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ISLANDIA, UN EJEMPLO PARA EL MUNDO (O EL PODER DE LAS CACEROLAS)

jueves, 14 de junio de 2012


JUEVES, JUNIO 14, 2012

ISLANDIA, UN EJEMPLO PARA EL MUNDO (O EL PODER DE LAS CACEROLAS)
(6-14-12-5:00PM)
Por Edgardo Civit  (El Informador Público y Diario de Los Andes)
El autor de esta nota nos da su visión acerca de las razones por las cuales Islandia está superando la crisis europea de un modo más rápido y mejor que la mayoría de sus vecinos.
Pocas personas conocen el ejemplo de Islandia respecto a cómo defendieron los habitantes sus derechos mediante una revolución pacífica que grandes intereses se ocuparon de ocultar.
Sin derramar una gota de sangre, derrocaron un gobierno, encarcelaron a los corruptos, reformaron la Constitución y eligieron a los más capaces y honestos.
Islandia ha recuperado en parte la posición que tenía antes de la crisis de 2008. Mientras, en el resto de las naciones europeas (salvo excepciones), se agrava la situación diariamente. Islandia es un pequeño país casi desconocido. Está ubicado en islas en el Océano Atlántico, entre el noroeste de Europa y Groenlandia.
Su reducida población es cercana a los 340.000 habitantes. Más de 120 veces inferior a la de Argentina. Su escaso territorio de islas tiene apenas 103.000 km². Se caracteriza por desiertos, montañas y glaciares. La mayoría de su población es de origen escandinavo. Formó parte de los reinos de Noruega primero y de Dinamarca más tarde, hasta su independencia.
Tiene una economía libre, con bajos impuestos y escasa administración pública, a la que se accede por méritos. La educación es obligatoria entre los 6 y los 16 años. Posee instrucción superior gratuita para quien la desee. Es uno de los pueblos más cultos del mundo. El 90% de la población posee internet. Cuenta con una de las legislaciones más fuertes del mundo que ampara la libertad de expresión y de prensa. Tiene un solo medio de difusión estatal. El resto son privados.
Durante años fue considerado por las Naciones Unidas entre los primeros países más desarrollados y con mejor nivel de vida de sus pobladores.
Su crecimiento era constante. La renta per cápita estaba entre las más altas del mundo. La desocupación no superaba el 1%. El país invirtió en energía verde, plantas de aluminio y tecnología. Privatizó la pesca, aunque con severo control estatal.
Con la bonanza, jóvenes supuestamente capaces y expertos, fueron colocados al frente de bancos y empresas.
La crisis de 2008
Con la caída de Lehman Brothers y su impacto mundial, el sistema financiero islandés sufrió un verdadero colapso. Cayeron sus tres principales bancos, que se habían endeudado con entidades financieras británicas y holandesas.
La magnitud de la catástrofe fue espectacular. La inflación creció y la corona (moneda) se desplomó. La desocupación se incrementó. El PBI cayó el 15%. Los bancos perdieron 100.000 millones de dólares. Se generó una terrible contracción económica. Y fuga de capitales.
Aunque los islandeses siguen siendo ricos, son la mitad de ricos que antes. Sin embargo hay 1,5 autos por habitante. ¿Quiénes fueron los culpables de la crisis?: los bancos y sus directivos que cometieron todo tipo de excesos. Como en otros países, ingresaron a la timba del crédito libre. ¿Solamente los bancos? No. Existió responsabilidad de los políticos que les permitieron las tropelías y abusos.
La revolución pacífica
Esta situación produjo que el pueblo comenzara a sublevarse. Culta, la ciudadanía vislumbró que no era responsable de las erróneas decisiones de sus políticos gobernantes y banqueros, inexpertos, inescrupulosos, o delincuentes.
Comprendieron que debían reaccionar. Al principio sólo se escucharon escasos golpes de cacerolas. Posteriormente aparecieron manifestaciones de todo tipo.
El pueblo de Islandia se rebeló. Destituyó al gobierno en una de las democracias más antiguas del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930. Indignados y autoconvocados, hicieron renunciar a casi todo el gobierno (ejecutivo, legislativo y varios jueces).
Islandia fue saqueada por no más de 50 ó 60 personas. Una docena de banqueros, algunos empresarios y un grupo de políticos formaron una banda que llevó al país a la ruina.
De los 63 parlamentarios, incluidos los dos líderes del partido que gobernaba desde 1944, por lo menos 12 tenían concedidos préstamos personales por un monto de 10.000.000 de euros cada uno.
Sigurdur Einarsson, presidente del principal banco, fue buscado por Interpol y encontrado en Gran Bretaña. Entre otros bienes, había adquirido un palacio de 12.000.000 de euros. Está preso. Esta situación fue silenciada a nivel mundial, pero los islandeses, en soledad, siguieron con su lucha contra la corrupción. Fueron encarceladas y procesadas más de 200 personas, entre políticos, empresarios y banqueros.
Se creó una asamblea popular compuesta por 25 ciudadanos ilustrados, no políticos, para reescribir su nueva Constitución, que se redacta en un borrador el 29 de julio de 2011. Fue sometida y aprobada por el nuevo Parlamento, entre cuyos miembros participan los ciudadanos más honestos y capaces. El actual presidente recibe y dialoga con muchos habitantes en su propia granja.
Todo se hizo en forma pacífica. Democrática. Con participación de la gente. Sólo a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos y bolas de nieve a los políticos sospechados de corrupción, enriquecidos, o con beneficios de los banqueros.
Contrariamente, otras naciones decidieron, en vez de ayudar a la gente, apoyar con billones de dólares a los banqueros para tapar el accionar o la desidia de los políticos. Hoy esos países están en grave crisis.
Islandia, en tan sólo dos años, sorprende a Europa y al mundo.
Luego de la tremenda crisis, ha recuperado su economía, con un crecimiento del 3%. Devuelve, renegociando condiciones, sólo las obligaciones lícitas. Mediante consulta popular se rechazó el pago de deuda externa asumida por los bancos.
Los islandeses saben que sólo desarrollando la cultura, el conocimiento y el trabajo, sin beneficios ni subsidios para nadie, con respeto a la nueva Constitución y con funcionarios honestos que repudian la corrupción, en poco tiempo volverán a tener la nación con uno de los mejores niveles de vida del planeta.
Un brillante modelo para el mundo. Aunque silenciado y oculto; por si el buen ejemplo cunde por otros lados.
Un comentario de Nuevo Acción: ¡Qué lástima que los cubanos a pesar de vivir en un isla, no seamos islandeses!

LA NUEVA PROSPERIDAD DE 2013: SÍ SE PUEDE -II

martes, 15 de noviembre de 2011

LA NUEVA PROSPERIDAD DE 2013:  SÍ SE PUEDE -II
(11-14-11-4:50PM)
por Diego Trinidad, Ph.D. 
La entrada de EU en la Guerra Mundial fue injustificada y fue una violación total de las promesas solemnes de Wilson al pueblo americano, el cual estaba mayoritariamente opuesto a la guerra.  Esas promesas ayudaron en buena parte a Wilson en su re-elección en 1916, pero como su obsesión era “ganar la guerra para terminar con todas las guerras” (como cuando en Vietnam los jefes militares americanos ordenaban destruir las aldeas para “salvarlas” de los comunistas) y para traer LA DEMOCRACIA al resto del mundo, no le resultó difícil violar sus promesas preelectorales y lograr que el Congreso le declarara la guerra a Alemania.  La intervención de EU en la Guerra fue crucial, por supuesto; nadie lo dudaba que una vez los americanos entraran en la Guerra, los aliados serían victoriosos.  Y así fue.  Pero para regresar al tema de este artículo, eso fue lo más fácil.  Como de costumbre en estos casos, lo difícil fue lo que vino después de ganar la Guerra Mundial.  Wilson ganó la guerra, pero perdió la paz, al violar primero las promesas hechas a Europa, incluyendo a Alemania, que nunca se rindió sino firmó un armisticio confiando en Wilson, y en su estúpida crusada a favor de la Liga de Naciones, la primera de las utópicas organizaciones internacionales que mantendrían la paz mundial para siempre—sin contar, por supuesto, con la naturaleza humana, la cual es incapaz de vivir armoniosamente.  Mucho peor para EU fue la falta de planeamiento para revertir una economía de guerra a una de paz. El resultado fue que al regresar cuatro millones de soldados a EU, sin trabajo y sin beneficios, la demanda cayó drásticamente, al igual que los precios, mientras el desempleo aumentó grandemente y la inflación se disparó.  Los impuestos que habían aumentado mucho por la guerra, se mantuvieron, para exacerbar la situación. Pasó lo que tenía que pasar.  Entre 1920 y 1921, hubo una corta, pero terrible depresión. Y todo eso trajo la aplastante victoria del candidato republicano, el senador Warren Harding de Ohio, en la elección de 1920, la que regresó a país, en frase de Harding, a la normalidad—y a la prosperidad.
Pero había mucho que hacer y Harding(foto) comenzó a implementar su programa de gobierno rápidamente, basado en sus promesas durante la campaña: reducir los impuestos y la deuda nacional, balancear el presupuesto y regresar a un gobierno más pequeño y más eficiente.  Todas sus promesas las cumplió, tal como lo hizo Ronald Reagan 60 años más tarde.  Harding siempre ha sido menospreciado y considerado entre los peores presidentes americanos, y su administración como una de las más corruptas en la historia.  Pero esos juicios han sido revisados en algo últimamente.  Harding no fue un hombre personalmente corrupto, aunque permitió—sin saberlo—muchos abusos de algunos de sus principales asesores y secretarios de gabinete.  No fue tampoco un hombre brillante, pero se rodeó de un gabinete excelente, incluyendo al banquero Andrew Mellon, el tercer hombre más rico del país, como secretario del tesoro y al también banquero y empresario Charles Dawes, como jefe del nuevo Buró del Presupuesto, creado en junio 1921.  El vicepresidente Calvin Coolidge y el futuro presidente Herbert Hoover como Secretario de Comercio, redondeaban el gabinete haciendo muy buenas contribuciones.  A Mellon, en sí, se le atribuye ser quien primero implementó el programa conocido luego y desde entonces como Economía de la Oferta.  Los resultados fueron dramáticos.  Un año después, el presupuesto federal estaba balanceado, las entradas federales habían aumentado y los gastos habían sido reducidos en un 20%,  de $6.3 billones en 1920 a $5 billones en 1921, y a $3 billones en 1922, una reducción de más del 50%.  Los impuestos personales fueron rebajados del 73% al 58% y eventualmente al 25% bajo Coolidge, quien mantuvo a Mellon como Secretario del Tesoro cuando asumió la presidencia al morir Harding en 1923.  Los impuestos fueron recortados a todos los grupos sin importar el nivel de entradas, al igual que a las corporaciones, que bajaron al 12.5%.  Los precios se estabilizaron, la inflación se redujo, al igual que el desempleo y la deuda nacional fue reducida en una tercera parte.  En la opinión de dos reconocidos economistas considerados como los expertos definitivos en el desempleo del siglo 20, Richard Vedder y Lowell Gallaway (Brian Domitrovic, Econoclasts, p. 36), los años del otoño de 1922 al otoño de 1929 (antes de la Gran Depresión) fueron “el más brillante período en la historia económica de Estados Unidos”. Los historiadores Larry Schweikart y Michael Allen, autores de A Patriot’s History of the United States, concuerdan (p. 539). El crecimiento anual de la economía americana en esos siete años promedió 4.7%, uno de los más altos en la historia de EU.  
Coolidge, en sus cinco años y meses desde 1923 a 1928 (rehusó aspirar a un segundo término), continuó las exitosas políticas económicas de Mellon y en ese tiempo, la prosperidad aumentó aún más.  Los impuestos fueron rebajados al 25%,  la deuda se redujo todavía más, y sobre todo, el gasto público se redujo en otro 25%.  El presupuesto de Coolidge desde 1923 a 1929 se mantuvo casi estable, alrededor de $3 billones.  Y aunque el crecimiento de la economía no fue parejo (por ejemplo, el sector agrícola no disfrutó de mucha prosperidad), por otro lado fue ayudado por la gran cantidad de innovaciones de la época.  La industria automobilística liderada por Henry Ford y su invención de la linea de ensamblar (assembly line), no solo abarató el costo de producción del automóbil, sino que fue adoptada por muchas otras industrias.  En 1919 habían menos de 7 millones de automóviles en EU.  En 1929 habían 23 millones. Esto dio lugar a un auge en la construcción de carreteras y viviendas, ya que los americanos se podían mudar con más facilidad. Consiguientemente, el desempleo casi desapareció.  El radio surgió de una manera excepcional, con ventas de $842 millones en 1929 (de $60 millones en 1922). La electricidad se extendió hasta que el 60% de los hogares la disfrutaban.  La industria aérea también tuvo sus orígenes en esa década, al igual que las ventas a crédito.  Y por supuesto, más y más americanos comenzaron a invertir en la bolsa de valores.  En 1929, cuando Coolidge entregó el poder a Hoover (ingeniero de profesión y quizás el hombre mejor preparado para la presidencia hasta entonces), los empresarios y hombres de negocio se habían convertido en los grandes ejemplos y hasta en los héroes del pueblo americano. 
Desgraciadamente, en octubre de 1929, la bolsa de valores de New York cayó y la prosperidad terminó casi abruptamente.  Pero la caída de la bolsa no provocó en si la Gran Depresión, solo su comienzo.  Hubo muchos factores que causaron la Depresión, pero ninguno de ellos fueron las exitosas políticas de la economía de la oferta.  Aquí no hay espacio ni para una corta lista de esos factores, aunque la enorme especulación y el crédito para comprar acciones en la bolsa, como siempre pasa, crearon una burbuja que eventualmente tenía que reventar; y así fue. Pero esa especulación desenfrenada nada tuvo que ver con las politicas económicas de Harding y Coolidge, que solamente trajeron una gran prosperidad al país y lo sacaron del gigantesco abismo en que lo habían sumido las política progresivistas de Wilson. Sin embargo, si se puede decir que Hoover inició una serie de cambios que lo separó de las dos previas administraciones, y esos cambios SI pueden haber contribuido a la Depresión.  Como buen ingeniero, Hoover creía firmemente que si un problema se trataba de resolver por todos lados, finalmente la solución aparecía.  Quizás por eso Coolidge lo llamaba Wonder Boy (Muchacho Maravilla) y en sus memorias escribió que nadie le dio más consejos que Hoover durante su presidencia y todos fueron malos.  Hoover además creía, como Wilson, en el poder de una élite racional, la cual debía instruir y gobernar a los menos privilegiados y probablemente también en el planeamiento central.  Hoover procedió a aumentar los impuestos (del 23% al 63%) y los aranceles, dio rienda suelta al gasto público otra vez, y comenzó a implementar nuevos programas de beneficios sociales.  En otras palabras, sus nuevas políticas abandonaron las exitosas políticas económicas de Harding y Coolidge y las consecuencias no demoraron en producirse.  Trágicamente, la Gran Depresión duró hasta la Segunda Guerra Mundial y las políticas del nuevo presidente Franklin Roosevelt, en buena parte basadas en las teorías del economista británico John Maynard Keynes, no solo prolongaron, sino que empeoraron la situación.(Continuará)

QUE PAGUEN LOS RICOS

viernes, 20 de noviembre de 2009

QUE PAGUEN LOS RICOS

Por José M. Izquierdo
En mi niñez escuché frases frenéticas a las turbas de “revolucionarios” castristas, que hoy recuerdo cuando leo un titular que dice “Impuestos a ricos deben financiar reforma de salud”. 
Cuando la revolución castrista empujó a las masas en contra de aquellas personas que calificaba de ricos “burgueses”, les gritaban  “Que se J…”, “son unos…”. “Abajo la burguesía”  Etc. y esas consignas, ayudaron a Castro  terminar con una clase social llamada burguesa, que tenía en sus manos el poder del desarrollo económico de Cuba y ahí tenemos los resultados.
No todos fueron iguales como algunos pensaron que iba a suceder, surgió otra clase social que sustituyó a los burgueses, más poderosa, parásita, ineficiente, despiadada y corrupta, con un control absoluto sobre todos, llamados “Dirigentes” (Interprétese, Dictadura, tiranía). A partir de entonces, el pueblo de Cuba comenzó a disfrutar de igualdad social y económica, donde supuestamente todos son iguales, pero, iguales en la pobreza, no en la abundancia, desposeídos, dependientes del estado, esclavos políticos y privados de sus derechos civiles y humanos. Sucedió lo que Martí pensaba sobre el socialismo. “De ser esclavo de los capitalistas, el hombre pasara a ser siervo del estado”  
La frase, “Que paguen los ricos” suena bien a los oídos de muchos ingenuos  y hasta puede no ser dicha con mala intención. Pero es una señal de peligro para los que poseen capital, suena como un castigo al éxito alcanzado por la capacidad para producir. El plan o reforma del sistema de salud, (urgentemente necesaria en los EEUU), no puede buscar su apoyo económico en castigar a unos llamados “ricos”  para beneficiar a otros llamados “pobres”. Lo que se da a alguien que no lo ha ganado, se le quita a otro que lo ganó. Un seguro médico no puede costar a un trabajador un tercio de su salario. Una noche en un hospital no puede costar a un trabajador que gana menos de $30 mil al año, $12 o $25 mil. Una aspirina no puede costar en un hospital, $450.00. Estos tres ejemplos que expresan la realidad de los servicios médicos, son las ganancias de una poderosa industria, protegida por nuestras leyes, a la que hasta hoy, nadie ha podido regular.
Si quienes dirigen la sociedad, permiten que las leyes  respondan enteramente a las reglas de los grandes propietarios o financieros, mientras que las opiniones, intereses o necesidades de las mayorías, no cuentan para nada, ese gobierno ha fracasado en su gestión.
Expresado en lenguaje popular (como lo decía un amigo) el dinero es muy cobarde, si lo asustas se esconde. Si asustamos a los ricos y les quitamos sus incentivos, frenamos el desarrollo. Sencillamente el capital se esconde o se va a otros lugares más seguros.