León, la esposa de Rafael Alberti, cuando aquella le pegó una bofetada porque, el poeta, que venía de las trincheras en plena guerra civil donde moría mucha gente, entró en el local de la Alianza de Intelectuales y al ver el festín que se estaban dando, dijo “Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta”. Fue entonces cuando recibió la bofetada de María Teresa León que al final de sus días falleció en una clínica geriátrica abandonada por Rafael Alberti.
Miguel Hernández no fue un poeta del agrado de Lorca (foto) y tuvo como consecuencia que la larga lista de exégetas que tuvo el granadino se olvidaran del poeta de Orihuela, lo mismo que había hecho la generación del 27, que lo maltrató dejándolo en el olvido. Miguel Hernández le hacía sombra a García Lorca y éste no lo podía soportar, por eso el premio Nobel José Saramago, en la clausura del “II Congreso Internacional Miguel Hernández” dijo, refiriéndose al día en que Lorca rehusó acudir a la casa de Vicente Alexandre porque se enteró que allí estaba el poeta de Orihuela “el talento del genio no da derecho a menospreciar a los demás y eso no se lo perdono a Lorca”.
El poeta de Orihuela, al que quisieron salvarle la vida los falangistas cuando condenado a muerte se presentaron ante el general Varela, Rafael Sánchez Maza y José María Alfaro. Se entrevistaron también con Franco y el 25 de junio de 1940, previo los trámites correspondientes, el Jefe de la Asesoría y Justicia del ministerio del Ejército, firma un oficio dirigido al capitán general de la Primera Región Militar dándole cuenta que Franco en el procedimiento # 21001 seguido contra Miguel Hernández Gilabert se ha dignado “conmutar la pena impuesta por la inferior en grado” que serían treinta años.
No consiguieron la libertad total que querían los falangistas, y el propio Miguel Hernández como así esperaba y se lo comunicaba a su mujer, Josefina, con la que había contraído matrimonio canónico: “Esta semana me han dado mejores noticias que otras veces. Hasta me han traído una carta que ha recibido Vergara, en la cual se interesan por mi asunto el ministro Rafael Sánchez Maza. Tengo bastante confianza en él, ya que es una antiguo amigo y espero que, como amigo, dará solución a esta situación mía”. En la cárcel lo visitaba con frecuencia Dionisio Ridruejo( FOTO) que siempre iba acompañado por el grupo que hacían la revista “Escorial”.
Ahora, unos 75 años después, el periodista Gustavo Morales ha descubierto un importante documento que ha publicado en su Facebook, donde podemos leer que el falangista Juan Bellod Salmerón, Secretario de la jefatura Provincial de FE(T) y de las JONS, certifica que conoce a Miguel Hernández, vecino de Orihuela y que le consta que es persona de inmejorables antecedentes y que garantiza su conducta plenamente, así como su fervor patriótico…
Así pues, esta es una prueba más que, cómo también quisieron hacer con Lorca, intentando salvarle la vida, hicieron con Miguel Hernández, el poeta marcado por el dolor, que aunque se la salvaron no consiguieron librarle de la cárcel, donde murió el 28 de marzo de 1942, siete días después de dar comienzo la primavera.

jueves, 26 de diciembre de 2013

LA HISTORIA EN LA MEMORIA
EL ASESINATO DE PRIMO DE RIVERA
(12-26-13-12:55PM)
Por  Pedro Fernández Barbadillo-Ateneo Azul 
En marzo de 1936 el Gobierno del Frente Popular encarceló a José Antonio Primo de Rivera con la excusa de una posesión ilegal de armas de fuego. La misma izquierda que había montado la Revolución de Octubre (casi 1.400 muertos) y desperdigado patrullas que cortaban las carreteras se escandalizaba de que el fundador de la Falange Española de las JONS tuviera dos pistolas en su casa. Al no haber salido elegido diputado en las elecciones de febrero, José Antonio carecía de la inmunidad que daba un acta parlamentaria, aunque a José Calvo Sotelo ésta no le salvó cuando un comando terrorista socialista le sacó de su domicilio para matarle. El Gobierno de izquierdas también impidió que se pudiera presentar como candidato de las derechas a las elecciones repetidas en Cuenca en mayo.
El Gobierno ordenó su traslado a la cárcel de Alicante a comienzos de junio, un mes antes del alzamiento del 18 de julio. Allí se le sometió a un juicio farsa, en el que los partidos del Frente Popular se volcaron para conseguir la condena del caudillo falangista, hasta el punto de coaccionar al jurado. La sentencia fue de pena capital porque se le consideró culpable del delito de rebelión militar. ¡Una persona que estaba encarcelada cuatro meses antes de que esa rebelión se produjese!
El 19 de noviembre de 1936 el Consejo de Ministros, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero, el Lenin Español, recibió una petición de conmutación. Indalecio Prieto, ministro de Marina y Aire, y los cuatro ministros anarquistas (Juan García Oliver, Federica Montseny, Juan Peiró y Juan López Sánchez) votaron en contra. Sólo defendieron la conmutación los ministros de Izquierda Republicana, Carlos Esplá y Julio Just. El Gobierno dio colegiadamente el enterado y Largo Caballero lo firmó como presidente. La pena se cumplió el 20 en el patio de la cárcel de Alicante.
De todos los testimonios y relatos sobre la ejecución, el escritor José María Zavala ha recuperado en un libro reciente y de gran éxito (La pasión de José Antonio) el de un testigo presencial. Se trata del ciudadano uruguayo Joaquín Martínez Arboleya (1900-1984), que se encontraba en España el 18 de julio porque trabajaba en una sociedad financiera con clientes españoles. En Alicante vivía en una pensión y otro huésped le invitó a asistir a la ejecución del señorito, porque ésta fue pública, como los guillotinamientos de la Revolución Francesa y los apaleamientos de la Camboya de los jemeres rojos. Arboleya acudió para no levantar sospechas.
Tiros a las piernas
En su autobiografía Nací en Montevideo, editada en 1970, Joaquín Martínez Arboleya cuenta cómo se desarrolló la ejecución. El fusilamiento lo realizó un piquete de ocho milicianos del sindicato anarquista CNT. Antes que José Antonio se fusiló a dos falangistas y dos carlistas a los que el tribunal popular había absuelto, pero a los que condenó el odio de los izquierdistas.
José Antonio se enfrentó a los fusiles con un mono azul raído y unas alpargatas, como un miliciano más, aunque con las manos atadas a la espalda con grilletes. Rechazó con firmeza la venda para los ojos y cuando se dio la orden de disparar gritó con fuerza "¡Arriba España!". Sin embargo, no concluyó ahí su sufrimiento, según el relato de Martínez Arboleya.
José Antonio recibió la descarga en las piernas. No le tiraron al corazón ni a la cabeza; lo querían primero en el suelo, revolcándose de dolor. No lo lograron. El héroe cayó en silencio, con los ojos serenamente abiertos. Desde su asombrado dolor, miraba a todos sin lanzar un quejido, pero cuando el miliciano que mandaba el pelotón avanzó lentamente, pistola (a)martillada en mano y encañonándolo en la sien izquierda, le ordenó que gritase "¡Viva la República!" –en cuyo nombre cometía el crimen–, recibió por respuesta otro "¡Arriba España!". Volvió entonces a rugir la chusma, azuzando a la muerte. Rodeó el miliciano el cuerpo del caído y apoyando el cañón de la pistola en la nuca de su indefensa víctima, disparó el tiro de gracia.
A punto estuvo de apoderarse del cuerpo del fundador de la Falange una chusma enfurecida que sin duda habría cometido las mismas mutilaciones con él que las que se cometieron con el del generalLópez Ochoa en Madrid: decapitación y desmembramiento. El forense José Aznar Esterela, presidente del Colegio de Médicos de Alicante, no realizó la autopsia preceptiva. Tampoco se inscribió la muerte de José Antonio en el Registro Civil; el certificado de defunción se expidió en Alicante en julio de 1940, terminada la guerra.
Por último, los objetos personales de José Antonio no fueron entregados a su familia, sino que Prieto (en la foto de la izquierda" Indalecio Prieto Tuero) se los quedó: una maleta que contenía cartas a su amor, una novela inacabada, fotos, útiles de aseo… Como con tantas cosas que no eran suyas (el tesoro del yate Vita robado en España a sus propietarios), Prieto se quedó la maleta. Al menos no la gastó, a diferencia del oro, las joyas y el dinero. Prieto, a quien muchos falangistas siguen considerando un patriota y casi un aliado, guardó la maleta en la caja de seguridad de un banco mexicano. En enero de 1977 el albacea de Prieto, el socialista Víctor Salazar, entregó a Miguel Primo de Rivera, sobrino de José Antonio, las llaves de la caja. ¡Cuarenta años de apoderamiento ilegal!
El mito del 'Ausente'
En su nuevo libro (La pasión de Pilar Primo de Rivera), Zavala añade que Pilar Primo de Rivera y Martínez Arboleya, que se había incorporado a las tropas nacionales, coincidieron en la guerra en Salamanca, pero que el testigo de la ejecución de José Antonio no se atrevió a relatarle cómo había ocurrido.
Pilar pudo escapar de la zona roja bajo la protección de la embajada argentina. Embarcó en un crucero de guerra alemán, el Admiral Graaf Spee, en el puerto de Alicante, pero no pudo acudir a la cárcel para ver a sus dos hermanos encerrados en ella, José Antonio y Miguel. La futura jefa de la Sección Femenina conoció por boca de Franco la ejecución de su hermano, aunque se negó a aceptarla del todo. Hasta el 20 de noviembre de 1938, en que Franco confirmó por radio el asesinato, la zona nacional se habló de el Ausente para referirse a José Antonio.
Rafael García Serrano afirma que hubo falangistas que se hicieron matar en el frente cuando se enteraron de la noticia.
Así interpretó José Antonio Jiménez Arnau (El puente) la ejecución, como epítome del holocausto de una generación que llegó a la guerra llevada por sus mayores.
Con aquel hombre, sin que ellos lo supieran, habían caído todos aquellos que él pusiera en pie. (…) la generación que se había encontrado los días de la caída del Régimen, la generación que quemara o impidiera quemar las iglesias, la generación revolucionaria, la que tocara a rebato, despertando al país de su siesta, ésa había caído fusilada.

ADIVINA, ADIVINADOR

martes, 19 de abril de 2011

ADIVINA, ADIVINADOR
(4-19-11-9:25AM)
¿Quién es el joven andaluz que vestido con la camisa azul del engendro formado por Francisco Franco, cuando se robó la Falange verdadera, para amalgamarla con la derecha reaccionaria y el Opus Dei, bautizándola con el largo nombre de Falanges Española Tradicionalista de las JONS, aparece al extremo derecho de una manifestación franquista, saludando brazo en alto? ¿Quién es este joven que salía a las calles a vitorear al Caudillo de España por una gracia de Dios? Para facilitársela a los adivinadores les damos el siguiente tip: Es otro de los cambiacasacas que después de arrimarse al franquismo y defender su dictadura, cambió de bandera y se volvió socialista marxista y se inventó una "historia" de antifranquismo para que se olvidara su "error juvenil" que hoy esconde usando toda la fuerza y las artimañas que le da su partido en el poder.

LOS FALANGISTAS LLEVAN AL JUEZ GARZÓN ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO

domingo, 28 de febrero de 2010

LOS FALANGISTAS LLEVAN AL JUEZ GARZÓN ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO
(2-28-10-10:30AM)
MADRID-Falange Española de las JONS consignó, a primera hora de ayer viernes, los 6.000 euros de fianza que el Tribunal Supremo le había impuesto para seguir adelante con su querella contra el juez Baltasar Garzón (en la foto).
Como quiera que
FE de las JONS no recibe subvención alguna del Estado y que sufraga todos sus gastos con las cuotas de sus afiliados, inició hace algunas semanas una campaña para recaudar los fondos necesarios para afrontar este proceso. El dinero se ha conseguido a base de pequeñas aportaciones de cientos de personas y algunos colectivos ciudadanos que han respaldado, de este modo, la actuación del partido en los Tribunales en defensa de su propio honor y contra la actitud presuntamente prevaricadora del citado juez.
El hecho de que haya sido la acción conjunta de una multitud de personas la que ha posibilitado ejercer la acusación en el
Tribunal Supremo contra el juez Baltasar Garzón confiere a esta querella un caracter auténticamente popular, representando a una ciudadanía que se rebela frente a la manipulación política del sistema judicial.
FE de las JONS agradecIó a todas las personas y colectivos que han realizado aportaciones por  la ayuda prestada.